12 razones por las que adoramos las listas de viñetas

enero 19, 2012

“No vivimos nuestras vidas en listas de viñetas; la vivimos en imágenes e historias.”

—Cliff Atkinson, Beyond bulletpoints

Hay a quien se le llena la boca hablando en contra del PowerPoint y de las listas de viñetas, y hete aquí que luego, cuando les ves presentar, ¡resulta que las usan! Después me vienen con todo tipo de autojustificaciones: que si no me dio tiempo, que si no dominaba el tema, que si total como no me pagaban, … ¡qué sé yo!

Así que me he parado a reflexionar por qué a pesar de que todo el mundo dice que no hay que usar listas de viñetas, lo cierto es que (casi) todo el mundo las sigue usando.

¿Usan tus transparencias esta plantilla?

BUSCANDO SEGURIDAD

1) No me quedo en blanco: Como todo está en las transparencias, acudo tranquilo ya que no necesito ni preparármelo.

2) No me olvido de ningún punto importante: Como todo el texto está en las transparencias, basta con leer.

3) Me siento seguro en otros idiomas: Leo y punto.

4) No quedo como un vago: Mira cuánta letra, está claro que he hecho mis deberes, ¿no?

POR PEREZA

5) No tengo que esforzarme: Puedo crear una presentación en menos de una hora copiando y pegando de aquí y de allá.

6) Mato dos pájaros de un tiro: Creo presentaciones para proyectar en la pantalla y documentos para repartir a la audiencia, todo de una tacada.

7) Puedo reutilizar material de otras transparencias mías o de cualquiera: Bienvenido, Frankenstein.

8) No tengo que pensar: Me limito a añadir transparencias hasta que considere que con el material reunido lleno los minutos que me han asignado.

9) No tengo que saber de diseño: Uso la plantilla corporativa o alguna de las que vienen con el programa y tiro millas.

EN ARAS DE LA UNIFORMIDAD

10) No destaco al hacer lo que todos: No llamar la atención es más seguro. La línea que separa la excelencia del ridículo es muy delgada.

11) No me arriesgo al adoptar el esquema ampliamente aceptado: Nadie la ha cagado por usar listas de viñetas, ¿verdad?

12) Hago lo que todo el mundo: Así quedo bien con todos.

Qué queréis que os diga. Bajo mi punto de vista, las listas son para ir a hacer la compra, no para hacer presentaciones ni expresar ideas.

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Y tú, ¿usas listas de viñetas? En tu sector, ¿todo sigue igual? ¿Hay casos en las que las ves útiles?


Qué poner en la última transparencia de tu presentación

mayo 10, 2011

El infame clipart

La inmensa mayoría de presentaciones terminan con una transparencia con un gigantesco “Gracias” o “¿Preguntas?” u algún otro mensaje irrelevante similar. Piénsalo bien: ¿qué aporta a tu presentación una transparencia semejante? ¿Quieres que esa transparencia sea la última imagen con la que se quede la audiencia? Además, si tras tu presentación se abre un turno de preguntas, es posible que esa transparencia quede en pantalla durante toda su duración. ¡Qué desperdicio! Estás desaprovechando ese espacio para cumplir uno de los objetivos fundamentales de tu presentación: ¡que recuerden tu mensaje!

¿Te preocupa que puedas parecer desagradecido? ¡No lo serás! Tú mismo debes decir “Gracias” con tus propias palabras acompañadas de un gesto afable. No hay ninguna necesidad de repetir esa palabra en una transparencia. Tampoco hay necesidad de una transparencia con un gigantesco signo de interrogación y no digamos ya usando clipart. El moderador de la sesión o tú mismo podéis abrir el turno de preguntas con “¿Quién se anima a hacer la primera pregunta?” o invitaciones similares, tal y como expliqué en los 21 trucos para salir airoso de la sesión de preguntas y respuestas. ¿Ponerlo en la transparencia? ¡Jamás!

Los momentos finales de una experiencia determinan el recuerdo que conservaremos de la misma

La audiencia se encuentra más receptiva al principio y final de la presentación, cuando su atención es máxima. En cuanto percibe que tu charla se acerca a su fin, vuelve a prestarte toda su atención. Por este motivo, la transparencia de conclusión es la más importante de toda tu presentación: resume tu mensaje principal y goza de máxima atención. Y por lo tanto, deberías esforzarte por que estuviera proyectada el máximo tiempo posible.

Cuando estás planificando una presentación, plantéate escribir en una sola frase, con sujeto, verbo y predicado, la idea fundamental que deseas transmitir, aquella que quieres que la audiencia se lleve a su casa. Deberás dejarla muy clara al inicio de tu charla, apoyarla con argumentos, evidencias y hechos a lo largo de la misma, y remacharla al final.

Contempla la última transparencia como una oportunidad de oro para reforzar la transmisión del mensaje nuclear de tu presentación. Pon en ella esa frase que resume toda tu charla, con un mensaje cuidadosamente formulado. De esa manera, mientras tú aún permanezcas sobre el escenario respondiendo preguntas, la audiencia podrá releer y absorber tu conclusión.

“Los momentos finales de una experiencia determinan el recuerdo que conservaremos de la misma” - Daniel Kahneman

Debes ser recordado

Aprovecha también para poner en esa última transparencia la dirección de tu página web o tu nick de Twitter u otro dato similar. La audiencia no suele prestar mucha atención mientras te presentan. Después de todo, aún no sabe cómo será tu charla. Claro que al terminar, si tu presentación los ha embelesado, entonces se preguntarán: ¿quién era éste? Si dejas en esa última transparencia un dato de contacto, le prestarán más atención que al principio.

¡Remata todas tus presentaciones con una gran conclusión!

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¿Qué pones en la última transparencia de tus presentaciones?


Lo que deberías saber para crear buenos títulos de transparencias para tus presentaciones

marzo 29, 2011

Cuando aparece una nueva transparencia, se está planteando un rompecabezas a la audienciaCuando aparece una nueva transparencia, se está planteando un rompecabezas a la audiencia: en el instante en que se proyecta, su atención se aparta del conferenciante y se centra en la transparencia, la cual tratarán de interpretar y comprender. Cuando la transparencia no orienta rápidamente a la audiencia, ésta se desorienta, preguntándose cuál es el objeto de esa nueva transparencia. Hay que esforzarse por diseñar transparencias que sean claras y que orienten rápidamente a la audiencia.

Usa frases completas

La regla general en el status quo de las presentaciones consiste en utilizar algunas palabras clave como título. Sin embargo, suele ser más recomendable una frase completa, de no más de dos líneas, por los siguientes motivos:

1. Las frases completas orientan a la audiencia mucho más eficazmente. Mientras que unas palabras clave identifican el tema, una frase completa añade una perspectiva específica sobre el mismo.

2. Una frase completa como título reorienta inmediatamente a la audiencia. A menudo una transparencia da pie a la reflexión. A diferencia de lo que ocurre al leer un texto impreso, donde uno puede interrumpir la lectura para sumirse en reflexiones, en una presentación, cuando uno retorna de su ensimismamiento, ha podido perder completamente el hilo y no saber qué significa la nueva transparencia en pantalla.

3. Un buen título descriptivo define claramente la idea que hay que transmitir sobre la transparencia en cuestión. Las frases completas no sólo reorientan a la audiencia más rápidamente, sino que también reorientan al presentador. Una transparencia sin título o con palabras claves como título no da muchas pistas sobre lo que hay que decir cuando aparece la transparencia, especialmente si tú no las has preparado.

Titula tus transparencias usando frases completas

Consideraciones prácticas para mejorar el impacto de los títulos de tus transparencias

1. Titula cada transparencia de manera que atraiga la atención sobre la información más importante. Plantéate qué es lo que deseas enfatizar e incluye la información más relevante en el título, mencionando lo más importante primero. Evita títulos generales que sólo indican el tema, como “Resultados del análisis”, y utiliza en cambio títulos informativos y significativos: “Los resultados demuestran una mejora del 80% con respecto a los métodos tradicionales”.

2. Haz que el título sea tipográficamente distinto. Debe ser el elemento más prominente de la transparencia para atraer la atención. Sírvete de fuentes, colores, tamaños y estilos para conseguirlo.

3. Presenta el título antes de que el contenido sea visible. Mostrar el título en primer lugar proporciona tiempo a la audiencia para asimilarlo. Este consejo se aplica especialmente a las transparencias muy elaboradas con mucha información o gráficos muy complejos.

4. Sitúa el título en la parte superior de la transparencia. Centrarlo o alinearlo a la izquierda no tiene mayor impacto cognitivo. Eso sí, sé consistente a lo largo de toda la presentación.

Atrae la atención en el título sobre lo más importante

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¿Cuántas transparencias debería tener una presentación?

marzo 10, 2011

A menudo me preguntan: “¿Cuántas transparencias debería tener una presentación?”, y yo maliciosamente respondo: “¿Por qué no ninguna?”. ¿Por qué usar transparencias repitiendo con texto todas y cada una de las frases del ponente? Para mucha gente la respuesta es el miedo: las transparencias funcionan como una red de seguridad para nuestras presentaciones.

Idealmente, las transparencias actúan como unos prismáticos. Éstos los usamos cuando queremos ver un objeto lejano, pero jamás los llevamos puestos todo el tiempo. De igual modo, las transparencias deberían amplificar tu mensaje, no repetirlo constantemente. Si no lo mejoran, entonces no aportan nada, sólo distracción, y deberían eliminarse. Cuando tus palabras no alcancen para explicar un concepto o idea, entonces sí, usa transparencias:

las transparencias deberían amplificar tu mensaje,  no repetirlo constantemente

Tú eres el visual número uno de tu presentación

Nos han enseñado desde niños a tomar notas en lugar de prestar atención. Como presentador, tus acciones sobre el escenario deberían demandar atención. Si pones una transparencia llena de texto, estás invitando a la audiencia a leer y tomar notas. Su atención no puede dividirse: o prestan atención a la transparencia o te la prestan a ti, pero es imposible prestar atención a los dos simultáneamente. Sobre el escenario, tú debes ser el protagonista y no PowerPoint.

Si las vas a usar, crea transparencias visualmente atractivas, con poco texto, idealmente no más de 100 caracteres. Si usas frases cortas, serán fácilmente tuiteables. Si el diseño de tu transparencia es impactante, algunos asistentes incluso la fotografiarán y la retransmitirán a través del backchannel. Y asegúrate de que todas tus transparencias pasan el Test de la Mirada. Aprende de maestros de las presentaciones como Steve Jobs. Ellos te enseñarán a abrazar el vacío.

Tú eres el protagonista y no PowerPoint

La pregunta correcta no es cuántas transparencias debería tener tu presentación, sino cuál es la historia que quieres contar. Las presentaciones extraordinarias casi nunca lo son por sus transparencias, sino por la personalidad del orador y la historia que tiene que contar.

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¿Cuántas transparencias sueles usar en tus presentaciones?


Siete claves para crear presentaciones tuiteables

marzo 1, 2011

Twitter PackEn plena economía de la atención, nuestras presentaciones se enfrentan al reto de hacer llegar nuestras ideas a una audiencia distraída por mensajes procedentes de los medios más variados. Siguiendo estos pasos aprenderás a crear presentaciones más cautivantes, más memorables y que conecten mejor con las nuevas audiencias.

Filtra la información
No recordamos más de tres o cuatro ideas tras una presentación. Cuantas más ideas des a una audiencia, menos recordará. Cíñete a un máximo de tres ideas clave por presentación. Y si sólo das una, aún mejor. Si no las filtras tú, lo hará la audiencia. No lo des todo. Despierta la lujuria por más.

Una sola idea por transparencia
Hoy en día no cobran por cada transparencia que usas. No intentes sobrecargar cada transparencia con numerosas ideas y conceptos. Huye de las listas de viñetas. Una transparencia, una idea. Así de fácil.

Somete tus transparencias al test de la valla publicitaria
Lo que importa es la claridad con que comunican la idea, no la cantidad de información que contienen. Un diseño sencillo ayuda a asimilar el contenido. Un diseño atractivo capta y mantiene la atención. Un diseño elegante comunica profesionalidad. Tus transparencias no son tu red de seguridad.

Proporciona enlaces a más información
Que tu presentación sea sencilla no significa que no haya mucha más información detrás de la presentación que el público ve. Puedes incluir enlaces acortados dentro de tus transparencias a fuentes adicionales de información para facilitar el trabajo a quienes estén interesados en ir más allá. Así elige cada uno la dosis de información que desea. No los infoxiques.

Filtra la información, no los infoxiques

Escribe titulares descriptivos con gancho que quepan en un tweet
Y lo que es aún mejor, envíalos tú mismo durante tu presentación, facilitando a la audiencia su retuiteo. Si lo haces bien, tu titular puede dar la vuelta a Internet.

Presenta tus ideas en el contexto de una historia
Conectamos con las historias, no con las estadísticas. Si tienes que dar datos, cifras, hechos, hazlo, pero en el contexto de una historia cuyo protagonista típicamente será la audiencia. ¿Qué es lo que desea para restaurar el equilibrio en su vida? ¿Qué lo mantiene alejado de colmar sus deseos? ¿Qué opciones tiene para conseguir colmar su deseo enfrentándose a esas fuerzas antagonistas? Puede que estén tan pendientes de tu historia que dejen de tuitear.

Deja lugar para el diálogo
Las audiencias han muerto, ha nacido el transceptor. Crea tus presentaciones de manera que el transceptor pueda participar, tanto quien esté en la sala como quien te siga desde cualquier lugar conectado a Internet. Abre huecos para la participación. Integra momentos para escuchar lo que tienen que decir. No esperes siempre al final. Las presentaciones son conversaciones.

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¿A quién sirven tus transparencias? ¿A ti o a tu audiencia?

enero 18, 2011

“Cuando el padre ayuda a su hijo pequeño, todo el mundo sonríe. Cuando el padre ayuda a su hijo mayor, todo el mundo llora.”

—Anthony de Mello, “Un minuto para el absurdo”

Durante la mayoría de presentaciones, uno tiene la sensación de que las transparencias se proyectan más para ayudar al ponente a salir del paso que para ayudar a la audiencia a comprender mejor el mensaje. Está demostrado por científicos de teoría cognitiva que las transparencias llenas de texto no sólo no ayudan a la comprensión, sino que la dinamitan. Destinar PowerPoint a crear transparencias con letras y letras no es explotar la multimedia sino masacrarla.

¿Por qué entonces se persevera en usar esas monstruosas transparencias? Porque sirven como una muleta para pasar el mal trago de hablar en público. Al volcar en ellas todo el contenido de la charla con frases completas, uno tiene la confianza absoluta de que no se quedará en blanco porque TODO está ahí. No hace falta conocerse al dedillo el tema porque TODO está ahí. No es necesario ensayar la presentación porque TODO está ahí. Basta con leer las transparencias viñeta a viñeta para no meter la pata y salir airoso. Sin embargo, se perderá la conexión con la audiencia, la charla resultará desprovista de vida, no interesará a nadie. Pasará desapercibida y morirá en el olvido. Ni sirven como documento para la audiencia ni como visuales durante la presentación.

Las transparencias no están para servirte a ti sino para servir a tu audiencia

Puedes incluir numerosos elementos visuales en tus transparencias: fotografías, vídeos, animaciones, gráficos, dibujos, viñetas cómicas, etc. Su cometido es expresar ideas o conceptos para los que las palabras resultan insuficientes. Deben estimular el interés, clarificar las ideas, añadir variedad, fomentar la comprensión y el recuerdo. Los buenos visuales ayudan a la audiencia, no son tus muletas.

Si todo lo que vas a poner en tus transparencias es texto y alguna imagen de relleno que no significa ni transmite nada, entonces mejor que no uses PowerPoint en absoluto.

¿Quieres ver un uso magistral de los visuales? No te pierdas esta fantástica charla en TED del físico teórico Brian Greene.

Brian Greene habla sobre la teoría de cuerdas

Atrévete a presentar sin texto en la pantalla

Muestra sólo los visuales cuando hagan falta para ilustrar una idea o hecho: por ejemplo, una gráfica para mostrar la evolución de las ventas, una fotografía para atestiguar cómo quedó el lugar tras el siniestro, un vídeo para ilustrar un complicado proceso, un diagrama de bloques para explicar la arquitectura del nuevo sistema, etc.

Cuando diseñes tus transparencias, asegúrate de que tienen mucha imagen y poco texto. Si necesitas muletas, lleva notas escritas en un papel, pero no hagas sufrir a la audiencia proyectando texto y más texto. Sólo así tus visuales estarán al servicio de la audiencia y no al tuyo propio.

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¿Cómo son tus transparencias? ¿Una ayuda para ti o un elemento amplificador de tu mensaje para la audiencia?


Galería de grandes presentadores: Guy Kawasaki y el arte del encantamiento

noviembre 17, 2010

Ayer asistí a FICOD 2010 y gocé del privilegio de ver en directo a Guy Kawasaki. Pocos lectores del blog ignorarán quién es. Su fama comenzó a cimentarse hace más de 25 años como evangelista por excelencia de MacIntosh en los 80 durante su lucha por el mercado informático contra IBM y Microsoft. Posteriormente, tras su salida de Apple, se convirtió en referente mundial de emprendedores gracias a Garage Technology Ventures, especializada en poner en relación a inversores y emprendedores. También escribe libros en un estilo cercano y ameno, directos al grano, que rápidamente se convierten en best-sellers, como El Arte de Empezar.

Pero es que además de todo eso, Guy Kawasaki es un magnífico orador, arte que aprendió desde las trincheras, tras ver miles de presentaciones miserables de emprendedores en busca de dinero.

Las grandes virtudes de Guy Kawasaki como ponente

Podría citar muchas razones por las que las presentaciones de Kawasaki son excepcionales:

  • Sabe cómo conectar con la audiencia: se sirve de un estilo próximo y desenfadado, con numerosas bromas que le acercan al público. Durante la mayor parte de sus charlas, una sonrisa queda colgada de los labios de la audiencia. Guy da siempre lo mejor de sí mismo.
  • Sonríe con toda la cara, con lo que se conoce como “sonrisa de Duchenne”, la cual indica una emoción espontánea y genuina. Cuando Guy sube al escenario nos transmite con su sonrisa que no hay otro lugar en el mundo en el que preferiría estar en ese momento. Así demuestra su compromiso total con la audiencia.

  • Presenta un gran contenido, bien estructurado, rebosante de profundos pensamientos y consejos de innegable utilidad. Guy posee credibilidad. De sus charlas nunca te irás con las manos vacías. O mejor debería decir “con la cabeza vacía”.
  • Utiliza un diseño cautivador en sus transparencias, ya desde la de título: por supuesto, huye de las listas de viñetas; usa fotos de calidad profesional, a menudo a pantalla completa; utiliza el slideware sin llamar la atención sobre sí mismo, como una mera herramienta para comunicar mejor su mensaje. En definitiva, sus transparencias exhiben una elevada relación de señal a ruido.
  • Es capaz de reaccionar ante las dificultades con elegancia y rapidez: en FICOD, después de que el ministro Miguel Sebastián lo presentara como Kurosawa, de que le fallara repetidamente el control remoto que le habían proporcionado, ante una desagradable pantalla llena de publicidad y distracciones, e incluso cuando antes de que terminara se empezaron a oír anuncios por megafonía, Guy no perdió la sonrisa ni un solo instante: bromeó repetidas veces sobre los fallos de Windows, convirtió en un espectáculo humorístico las frecuentes desincronizaciones entre sus transparencias y la persona que las hacía avanzar, en ningún momento perdió la compostura ni arremetió contra la organización. La grandeza se demuestra ante la adversidad.

  • Personaliza las presentaciones para su audiencia: al empezar sus presentaciones suele utilizar una foto o alguna referencia a la empresa u organización donde da la charla.
  • Utiliza un formato de lista de 10 elementos. Una de las innegables virtudes de este formato es proporcionar un mapa sencillo de seguir para que la audiencia siempre sepa dónde está y cuánto le queda. En palabras de Guy: “La mayoría de directivos son aburridos, se alargan, se van por las ramas. Después de ver charla tras charla, he descubierto que si hay algo peor que un orador que no hay quien trague, es un orador que no hay quien trague y además no tengas ni idea de cuánto tiempo más habrás de tragártelo. Es una sensación horrible.” Con el formato de “Lista de 10” al menos sabes durante cuánto tiempo más tendrás que seguir tragando.

Las presentaciones de Guy Kawasaki poseen el poder de encantar a la audiencia. No dejes de ver alguna y comprenderás el porqué.

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¿Has visto alguna charla de Guy Kawasaki? ¿Qué te han parecido?


Lao Tse y los vastos espacios vacíos en las transparencias de tus presentaciones

junio 2, 2010

“Treinta radios convergen en el buje de una rueda,
y es ese espacio vacío lo que permite al carro cumplir su función.
Los cuencos están hechos de barro hueco
y gracias a esta nada cumplen su función.
Puertas y ventanas se abren en las paredes de una casa,
y es el espacio vacío lo que permite que la casa pueda ser habitada.
Así, lo que es sirve para ser poseído.
y lo que no es, para cumplir su función.”

—Lao Tse, “Tao Te King”

Desde su nacimiento en la vieja Grecia, nuestra cultura occidental se ha visto obsesionada por el horror al vacío. Los matemáticos huían despavoridos ante la sola mención del número cero. Los físicos llenaban el espacio de fluidos misteriosos como el éter. Los pintores abarrotaban el lienzo de pintura sin que en el menor rincón asomase el blanco original. El vacío debía ser colmado como fuera.

Experimentamos terror ante el vacío

No es de extrañar que tras este pasado marcado por la obsesión compulsiva de llenar el vacío, mucha gente, cuando se enfrenta a una transparencia en blanco, se siente en la obligación de llenarla de contenidos. Se utiliza en primer lugar una plantilla con cabeceras, pies, logos, títulos, etc., que suele dejar muy poco espacio para el contenido. A continuación, este espacio central se llena de listas de viñetas o gráficos, y si aún queda un rincón libre, se añade una imagen de clipart para rellenar. ¡Nada puede quedar en blanco, ni siquiera el silencio!

¿Por qué llenamos nuestras transparencias de datos, texto, gráficos e imágenes? Porque tememos que si no seguimos los cánones, nos acusen de perezosos, de no hacer nuestro trabajo. Por eso preferimos contarlo todo; volcar hasta el último dato: cuanto más, mejor. Después de todo, a nadie lo van a despedir por hacer las viejas transparencias de siempre, ¿no? Pero, dime, realmente, ¿qué se espera de ti en una presentación? ¿Que comuniques tu mensaje o que cumplas con el expediente? ¿Quieres destacar o inhumarte en la mediocridad?

Haz del vacío el centro de tu obra

El espacio en blanco (o negativo) es tan importante como los elementos positivos que se ubican sobre ese espacio. El espacio en blanco es vacío, nada, proporciona armonía y equilibrio a la composición, provee el aire para que respiren los elementos de la transparencia, libera de la confusión y del abarrotamiento, ayuda a mejorar la legibilidad. Cuanto más amplio el espacio vacío, mayor el contraste de los elementos positivos situados en él. El espacio en blanco es fértil.

El espacio en blanco no tiene que ser necesariamente de color blanco. Representa el espacio alrededor del sujeto o elemento positivo de la composición. Por supuesto que puede ser de cualquier color: ayuda a definir el sujeto y la relación entre los distintos elementos positivos. Podemos aprender una vez más de la publicidad, como en los siguientes anuncios:

Colorado Department Of Transportation (CDOT): Blind spot (vía Ads of the World)

AA - Alcoholics Anonymous: Career (vía Ads of the World)

Nivea for Men: New cooling (vía Ads of the World)

Cuando se trabaja sobre el espacio negativo más que sobre el sujeto, suelen alcanzarse composiciones más equilibradas y estéticamente agradables.

Cómo abrazar el vacío en tus transparencias

El espacio en blanco es un elemento de diseño de la transparencia tan importante como el título, las listas de viñetas y los gráficos. Aunque no conlleva información en sí mismo, permite que los elementos convivan armoniosamente y que la transparencia funcione. Recordemos las palabras de Nancy Duarte en su libro “Slide:ology”:

“El valor de una transparencia no viene determinado por la cantidad de información que contiene, sino por la claridad con que comunica su mensaje.”

Cuando contemples cada una de tus transparencias, plantéate qué puedes eliminar en ellas sin que se pierda su mensaje. ¿Puedes eliminar texto? ¿Puedes eliminar una imagen? ¿Puedes eliminar leyendas, etiquetas o cuadrículas de un gráfico? ¿Puedes separar la información de la transparencia en varias transparencias? Cuando no puedas eliminar más, entonces habrás llegado a una transparencia simple, con un amplio espacio en blanco. Maximizarás el impacto con los mínimos elementos.

A continuación muestro varios ejemplos de simplificación de transparencias:

ANTES

Plantilla muy intrusiva, que deja poco espacio en el centro. Exceso de texto redundante que no aporta a la gráfica. Imagen que disminuye la legibilidad y no aporta significado.

DESPUÉS

Se ha eliminado todo lo que no contribuye a transmitir el mensaje. El espacio en blanco destaca los elementos positivos y su relación.

ANTES

Plantilla con colores desafortunados. Exceso de información textual. Gráfico muy pequeño. Clipart de relleno. Sensación de confusión y abarrotamiento.

DESPUÉS

Se ha extraído el único dato relevante y se ha mostrado junto a una fotografía, usando su espacio negativo para situarlo en una composición equilibrada.

Deja que tus transparencias respiren. Dales espacio.

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¿Puede exponerse una presentación de 30 minutos sin transparencias ni discursos escritos?

marzo 3, 2010

Esta mañana he asistido al seminario Ley de Economía Sostenible: derechos, obligaciones y libertades en Internet, organizado por la Cátedra UPM Applus de Seguridad y Desarrollo de la Sociedad de la Información. El seminario contaba con ponentes de lujo, de un elevadísimo nivel, entre ellos Víctor Domingo, de la Asociación de Internautas, y Carlos Sánchez Almeida, del Bufet Almeida.

Estaba yo como siempre con un oído a lo que se decía y con un ojo a cómo lo decían. Desde el punto de vista de las presentaciones, me ha llamado la atención el hecho de que tres de los cuatro ponentes han realizado su intervención de 30 minutos ¡sin usar transparencias ni leer discursos escritos! Algo verdaderamente sorprendente en nuestro mundo sometido por PowerPoint. Los ponentes han hablado desde el corazón, con sinceridad y aplomo, siguiendo un hilo argumental claro, exhibiendo un dominio absoluto del tema y una gran pasión.

¿De verdad necesitamos PowerPoint para presentar?

Uno puede encontrar por Internet recomendaciones sobre cómo hacer una presentación, en la que podemos encontrar despropósitos como los siguientes:

  • Una transparencia debería tener no más de 7 líneas y no más de 7 palabras por línea: o sea, 50 palabras por transparencia, sin contar el título. ¿No sería mejor ninguna línea?
  • Una presentación debería tener un número de transparencias igual a la duración en minutos de la charla dividida por tres: esto es, para una charla de 30 minutos un total de 10 transparencias, aunque no me queda claro si la de título y las de despedida entran en la cuenta o no.

Cuando en mis cursos y seminarios me preguntan por el número recomendable de transparencias en una charla, para provocarles, les respondo: una o ninguna. Mi intención es poner de manifiesto la absurdidad de querer someter a reglas el número de transparencias, como si una presentación fuera un cuerpo de geometría euclidiana. ¡No! Una presentación es un acto vivo. La única regla es que no hay reglas.

Si te conformas con la mediocridad, si quieres agradar discretamente, si no quieres llamar la atención, sigue reglas como las anteriores. No cometerás errores, tus presentaciones pasarán sin pena ni gloria y serán olvidadas por la audiencia tan pronto se apaga el eco del cortés aplauso. Si quieres suscitar la admiración y ser recordado, ¡rompe las reglas!

La primera regla que puedes probar a saltarte es que para presentar hay que usar PowerPoint.

Se puede hacer una excelente presentación sin usar PowerPoint

De hecho, me atrevería a afirmar lo siguiente: las pésimas transparencias que utilizan muchos oradores deslucen su discurso. ¡Estarían mucho mejor sin ellas! Un error muy común consiste en utilizar PowerPoint “porque todo el mundo lo usa”. Un gran orador con malas transparencias puede terminar dando una pobre impresión. Y la presentación de un mal orador nunca será brillante por muy buenas que sean sus transparencias.

Las buenas transparencias pueden ser el mejor aliado de un buen presentador, como muestro en el siguiente gráfico.

Pero si dominas tu tema, si sientes pasión por él, si no resulta crítico mostrar elementos visuales (gráficos, fotografías, diagramas), plantéate siquiera sea por una vez hablar sin transparencias. La naturalidad y el contacto con la audiencia que ganarás así no tienen parangón.

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¿Alguna vez has presentado sin transparencias? ¿Te sientes inseguro sin ellas? ¿Crees que sería un desastre? Comparte tus experiencias con el resto de lectores.

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Los siete pecados capitales de las presentaciones que no debes cometer

noviembre 11, 2009

Los siete pecados capitales de las presentacionesSegún la tradición judeocristiana, se define el pecado como la violación de una relación, la ruptura de un contrato, la traición de un tratado solemne. Aristóteles abunda en el asunto desde una perspectiva profana en su “Ética a Nicómaco”, aduciendo que un pecado representa una tendencia excesiva en una dimensión de la acción o del pensamiento, mientras que el comportamiento sano y virtuoso reside en encontrar el equilibrio correcto entre los extremos.

La presentación como contrato con el público

Cuando presentamos realizamos un contrato implícito con el público, establecemos una suerte de breve relación temporal, firmamos un tratado solemne. Su texto invisible pero tácito sostiene que transmitiremos una idea clave sobre un tema de interés durante el tiempo asignado con un lenguaje claro adaptado a la audiencia para su propio beneficio. Por desgracia, con frecuencia alarmante, pecamos. ¿De qué manera?

Los siete pecados capitales al presentar

Libro "Presenting To Win" por Jerry WeissmanJerry Weissman glosa en su libro “Presenting to Win” cinco pecados capitales a los que tristemente sucumben la mayoría de presentaciones. Yo me he tomado la libertad de añadir otros dos para redondear la cifra:

1. Carecer de una idea clara

La audiencia abandona la sala preguntándose acerca de qué trataba la presentación. Cuántas veces no te habrá ocurrido sentarte durante toda una presentación para al final terminar preguntándote: “¿Cuál era el mensaje?”.

2. Carecer de un beneficio para la audiencia

La presentación fracasa en mostrarle a la audiencia cómo puede beneficiarse de la información vertida. Cuántas veces no te habrá ocurrido sentarte durante una presentación sin parar de preguntarte: “¿Y a mí qué?”.

3. Carecer de un orden claro en las ideas presentadas

La secuencia de ideas es tan confusa que deja a la audiencia perdida, incapaz de seguir el hilo. Cuántas veces no te habrá ocurrido sentarte durante una presentación y, en determinado punto, decirte: “¡Espera un momento! ¿Cómo ha llegado hasta ahí?”.

4. Proporcionar excesivo detalle

Se presentan tantos datos y hechos, incluyendo aquellos que resultan excesivamente técnicos o irrelevantes, que la idea principal queda oscurecida. Cuántas veces no te habrá ocurrido sentarte durante una presentación y, en determinado punto, preguntarte: “¿A qué viene eso?”.

5. Extenderse excesivamente

La atención de la audiencia decae y ésta se aburre antes de llegar al final de la presentación. ¿Cuántas veces en toda tu carrera profesional has asistido a una presentación que te resultara demasiado corta?

6. Leer las transparencias

Leer las transparencias delante del público durante una conferencia constituye posiblemente el comportamiento más irritante que un conferenciante puede exhibir. Cuántas veces no te habrá ocurrido sentarte durante una presentación y, después de la segunda transparencia, pensar: “¡Eh! ¡Yo también sé leer!”.

7. Abusar del PowerPoint

Transiciones fantasiosas, animaciones sin sentido, sonidos irritantes, clipart de mal gusto, fotografías de baja resolución, colores chillones, mal contraste, elementos decorativos sin ton ni son, tipografías vulgares, tamaño ilegible del texto, son sólo algunas de las múltiples formas como se puede utilizar pobremente el PowerPoint. Cuántas veces no te habrá ocurrido sentarte durante una presentación y comentar con tu compañero: “¡Qué transparencias más cutres!”.

El destino del pecador es el Infierno

Cuando los oradores cometen cualquiera de estos pecados están malgastando el tiempo, la energía y la atención de su audiencia. Y lo que es peor, están desbaratando sus propios objetivos. Aunque cada uno de los siete pecados es único e independiente de los demás, todos pueden resumirse en una excesiva e informe vomitona sin sentido de datos, carente de propósito ni plan.

Al que comete estos pecados le espera la reacción negativa de la audiencia: el bostezo, el rechazo, la irritación, la indiferencia, en definitiva, el olvido. Será arrojado al Infierno de las presentaciones.

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