Las presentaciones tradicionales producen un efecto sedante en la audiencia

enero 17, 2012

Interesado en medir cómo variaban los niveles de atención de los estudiantes durante sus clases, el profesor Donald A. Bligh realizó un experimento con sus propios alumnos, descrito en su libro What’s The Use of Lectures?: tomó lecturas de la tasa cardíaca de 16 de ellos durante 4 clases a intervalos de 5 segundos. Representó los datos recogidos en una gráfica, con el resultado mostrado en la figura. Su conclusión fue lapidaria: las presentaciones tradicionales producen un efecto sedante en la audiencia.

Escuchando hablar a un ponente y sin nada que hacer, rápidamente entras en un estado de sedación

La actividad física ayuda a crear actividad mental. Fíjate cuántas formas distintas podemos encontrar de poner en movimiento a la audiencia para reforzar el contenido y hacer la charla más memorable:

  • Si estás explicando cómo emerge el comportamiento autoorganizado en una red social, puedes pedir a la audiencia que se levante y aplauda al unísono, como hizo Jonas Riddestrale en una charla .
  • Si estás explicando lo difícil que es romper con los viejos hábitos, puedes proponerles que se pongan de pie y crucen los brazos, para a continuación cruzarlos al revés, como le vi hacer a Dennis Meadow.
  • Si llevan mucho tiempo sentados, puedes sugerir que se den masajes unos a otros o que hagan sencillos ejercicios calisténicos, como le vi en una ocasión proponer a Mario Alonso Puig.
  • Fernando de Pablo pide a los asistentes que dibujen en numerosas ocasiones.
  • Andrés Pérez Ortega explica que una marca personal es algo parecido a coger un papel y arrugarlo. Aunque intentes volver a dejarlo como estaba, va a quedar una señal, una huella, una marca. Y para que cale mejor su mensaje, pide a la audiencia que arrugue la hoja y luego la deje como estaba.
  • Salva López sube al escenario con su guitarra eléctrica y rápidamente energiza al público. Por ejemplo, hace dos grupos con la audiencia y entre todos interpretan la percusión del famoso tema de Queen “We will rock you”.

Salva López durante una presentación

Los ejemplos se multiplican. Cada vez que se pongan en pie y se muevan estarás aumentando su tasa cardíaca y mejorando sus niveles de atención para los próximos minutos. Además es divertido.

¡Muéveles la cabeza y también los pies!

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¿Cómo activas a la audiencia durante tus presentaciones?


Decálogo del movimiento al presentar

agosto 20, 2009

León enjauladoAlgunos animales enjaulados pasan el tiempo midiendo nerviosamente las dimensiones de su cautiverio con pasos mecánicos. Avanzan de extremo a extremo de la jaula una y otra vez, en una perenne danza maldita. ¿Has presenciado alguna vez este triste espectáculo? Produce desazón en el espectador.

Muchos ponentes parecen leones enjaulados, moviéndose a ritmo nervioso por la tarima, cubriendo todo el espacio, hacia adelante y hacia atrás, de izquierda a derecha. Acompañan su discurso de movimientos espasmódicos sin sentido ni control, que distraen y marean a la audiencia. Controlar el movimiento supone todo un desafío. Si lo consigues, te otorgará un gobierno y dominio absolutos sobre el estrado.

Acompaña tu intervención del movimiento

Si hablas de pie, conviene que no estés plantado en el mismo sitio todo el tiempo, aunque sí la mayor parte del tiempo. Para ganar en expresividad y cercanía, puedes acompañar tu intervención con el movimiento.

Javier Reyero nos proporciona en su libro “Hablar para conVencer” unos útiles consejos sobre cómo moverse con eficacia sobre el estrado. Las siguientes recomendaciones han sido adaptadas de su “Decálogo del movimiento del orador”:

  1. Muévete por el escenario ocasionalmente, cuando lo exige la idea que estás comunicando, nunca sin ton ni son. Permanece la mayor parte del tiempo en el mismo sitio en una postura cómoda y relajada.
  2. Cuida de no interponerte ante el haz del proyector ni tropezar en el borde de la tarima, con cables o con mobiliario diverso. Conviene que organices tu espacio antes de comenzar la presentación.
  3. Evita movimientos espasmódicos y dar paseos por el escenario, pero cambia de vez en cuando de posición. No debes parecer ni una estatua ni una fiera enjaulada.
  4. Evita cualquier brusquedad: pisotones, saltos, ademanes enfáticos, giros bruscos, etc. Se trata de dar naturalidad a tu discurso, no de asustar a la audiencia.
  5. Muévete con suavidad.
  6. Combina desplazamientos hacia delante y hacia atrás con movimientos laterales. Si la ocasión lo propicia y permite, puedes desplazarte entre los asistentes, como hacían los viejos maestros de escuela.
  7. Cuando termines un movimiento, recuerda que la posición perfecta para no balancearse ni bailar sobre los pies es anclarlos con las piernas abiertas a la anchura de los hombros. Tras cada desplazamiento, retorna a tu posición natural.
  8. Siempre que te estés moviendo, has de seguir hablando.
  9. Si durante el desplazamiento o señalando la pantalla das la espalda al público, intenta permanecer el mínimo tiempo en esta posición.
  10. No mecanices ni memorices tus movimientos. Los mejores movimientos serán aquellos que surjan de una manera natural.

Aprende a controlar el movimiento al presentar

Aprende a controlar tu movimiento

Si no quieres parecer un león en su jaula, ¡controla tu movimiento! Practícalo delante de una cámara, practícalo con compañeros, practícalo en cada ocasión que se te presente. Verás cómo gracias a la práctica incansable llegarás a controlar el movimiento. Con el tiempo, llegarás a encontrar tu propio estilo y a dominar el espacio escénico.

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¿Eres de los que se danzan bailes de San Vito o de los que mantienen la posición? ¿Te cuesta controlar el movimiento? Comparte tus experiencias.

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Cómo presentar de pie

agosto 11, 2009

FlashLos aficionados a los cómics seguramente estarán familiarizados con las sucesivas encarnaciones de Flash, el hombre más rápido vivo. Jay Garrick utiliza un atuendo consistente en una camiseta roja con un rayo estampado y un casco con reminiscencias herméticas (por Hermes, heraldo de los dioses, de alado sombrero). A pesar de que este casco no cubre su cara, evita ser reconocido en público haciendo vibrar su cuerpo continuamente, de manera que cualquier fotografía de su rostro aparece borrosa.

Algunos ponentes se mueven tanto durante una presentación que bien parecen nuevas encarnaciones de Flash: no sólo no aparecerían en fotografías, porque ninguna cámara hay capaz de captar sus movimientos cercanos a la velocidad de la luz, sino que producen mareo, vértigos y agotamiento nervioso en la audiencia.

De pie, sí, pero controla el movimiento

Tal y como se defendió en una entrada anterior, si presentas de pie aumentarás drásticamente el efecto de tu presentación. De pie puedes moverte y manejar las distancias: te acercas a la audiencia para enfatizar un concepto y te alejas al abordar una nueva idea. Sin embargo, presentar de pie puede convertirse en una trampa mortal para el orador inexperto. El mayor escollo al hablar de pie reside en controlar el movimiento involuntario.

Javier Reyero nos advierte en su libro “Hablar para conVencer” de un problema muy habitual de la postura de pie estática: el balanceo. Los nervios provocan un baile imperceptible para el orador, pero más que evidente para la audiencia. Las modalidades de balanceo son muy variadas:

  • Se hace oscilar la parte superior del cuerpo hacia delante y hacia atrás.
  • Se adopta el paso procesionario: se levantan alternativamente el pie izquierdo y el pie derecho.
  • Talonamiento: se levanta la punta del pie al tiempo que el cuerpo se echa ligeramente hacia atrás. Poco después el pie vuelve a su posición original y el cuerpo oscila hacia delante.

Hablar para conVencer

Estos movimientos irritantes se pueden evitar fácilmente mediante la confianza y corrección postural. El ensayo delante de una cámara y la práctica frecuente ayudarán a eliminar balanceos y movimientos espurios. Ten paciencia, la confianza llega con el tiempo y la práctica, fruto del dominio paulatino del escenario y de todas las técnicas de comunicación y lenguaje corporal. El movimiento debe ser siempre firme y decidido, nunca involuntario ni nervioso.

La postura del orador experto seguro de sí mismo

Debes practicar incansablemente la postura más apropiada, hasta que seas capaz de permanecer erguido ante la audiencia con seguridad y confianza:

  1. Adopta una posición firme, pero cómoda.
  2. Coloca los pies en paralelo, con las puntas hacia delante.
  3. Abre ligeramente las piernas, hasta la anchura de los hombros. En el caso de las mujeres se recomienda que una de las piernas se adelante ligeramente.
  4. Comprueba que los pies están cómodamente asentados en el suelo, con el fin de evitar talonear involuntariamente.
  5. Quédate anclado al suelo. Cuando la postura es correcta, puedes mantenerla durante muchos minutos sin fatigarte.

Permanece erguido ante la audiencia con seguridad y confianza

Gracias a la exposición abierta ante la audiencia ganarás en poder de comunicación y convicción. La comunicación no verbal ayuda a la transmisión efectiva de información.

Y no olvides que una buena presentación es aquella en la que el orador se comporta de forma natural.

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¿Eres capaz de controlar el movimiento mientras presentas? Si presentas de pie, ¿cuál es tu posición más cómoda?

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