Las cuatro excusas más habituales para no ensayar antes de tu presentación

octubre 15, 2009

Fabricamos excusas para todo“Yo no necesito ensayar”. Lo he oído repetir mil y una veces. Y así salen las charlas, claro. Si nunca ensayas, una de las primeras consecuencias nefastas suele ser exceder el tiempo asignado. Otra suele ser embrollarte y andarte con ambages sin llegar al grano, olvidando detalles relevantes y proporcionando otros muchos irrelevantes. Y si además no dominas la materia, la inseguridad y las lagunas hacen su aparición, seguidas  en estrecha formación de los nervios capitaneados por el miedo.

A pesar de los innegables beneficios del ensayo, la triste realidad es que casi nadie ensaya. ¿Por qué no? Analicemos algunas de las excusas más habituales recopiladas por Javier Reyero en su libro “Hablar para conVencer”.

1. No tengo tiempo para ensayar

¿Recordáis la historia de aquel leñador que se afanaba trabajosamente en cortar madera con un hacha con el filo embotado porque, según él, no tenía tiempo para detenerse a afilarla? Afirma Reyero:

“El tiempo que se emplea en el ensayo no es un gasto, es una inversión.”

La excelencia sólo se consigue con la práctica. Los grandes profesionales de todos los ámbitos de la vida, artistas, deportistas, informáticos, etc., han “metido” muchas horas. Según algunos estudios, nada menos que 10.000 horas para llegar a ser cada uno un maestro de su arte. Ensayar “afila” tus destrezas.

No tengo tiempo para ensayar

2. Si ensayo descubro que no me lo sé

Efectivamente. Una gran verdad. Y digo yo: ¿no será mejor descubrirlo en solitario en tu casa o delante de un par de compañeros que no delante de docenas o cientos de personas durante la presentación? Si descubres durante los ensayos lagunas en tus conocimientos, fallos en tus razonamientos o inconsistencias en el hilo de tu argumentación, aún estás a tiempo de subsanarlos. Delante del público es ya demasiado tarde. Mejor remendar el descosido en casa que salir al escenario con el culo al aire.

Si ensayo descubro que no me lo sé

3. Cuando ensayo me pongo nervioso

Claro, porque descubrimos errores, nos damos cuenta de que la presentación no sale tan bien como nos gustaría. Pero precisamente gracias al ensayo podemos trabajar para corregir esos errores. Con cada nuevo ensayo comprobaremos cómo ganamos confianza. Al sentirnos más seguros de nosotros mismos y de nuestro discurso, entonces nuestro nivel de ansiedad disminuirá de forma natural. El mero hecho de haber ensayado y haber comprobado que te lo sabes y lo haces bien te permitirá controlar el miedo llegada la hora de la verdad.

Cuando ensayo me pongo nervioso

4. Prefiero improvisar y dejarme llevar

“Soy demasiado bueno como para ensayar”. Sí, estamos de acuerdo en que existen personas con un gran talento para la oratoria. Pero no olvidemos que cualquier destreza mejora si se la entrena. Por muy bien que creas que lo haces, si te analizas durante un ensayo descubrirás puntos de mejora. Y cuando llegue el momento de la presentación, lo harás aún mejor.

Prefiero improvisar y dejarme llevar

¿Ganará nuestra presentación si la ensayamos antes?

La respuesta es un rotundo sí. El ensayo es lo único que te conducirá de ser un buen presentador a ser un presentador extraordinario. ¡No tienes excusa para no ensayar!

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¿Ensayas tus presentaciones? ¿Usas alguna excusa creativa para no hacerlo? Comparte tus experiencias con el resto de lectores.


Las 12 entradas más vistas del año

septiembre 15, 2009

Tras un primer año de singladura, os listo las doce entradas más vistas por los lectores a lo largo de estos doce meses, en la certeza de que habrá más de uno a quien alguna entrada popular le haya podido pasar desapercibida.

The Wisdom of CrowdsEn su libro “The Wisdom of Crowds” (traducido al español como “Cien mejor que uno”), James Surowiecki nos explica cómo bajo las circunstancias adecuadas los grupos pueden tomar mejores decisiones que la persona más inteligente en ellos. Cuando los individuos de la multitud son apropiadamente diversos, independientes y descentralizados, sus decisiones agregadas resultan sorprendentemente acertadas. Según Surowiecki, un ejemplo de tal sabiduría se exhibe en los sitemas de calificación de páginas web y de entradas de blogs. Asumiremos que las entradas más leídas son las mejores o cuando menos las que tratan los temas que más os interesan.

1. Cómo superar la timidez y el miedo a hablar en público

El libro ayuda a comprender la timidez y la ansiedad social, explicando cuáles son sus tres componentes básicos y la interacción entre ellos: la parte física o las sensaciones, la parte cognitiva o los pensamientos y la parte conductista o las acciones. El autor propone el diseño de un plan de cambio, con objetivos y expectativas realistas, que pueda realizarse sin ayuda médica especializada.

Cómo superar la timidez y el miedo a hablar en público

2. Presentaciones de PowerPoint a PDF de forma impecable

Fue entonces cuando descubrí el complemento para Office 2007 llamado Microsoft Save as PDF or XPS. Una vez instalado, aparece la nueva opción PDF o XPS en el menú Guardar como. Y ahora sí, la calidad del archivo PDF generado es extraordinaria.

Guardar como PDF o XPS

3. Tira tus viejas presentaciones en PowerPoint a la basura

El software para presentaciones llamado PowerPoint se ha vuelto ubicuo, desde salas de reuniones de empresas hasta aulas de colegios pasando por conferencias científicas. ¿Qué hay de malo en ello? Está basado en texto, con seis niveles jerárquicos de títulos y subtítulos: todo palabras. Los profesionales del mundo entero deberían informarse acerca de la increíble ineficiencia de la información basada en texto y de los increíbles efectos de las imágenes. Después, deberían hacer dos cosas:

1. Quemar sus presentaciones en PowerPoint actuales.
2. Hacerlas nuevas.

Tira tus viejas presentaciones en PowerPoint a la basura

4. Las mejores presentaciones del mundo

Los tres ganadores del concurso de Slideshare.

5. Dónde encontrar fotos de calidad profesional para tus presentaciones

Si buscas una presentación de calidad profesional que despierte la admiración del público, recurre a un fotógrafo profesional.

Comparación 2

6. Los tres objetivos de toda presentación

Según Stephen M. Kosslyn, profesor de psicología de la Universidad de Harvard, existen tres objetivos que prácticamente definen cualquier tipo de presentación (científica, comercial, financiera, lo que se te ocurra), con independencia de su propósito: 1) conectar con la audiencia; 2) dirigir y mantener la atención; y 3) fomentar la comprensión y el recuerdo. Estos tres objetivos constituyen tres claves para el éxito de toda presentación. Consigue alcanzarlos en tus presentaciones y serás un maestro del arte de presentar.

Los tres objetivos de toda presentación

7. La Crisis Ninja o cómo sintonizar con la audiencia

Durante una presentación debemos adaptar nuestro mensaje a la audiencia en lo que respecta a tres importantes factores:

1. El lenguaje utilizado.

2. Los conceptos específicos y la información referenciada.

3. Los tipos de ayudas visuales empleadas.

Debemos adaptar nuestro mensaje a la audiencia

8. Una imagen en tu presentación dice más que mil palabras

Las imágenes, especialmente las fotografías de calidad profesional, no sólo tienen cabida en una presentación, sino que pueden convertirse en el aliado más poderoso para transmitir un mensaje y conectar emocionalmente con la audiencia. Las imágenes poseen la virtud de cautivar a la audiencia. Úsalas, pero con responsabilidad.

El poder de las imágenes

9. Principios universales de diseño

El libro va mucho más allá de la idea preconcebida de diseño y penetra en cuestiones aparentemente tan alejadas del diseño como el uso de arquetipos, cuentacuentos o la jerarquía de necesidades de Maslow, en línea con la idea de diseño como concepto total. Se trata de uno de esos raros libros que combinan con acierto una apariencia visualmente atractiva y una inspirada redacción junto con una clara exposición de los temas y una cuidada selección de los conceptos a tratar.

Principios universales de diseño

10. 10 claves para crear transparencias legibles

Cuando añadas texto de reducido tamaño, piensa en lo siguiente: si no puede leerlo toda la audiencia, entonces ¿para qué ponerlo? ¿Lo pones para ellos o lo pones para leerlo tú porque no te sabes tu propia conferencia?

Texto pequeño = Fracaso

11. Aplica la Regla de los Tercios en tus presentaciones

La composición es tan importante en una transparencia como en fotografía o pintura. No coloques los distintos elementos de la transparencia en cualquier lugar sin ton ni son. La próxima vez considera utilizar (o romper) la Regla de los Tercios y tus composiciones ganarán en equilibrio e interés.

Ejemplo de composición de transparencia aplicando la regla de los tercios (III)

12. Afeita tus presentaciones con la Navaja de Ockham

Cuando diseñes tu próxima transparencia, plantéate si de verdad es necesario incluir toda esa información: gráficos, textos, diagramas, imágenes, logos, etc. ¿Todo eso en una SOLA transparencia? ¿Seguro que no puedes simplificarla? Podrás eliminar lo superfluo. Podrás segmentar el contenido en varias transparencias. Podrás aumentar el tamaño de las fuentes.

En estas transparencias utilizadas por Steve Jobs podemos comprobar cómo sólo se utiliza información relevante, eliminando lo superfluo

En estas transparencias utilizadas por Steve Jobs podemos comprobar cómo sólo se utiliza información relevante, eliminando lo superfluo

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Bajo las circunstancias adecuadas, los grupos pueden tomar mejores decisiones que la persona más inteligente en ellos. Cuando los individuos de la multitud son apropiadamente diversos, independientes y descentralizados, sus decisiones agregadas resultan sorprendentemente acertadas

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¿Hay alguna entrada que no aparezca entre esas doce que crees que debería estar listada entre las mejores o más útiles? Compártela con el resto de lectores.


No hay ingrediente secreto

junio 15, 2009

Kung Fu Panda-Po. Creo que ya es hora de que te diga algo que debería haberte dicho hace ya mucho tiempo.

-¿Y qué es?

-Escucha, hijo, el ingrediente secreto es…. ¡ninguno!

-¿Eh?

-Lo que has oído: ¡ninguno! No hay ningún ingrediente secreto.

—Kung Fu Panda, Dreamworks

El truco para presentar mejor

A menudo en los cursos sobre el Arte de Presentar me piden algún truco para hacer buenas presentaciones. Mi respuesta es inmediata: “Ensayar, ensayar, ensayar”. Ese es el truco. Así de sencillo y así de difícil. Tristemente, la gente suele quedarse desilusionada con esta respuesta: esperaban la píldora mágica que les transformaría en magníficos oradores, esas “siete claves para el éxito”. Lo más fácil entonces les resulta canalizar esa desilusión culpando de sus limitaciones a la falta de talento natural, a no haber nacido con un don para la palabra, imprescindible según ellos para ser buen orador. Pero, ¿de verdad hay que nacer con un don? ¿El buen orador nace o se hace?

La regla de las 10.000 horas

En su libro “Fueras de serie (Outliers)”, Malcolm Gladwell presenta los trabajos de varios psicólogos que estudian la influencia relativa en la excelencia del talento natural y de la práctica. Pensemos en algún extraordinario deportista, músico, artista o profesional cualquiera. Si analizásemos sus biografías, seguro que encontraríamos que todos ellos comparten un rasgo en común: cuando alcanzaron la excelencia en sus disciplinas respectivas, descollando sobre todos los demás en su campo, llevaban a cuestas más de 10.000 horas de práctica.

“La imagen que emerge de tales estudios es que se requieren diez mil horas de práctica para alcanzar el nivel de maestría asociado con un experto de nivel mundial – en cualquier disciplina.”

Daniel Levitin, citado por Malcolm Gladwell en “Fueras de serie (Outliers)”

No es una mera cuestión de talento o de don natural. El talento sin horas de práctica no vale gran cosa. Como decía Picasso: “La inspiración está muy bien, pero que me pille trabajando”. Cuando nos extasiamos ante ese magnífico concertista sobre el escenario, contemplamos la culminación de un proceso de más de 10.000 horas de práctica. En palabras de Malcolm Gladwell: “La práctica no es lo que haces cuando eres bueno. Es lo que hace que seas bueno.”

Se requieren 10.000 horas para ser maestro de algo

Para presentar bien, hay que presentar mucho

El arte de presentar no es distinto a otras disciplinas en este sentido. No se nace creando grandes presentaciones, es un proceso que se aprende con la práctica y con los errores. Los grandes oradores acumulan también miles de horas de vuelo: ensayos en privado, charlas ante auditorios pequeños y ante auditorios grandes, historias contadas en los campamentos de verano, chistes en las pausas del café, arengas a empleados, entrevistas, exámenes orales, todo contribuye a construir un gran orador.

No hay ingrediente secreto. Sólo práctica, práctica y más práctica. Así que si quieres mejorar en el arte de presentar: presenta, presenta y presenta.

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Pánico en el estrado (VI): supera la ansiedad de hablar en público

junio 3, 2009

Esquí de montañaAún recuerdo mi primer día de esquí, acompañado por mi hermana. A pesar de que ella intentó explicarme con toda su buena voluntad la postura básica y los giros y de que empezamos en la pista baby, no había manera. Al final, contraté una clase con profesor y él supo ir iniciándome. Por la tarde ya me tiré por una pista verde. Al día siguiente fui lanzándome por otras pistas verdes y al siguiente incluso por un par de azules. Las siguientes veces que volví a esquiar, siempre con profesor, fui poco a poco atreviéndome con pistas rojas, luego negras, y así hasta que con los años salgo fuera de pista en las estaciones y he terminado por hacer esquí de travesía.

Una forma poderosa de cambiar tus pensamientos ansiosos es a través de la exposición a las situaciones de temor

En su libro “Cómo superar la timidez y el miedo a hablar en público” Martin M. Antony nos explica que la exposición implica vivir nuevas experiencias que demuestran que muchos de los pensamientos que contribuyen a tu ansiedad son exagerados e irreales. Ahora sonrío al recordar lo mal que lo pasé en mi primera pista verde. Pero gracias a la exposición continua a pistas de dificultad creciente, fui superando mi ansiedad hasta disfrutar enormemente de las bajadas, sin temor a la caída. Enfrentarse a situaciones que temes puede conducir con el tiempo a una reducción de tu temor.

Cómo superar la timidez y el miedo a hablar en público

Crea una jerarquía de exposiciones

Una jerarquía de exposiciones es un listado de situaciones temidas ordenadas por rango desde la más difícil a la más sencilla. Lo habitual será empezar por practicar los aspectos de la parte más baja de la jerarquía una y otra vez, hasta que esos factores ya no provoquen ansiedad. Luego, paso a paso, se practican aspectos más complejos hasta que todas las situaciones de la lista puedan llevarse a cabo sin la menor ansiedad. Es como la exposición gradual a pendientes cada vez mayores y pistas cada vez más estrechas en el esquí.

Ejemplo de jerarquía de miedo a hablar en público
Situación Fobómetro
Dar una conferencia ante un auditorio abarrotado 100
Hablar delante de un reducido auditorio de gente desconocida 90
Formular preguntas en una conferencia 85
Hacer una presentación en la oficina delante de compañeros de trabajo 80
Tomar la palabra en reuniones (de trabajo, de vecinos, de padres) 75
Llegar unos minutos tarde a una clase o curso, de manera que todos mis compañeros me vean entrar y sentarme 65
Hablar del tiempo o de fútbol con desconocidos en un ascensor 65
Contar a mis compañeros de trabajo lo que he hecho el fin de semana cuando llego a la oficina el lunes por la
mañana
60
Contar chistes, historias, anécdotas, películas a los amigos 50
Hablar delante de una cámara de vídeo sin público 45
Preguntar una dirección compleja (en el metro, en la calle, en una gasolinera) 40
Pedir la hora en la calle 30
Dejar caer las llaves en un lugar público y que todo el mundo se dé cuenta de ello 25

Crea tu propia jerarquía de exposiciones, generando entre diez y quince situaciones, con un especial hincapié en que sean de carácter práctico y realizable. Procura asimismo que las situaciones de la lista sean lo más específicas posible. De vez en cuando resulta útil volver a puntuar los artículos de la lista para evaluar el cambio en tu nivel de miedo.

Pautas para la terapia de exposición

Martin M. Antony ofrece una serie de pautas para que la exposición sea efectiva:

  • Las exposiciones deben ser predecibles y estar bajo tu control.
  • Las exposiciones deben ser prolongadas. Haz que duren, repite los experimentos.
  • Las exposiciones deben ser frecuentes. Si no surgen oportunidades, tendrás que crearlas tú mismo.
  • No combatas tu temor. Deja que las reacciones de ansiedad aparezcan y pasen.
  • Elimina las conductas de seguridad.
  • Da un paso detrás de otro, pero siempre avanza. Si una de tus prácticas te resulta difícil, prueba algo más fácil. Decide cuál es el mejor ritmo para ti y la incomodidad que estás dispuesto a sufrir.
  • Practica las exposiciones con otras personas y en entornos distintos.
  • Prepárate para cualquier obstáculo. No te desanimes cuando una práctica no te salga bien. Irás mejorando con el tiempo.
  • No intentes ser perfecto. Si cometes errores, no les des importancia. Es normal. El objetivo no es la perfección, sino el asumir riesgos sociales.
  • Te pondrás nervioso. La práctica ideal es aquella en la que sientes temor, pero sigues adelante. Si no experimentas temor ni te pones nervioso, entonces la práctica es demasiado fácil para ti.
  • Planifica las prácticas con antelación.
  • Combate el pensamiento negativo con estrategias cognitivas.

Siempre que se te presente la oportunidad de hablar en público, no la desaproveches. Sólo así, mediante la exposición gradual, superarás el miedo.

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Ensaya tus presentaciones

abril 22, 2009

¡Ensaya!Cuando acudimos al teatro y contemplamos la interpretación de los actores sobre el escenario, ¿acaso creemos que la están improvisando? Incluso cuando vemos un monólogo del Club de la Comedia o escuchamos a un cuentista narrar una historia, ¿de verdad creemos que están contando lo primero que se les viene a la cabeza? En realidad estamos contemplando el resultado final de muchas horas de preparación.

Javier Reyero recoge en su libro “Hablar para conVencer” una vieja máxima de la radio:

“No hay mejor improvisación que la improvisación ensayada.”

—Javier Reyero

Cuanto mejor ensayada está la interpretación, más natural y espontánea parece sobre el escenario. El arte de presentar no es ajeno a esta máxima. No importa lo experimentados que seamos como oradores, siempre es buena idea ensayar antes de una presentación. Los ensayos ayudan a terminar con los nervios. Cuanto más ensayamos, más seguros nos sentimos de nosotros mismos y de nuestro material. Un ensayo adecuado nos servirá para dominar la presentación y reducir los posibles errores durante la misma. Cuando alguien me dice: “Yo tengo muchas tablas, no necesito ensayar”, ¡me echo a temblar!

Ensayar te ayuda a clarificar tus ideas

Ensayar te aporta numerosos beneficios

Oradores hay con muchas presentaciones a sus espaldas quienes consideran que no necesitan ensayar. A pesar de ello, siempre se nota quién ha ensayado y quién no. Nunca deberían subestimarse algunas de las ventajas de un buen ensayo que nos recuerda Javier Reyero:

  • Verificas la información que vas a exponer. Mejor aún si puedes hacer el ensayo delante de colegas que conocen el tema para que puedan buscar lagunas en tus razonamientos o fallos en tus argumentaciones.
  • Te preparas para la tensión que genera la aparición en público. Una de las mejores formas para combatir el miedo a hablar en público es ensayar tu presentación. El ensayo ayuda a sobreponerse a los nervios cuando llegue el momento de la verdad. El ensayo genera confianza y disminuye la ansiedad.
  • Sientes algunas de las sensaciones que se experimentarán durante la presentación. El ensayo debe tener emoción. Cuanto más se parezcan las condiciones del ensayo a las reales de la presentación final, mejores serán los resultados.
  • Mides el tiempo real de la exposición. Nunca debemos excedernos del tiempo asignado. Es más, deberíamos utilizar un 80% del tiempo como máximo. Ensayar ayuda a mantenerse dentro de los límites establecidos. Incluso los mejores oradores del mundo corren el riesgo de pasarse del tiempo si no ensayan.
  • Reduces las posibilidades objetivas de cometer errores. Al ensayar en las mismas (o casi idénticas) condiciones que en la presentación definitiva, pones a prueba todo tu material multimedia, iluminación, demos, sabes lo que dirás ante cada transparencia, etc. Los errores que puedan surgir en tu primer o segundo ensayo, habrán sido pulidos y superados. Cuantos más errores detectes en los ensayos, menos cometerás en la presentación.

En la siguiente entrada se ofrecerán una serie de pautas para realizar un buen ensayo.

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Pánico en el estrado (V): cambia tu forma de pensar

abril 7, 2009

Cómo superar la timidez y el miedo a hablar en públicoEn la entrada anterior repasamos varias formas de pensamiento negativo que te crean ansiedad cuando debes hablar en público. Martin M. Antony nos anima en su libro “Cómo superar la timidez y el miedo a hablar en público” a dejar de suponer que nuestras creencias basadas en la ansiedad son ciertas y a empezar a valorar cada situación desde una perspectiva más amplia. En esta entrada se presentan métodos concretos propuestos por Antony para poner a raya tus pensamientos ansiosos y sustituirlos por formas de pensar más equilibradas y realistas.

Cambia tus pensamientos ansiosos

En vez de abordar tus pensamientos ansiosos como si fueran hechos irrefutables, resulta mucho más útil examinar toda la evidencia que apoya o refuta tus creencias. Cuando te asalte un pensamiento cargado de ansiedad, formúlate alguna de estas preguntas:

  • ¿Cuáles son los hechos?
  • ¿Hay algunos hechos que apoyen mi pensamiento ansioso?
  • ¿Los hechos que apoyan mi pensamiento ansioso podrían favorecer otro tipo de pensamiento?
  • ¿Hay otros factores que inciden en la situación?
  • ¿Hay otra forma de considerar esta situación?
  • ¿Sé positivamente que mi predicción se cumplirá?
  • ¿Qué me dice mi experiencia del pasado sobre la probabilidad de que eso se vuelva realidad?
  • ¿Alguna vez he albergado pensamientos ansiosos que luego no se han cumplido?
  • ¿Existen hechos o estadísticas que me ayuden a decidir si mi predicción se cumplirá?

Te darás cuenta de que es muy probable que tu creencia original no ocurra en la realidad, lo que reducirá tu estado de ansiedad. Por ejemplo, durante los ejercicios de exposición delante de la cámara que realizan mis alumnos durante los cursos de presentaciones, todos suelen confesar tras su intervención haber sentido nervios. Sin embargo, en la mayoría de ocasiones estos nervios no eran percibidos por el resto de alumnos de la audiencia, a pesar de que ellos estaban seguros de que todos lo notarían. La probabilidad de que otros perciban tu ansiedad es muy baja. Y en cualquier caso, aunque alguno la perciba y note esa voz inestable o esas manos temblorosas, ¿acaso va a influir en su opinión sobre ti o sobre tu presentación? Recuerda que salvo en situaciones muy especiales y raras, el público te contempla siempre con benevolencia y simpatía. No se molestarán por tus nervios. Cuando analizas los datos, te darás cuenta de que tus creencias son infundadas.

Hazte las preguntas clave

Cada vez que necesites combatir la ansiedad que te genera una nueva intervención en público, puedes emplear esta estrategia de cambio de pensamientos:

  1. Identifica el pensamiento ansioso: Por ejemplo, piensas que si cometes un fallo la gente te considerará un inútil.
  2. Genera creencias alternativas: Quizá piensen que estaba nervioso, o que no me lo preparé lo suficiente, o que no conozco suficientemente el tema, no tienen por qué pensar necesariamente que soy un inútil.
  3. Analiza la evidencia: Busca evidencias que apoyen tu creencia alternativa: otros ponentes también cometieron errores y la gente los contempló con benevolencia; resulta perfectamente normal cometer algún fallo o que algo salga mal durante una presentación; aunque noten que estaba nervioso o que me falló la preparación, eso no significa que sea un inútil, ya que los nervios pueden traicionar al más inteligente.
  4. Elige una creencia más realista: La audiencia advirtió mi error, pero es muy improbable que piense que soy un inútil.

Repite este ejercicio para analizar la situación cada vez que experimentes pensamientos ansiosos ante una intervención en público del tipo que sea. Puedes utilizar incluso lápiz y papel para anotar las respuestas. Con el tiempo comprobarás cómo eres capaz de sustituir tus pensamientos catastróficos y cambiar de perspectiva.

Actualización 11/05/09

Elena Moltó ha realizado una atractiva presentación inspirada en esta entrada y en la anterior sobre la miniserie de Pánico en el estrado.

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Pánico en el estrado (IV): ¿piensas negativamente?

marzo 23, 2009

Cómo superar la timidez y el miedo a hablar en públicoSegún Martin M. Antony, autor del libro “Cómo superar la timidez y el miedo a hablar en público“, la terapia cognitiva (TC) asume que

“no son las situaciones en sí las que desencadenan ansiedad, sino que es nuestra interpretación de los hechos lo que la provoca.”

Por consiguiente, si fuéramos capaces de identificar las creencias y suposiciones infundadas que inciden en nuestras emociones negativas y las viéramos como tales, sería posible sustituirlas por formas realistas de pensar.

Identifica tus pensamientos ansiosos

Un primer paso para superar nuestro miedo a hablar en público consiste en ser conscientes de nuestros pensamientos negativos. Nuestro temor hace que interpretemos o percibamos incorrectamente lo que ocurre en nuestro entorno. Cuanto más negativos son nuestros pensamientos, más miedo y ansiedad experimentaremos. Veamos algunas formas de pensamiento distorsionado.

  • Suponer que siempre ocurrirá lo peor: Albergar creencias exageradas sobre la probabilidad de que algo malo ocurra. Ejemplos: pensar que harás el ridículo durante la presentación; estar convencido de que a nadie le interesará tu charla; suponer que el público percibirá tus nervios y te rechazará, etc.
  • Pensamientos catastróficos: Exagerar la importancia de un suceso o de un resultado concreto. Ejemplos: Sería una catástrofe si me sonrojo o si me trabo; sería vergonzoso si me quedo en blanco; perderé mi trabajo si cometo un error durante la presentación; etc.
  • Pensamiento de todo o nada: La tendencia a verlo todo en blanco o negro, sin tener en cuenta la gama de grises. Implica una simplificación excesiva de las situaciones y prejuicios en contra de la propia conducta. Este tipo de pensamiento suele relacionarse con el perfeccionismo. Ejemplos: si el público no hace preguntas es porque mi presentación no ha interesado a nadie; si alguien manifiesta su desacuerdo conmigo, significa que nadie comparte mi opinión; mi presentación debe ser perfecta hasta en sus más mínimos detalles; etc.
  • Lectura mental: Suposiciones sobre lo que los demás piensan de ti, a falta de pruebas y hechos. En realidad, ésta es la esencia de la timidez y de la ansiedad social: la preocupación por ser juzgado negativamente por los demás. Ejemplos: obsesionarse con la idea de que estás aburriendo al público; estar seguro de que nadie te está siguiendo; si hay algún experto reconocido en el tema, convencerse de que está pensando que tu charla es trivial; después de la charla, te persuades de que te consideran un inútil; etc.
  • Personalización: Culparse a uno mismo por los resultados negativos de un entorno social, aunque esas situaciones queden fuera de la propia esfera de influencia. Ejemplos: suponer que el público se aburre porque tu presentación es un desastre, cuando en realidad otros muchos factores inciden en el nivel de atención: la hora del día, el tema, la duración de tu charla y de la sesión, la comodidad del local, la relevancia del contenido para el público, etc.; móviles que suenan, ordenadores que se estropean, indeseables entre el público, retrasos en las charlas, todos estos factores externos pueden influir negativamente en una presentación, y de todo te culpas.
  • Atención y memoria selectiva: La tendencia de una persona a centrarse exclusivamente en la información que él o ella considera coherente con sus propias creencias. Durante una presentación, prestas atención solamente a las señales que supuestamente indican un juicio negativo. Ejemplos: reparar en las personas del público que parecen aburridas e ignorar a las que parecen estar disfrutando; recordar con todo lujo de detalles los errores cometidos, pasando por alto los aciertos y halagos que recibiste tras tu presentación; etc.

Identifica tus creencias ansiosas

¿En qué estás pensando?

Durante tu próxima presentación o situación en la que debas hablar ante otras personas, presta especial atención a todos estos pensamientos negativos, tratando de identificarlos si se producen. En la siguiente entrada veremos cómo cambiarlos una vez que se han vuelto conscientes.

Actualización 11/05/09

Elena Moltó ha realizado una atractiva presentación inspirada en esta entrada y en la siguiente sobre la miniserie de Pánico en el estrado.

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Cómo superar la timidez y el miedo a hablar en público

marzo 6, 2009

Cómo superar la timidez y el miedo a hablar en públicoHablar en público se ha convertido en uno de nuestros miedos más acerbos. Si bien resulta completamente corriente y hasta necesario sentir algo de nervios antes de una presentación, cuando este miedo nos impide desarrollar nuestra actividad profesional con normalidad, entonces se transforma en un trastorno de ansiedad social. Millones de personas en todo el mundo se sienten aterradas ante la sola idea de tener que hablar en público. Muchos no tienen más remedio que hacerlo, pero la ansiedad que les produce el convertirse en el foco de atención de docenas o cientos de personas les impide desarrollar al máximo su potencial. Este miedo constituye un gran obstáculo en sus vidas, pero ¿es insalvable?

Cómo superar la timidez y el miedo a hablar en público” es una guía muy práctica escrita por el médico Martin M. Antony, experto en el tratamiento de la ansiedad social. Su gran cantidad de ejercicios te ayudará a superar el miedo a tomar la palabra, siempre y cuando el tuyo no sea un caso patológico grave, que requiera tratamiento psicológico. Eso sí, el autor advierte que su simple lectura no bastará para efectuar cambios importantes en tu vida, ya que para sacarle todo su provecho necesitarás practicar sus estrategias repetidamente. Para aprender a nadar hay que zambullirse en el agua.

El libro ayuda a comprender la timidez y la ansiedad social, explicando cuáles son sus tres componentes básicos y la interacción entre ellos: la parte física o las sensaciones, la parte cognitiva o los pensamientos y la parte conductista o las acciones. El autor propone el diseño de un plan de cambio, con objetivos y expectativas realistas, que pueda realizarse sin ayuda médica especializada. Los primeros ejercicios de terapia cognitiva proponen el cambio de nuestra forma de pensar (la parte cognitiva), ya que “no son las situaciones en sí lo que desencadenan ansiedad, sino que es nuestra interpretación de los hechos lo que la provoca”. Gracias a estos ejercicios podrás ser consciente de tus falsas creencias y suposiciones infundadas, verlas como tales, y sustituirlas por formas realistas de pensar. Posteriormente, el autor propone numerosos ejercicios para influir en la forma de actuar (la parte conductista), de manera que puedas superar las situaciones que te provocan ansiedad. Crearás una terapia cuidadosamente planificada de exposición gradual a esas situaciones, desde las que menos ansiedad te provocan, hasta que poco a poco puedas ir exponiéndote a las situaciones más difíciles.

El resto de capítulos del libro ofrece valiosos consejos y ejercicios para mejorar tus relaciones y tu comunicación, para enfrentar el rechazo, para aprender a exponer presentaciones con seguridad y sobre la medicación como forma de tratar estos problemas.

En definitiva, se trata de un manual imprescindible para todo aquel que desee solucionar sus problemas de timidez, ansiedad social y miedo a hablar en público.

FICHA TÉCNICA

Autor: Martin. M. Anthony
Título: Cómo superar la timidez y el miedo a hablar en público
Editorial: Amat
Páginas: 115
Año: 2007
Lo mejor: El enfoque práctico, sin filosofías ni disquisiciones estériles, orientado a solucionar tus problemas
Lo peor: No se centra en la problemática concreta del orador público, sino que trata el problema de la ansiedad social de forma demasiado general
Dónde comprarlo: Casa del Libro :: Amazon.es


Pánico en el estrado (III): índice de conductas ansiosas

diciembre 9, 2008

En las dos entradas anteriores iniciamos nuestro descenso a las oscuras regiones del país del miedo al discurso. En la primera entrada repasamos someramente las reacciones físicas ante el miedo durante una presentación, tanto las visibles por la audiencia, como sudor, temblor o tartamudeo, así como las que sólo percibe el aterrado orador, como palpitaciones, aceleración del ritmo cardíaco, nudo en el estómago, mareos, sequedad, etc. En la segunda entrada analizamos las reacciones cognitivas en forma de pensamientos, suposiciones y creencias irracionales que surgen al enfrentarnos a una presentación en público. En esta tercera entrada prestaremos atención a las reacciones conductuales, o lo que es lo mismo, a cómo nos protegemos de la situación que nos causa esa ansiedad insoportable.

Conductas de seguridad ante el miedo

La forma más frecuente de conducta ansiosa consiste en evitar a toda costa la situación que nos produce ansiedad o miedo, en definitiva, negarse a salir a hablar en público, ya sea en un congreso o en una presentación de departamento. Claro que no siempre se puede delegar en otra persona ni se puede escurrir el bulto indefinidamente. Antes o después uno deberá enfrentarse a la situación o no le quedará más remedio que renunciar a medrar profesionalmente cuando este progreso exija realizar presentaciones. Uno de los mayores problemas que acarrea esta táctica es que cuanto más se evita una situación desagradable, más difícil resulta luego entrar en ella.

Conductas de seguridad

Ahora bien, existen conductas de seguridad más sutiles que nos ayudan a rebajar la ansiedad antes o durante la presentación:

  • Beber un par de copas o tomar estimulantes antes de la presentación para sentirnos seguros.
  • Aplicarse maquillaje excesivo o llevar bufanda o cuello alto para ocultar el rubor de cuello y rostro.
  • Evitar el contacto visual con la audiencia, mirando continuamente al suelo, al techo, a las notas o a la pantalla de proyección.
  • Realizar la presentación en penumbra para no ser observado por la audiencia.
  • Taparse la boca o cara con la mano mientras se habla.
  • Leer directamente el texto de la presentación, bien desde las transparencias, bien desde unos papeles, en lugar de hablar espontáneamente y con naturalidad.
  • Preparar en exceso la presentación, memorizando el texto para cada transparencia, para evitar cometer errores.
  • Permanecer sentado a una mesa o de pie detrás de un atril, nunca delante del público sin obstáculos interpuestos.
  • Realizar presentaciones selectivas, es decir, aceptar hablar sólo ante auditorios reducidos o de gente conocida; o bien negarse a hablar si se sabe de antemano que asistirán ciertas personas importantes cuya presencia nos intimida.

Si uno recurre habitualmente a estas conductas de seguridad, terminará por convencerse de que el éxito de la presentación se debe exclusivamente al uso de las mismas.

El canto del pájaroEsta situación me trae a la memoria el siguiente cuento de Anthony de Mello, recopilado en su libro “El canto del pájaro”.

La medalla

“Había una madre que no conseguía que su hijo dejara de jugar y regresara a casa antes del anochecer. De modo que, para asustarle, le dijo que el camino que llevaba a su casa era frecuentado por unos espíritus que salían tan pronto como se ponía el sol. Desde aquel momento ya no tuvo problemas para hacer que el niño regresara a casa temprano.

Pero, cuando creció, el muchacho tenía tanto miedo a la oscuridad y a los espíritus que no había modo de sacarle de casa por la noche. Entonces su madre le dio una medalla y le convenció de que, mientras la llevara consigo, los espíritus no podrían hacerle ningún mal en absoluto.

Ahora el muchacho ya no tiene miedo alguno a adentrarse en la oscuridad fuertemente asido a su medalla.”

—Anthony de Mello, “El canto del pájaro”

La buena religión nos hace ver que no existen malos espíritus

AmuletoEl ponente que recurre sistemáticamente a una o varias de las conductas de seguridad mencionadas anteriormente, como el niño aferrado a su medalla, no podrá presentar sin apoyarse en estos mecanismos. Sin embargo, es necesario eliminarlos si queremos crecer como conferenciantes. El primer paso consiste en tomar conciencia de estas conductas. ¿Las utilizamos? ¿En qué medida?

En próximas entradas analizaremos cómo dejarlas atrás. Se ofrecerán estrategias tomadas de la terapia cognitiva conductual (TCC) para cambiar la forma de pensar y de actuar en las presentaciones y superar así nuestro miedo a hablar en público sin recurrir a medallas que nos limiten.

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ENTRADAS RELACIONADAS

- Pánico en el estrado (I): catálogo de reacciones ante al miedo

- Pánico en el estrado (II): cartografía de miedos al discurso

DIÁLOGO ABIERTO

¿Utilizas conductas de seguridad semejantes? Comparte tus experiencias con el resto de lectores.


Hablar para conVencer

noviembre 25, 2008

La bibliografía sobre técnicas para hablar en público y convencer por medio de la palabra es inmensa. Sin embargo, quiero recomendar un libro que destaca sobre todos los demás que he tenido oportunidad de leer: “Hablar para conVencer“, escrito por el periodista Javier Reyero a quien en Madrid muchos conocerán tras su labor como presentador de “Fútbol es Fútbol”.

"Hablar para convencer" de Javier Reyero en Casa del Libro

Se trata de una pequeña obra muy didáctica y de amena lectura escrita en un lenguaje claro y directo. Guía al lector a través del mundo de la comunicación oral, intercalando ejemplos, anécdotas y ejercicios con el fin de ayudarle a mejorar sus discursos y presentaciones. Advierto que no encontraremos en sus páginas indicaciones sobre diseño de transparencias, tema que no trata en absoluto. En cambio, el autor se centra en los aspectos de organización y exposición de la presentación.

La obra está dividida en cinco capítulos:

Capítulo 1. El miedo a hablar en público
En este primer capítulo se describen algunas de las respuestas físicas y cognitivas ante la ansiedad provocada por el discurso y se proponen algunos ejercicios y consejos para disminuir el miedo a hablar en público.

Capítulo 2. Objetivo y ruta
Se aportan una serie de ideas sobre cómo estructurar un discurso y de qué manera desarrollar cada una de sus tres partes principales: apertura, desarrollo y conclusión.

Capítulo 3. Hable con ellos
Se aborda la manera de relacionarse con el público: cómo conocer a la audiencia, cómo responder a sus preguntas y cómo controlar la voz.

Capítulo 4. Lenguaje no verbal
Se presta especial atención a los aspectos no verbales de la comunicación, como la postura, la posición, los gestos, la mirada, el movimiento y la imagen.

Capítulo 5. Guía práctica
Por último, el autor analiza un amplio abanico de errores cometidos en situaciones reales extraídos de su dilatada experiencia como comunicador profesional.

Si estás buscando un manual sobre cómo hablar en público y no te decides por ninguno de entre la inmensa oferta, ¡ésta puede ser tu elección!

FICHA TÉCNICA

Autor: Javier Reyero
Título: Hablar para conVencer (2ª Ed.)
Editorial: PH Financial Time
Año: 2010
Lo mejor: Lo práctico y útil que resulta el libro
Lo peor: Se echa en falta una organización más coherente de los contenidos
Dónde comprarlo: Casa del Libro :: Amazon.es


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