Derribando el mito de Mehrabian en las presentaciones

agosto 17, 2009

Si existe un mito recurrente en el mundo de las presentaciones orales, ése es el de la Regla de Mehrabian o Regla del 7-38-55. Esta regla resume las conclusiones de una serie de estudios realizados por el antropólogo Albert Mehrabian, los cuales nos indican que el lenguaje verbal (lo que se dice) participa escasamente en la comunicación de emociones y sentimientos: apenas un 7%. Aproximadamente un 38% de la comunicación corresponde al lenguaje paraverbal (entonación, proyección, tono, énfasis, pausas, ritmo, etc.) y el 55% al lenguaje corporal (gestos, posturas, mirada, movimiento, respiración, etc.).

La regla de Mehrabian

Por desgracia, esta regla ha sido malinterpretada por legiones de autores que escriben sobre el arte de presentar y hablar en público, quienes esgrimen afirmaciones del tipo “lo que dices sólo contribuye en un 7% al mensaje”. No es cierto, a menos que el mensaje quiera expresar cuánto te quiero o cuán contento estoy. La regla sólo se aplica a la comunicación de emociones o sentimientos. En las presentaciones profesionales habituales, más centradas en el pensamiento lógico y racional, no solemos hablar de nuestros sentimientos o gustos, por lo que el mensaje verbal contribuye en un porcentaje mucho mayor a la transmisión del mensaje, cercano al 100%.

Está tan extendido el mito de que “es más importante cómo dices algo que aquello que dices”, que están surgiendo voces de protesta en contra de su expansión. Me ha llamado especialmente la atención este reciente vídeo creado por la empresa de comunicación Creativityworks, el cual aborda con humor y maestría la destrucción del mito de Mehrabian.

A pesar del abuso y distorsión de la Regla de Mehrabian, sí podemos extraer una importante conclusión para nuestras presentaciones: el contenido de una presentación es lo más importante y constituye su razón de ser, pero la manera como se exponga causará un profundo efecto sobre la forma como lo recibirá la audiencia. Por eso es tan importante cuidar también la puesta en escena.

Añadir a del.icio.us

ENTRADAS RELACIONADAS

- Sinfonía verbal y no verbal 7/38/55

- No existe una segunda oportunidad para causar una primera buena impresión

- La vida sin extremidades: presentaciones con emoción


Cómo presentar de pie

agosto 11, 2009

FlashLos aficionados a los cómics seguramente estarán familiarizados con las sucesivas encarnaciones de Flash, el hombre más rápido vivo. Jay Garrick utiliza un atuendo consistente en una camiseta roja con un rayo estampado y un casco con reminiscencias herméticas (por Hermes, heraldo de los dioses, de alado sombrero). A pesar de que este casco no cubre su cara, evita ser reconocido en público haciendo vibrar su cuerpo continuamente, de manera que cualquier fotografía de su rostro aparece borrosa.

Algunos ponentes se mueven tanto durante una presentación que bien parecen nuevas encarnaciones de Flash: no sólo no aparecerían en fotografías, porque ninguna cámara hay capaz de captar sus movimientos cercanos a la velocidad de la luz, sino que producen mareo, vértigos y agotamiento nervioso en la audiencia.

De pie, sí, pero controla el movimiento

Tal y como se defendió en una entrada anterior, si presentas de pie aumentarás drásticamente el efecto de tu presentación. De pie puedes moverte y manejar las distancias: te acercas a la audiencia para enfatizar un concepto y te alejas al abordar una nueva idea. Sin embargo, presentar de pie puede convertirse en una trampa mortal para el orador inexperto. El mayor escollo al hablar de pie reside en controlar el movimiento involuntario.

Javier Reyero nos advierte en su libro “Hablar para conVencer” de un problema muy habitual de la postura de pie estática: el balanceo. Los nervios provocan un baile imperceptible para el orador, pero más que evidente para la audiencia. Las modalidades de balanceo son muy variadas:

  • Se hace oscilar la parte superior del cuerpo hacia delante y hacia atrás.
  • Se adopta el paso procesionario: se levantan alternativamente el pie izquierdo y el pie derecho.
  • Talonamiento: se levanta la punta del pie al tiempo que el cuerpo se echa ligeramente hacia atrás. Poco después el pie vuelve a su posición original y el cuerpo oscila hacia delante.

Hablar para conVencer

Estos movimientos irritantes se pueden evitar fácilmente mediante la confianza y corrección postural. El ensayo delante de una cámara y la práctica frecuente ayudarán a eliminar balanceos y movimientos espurios. Ten paciencia, la confianza llega con el tiempo y la práctica, fruto del dominio paulatino del escenario y de todas las técnicas de comunicación y lenguaje corporal. El movimiento debe ser siempre firme y decidido, nunca involuntario ni nervioso.

La postura del orador experto seguro de sí mismo

Debes practicar incansablemente la postura más apropiada, hasta que seas capaz de permanecer erguido ante la audiencia con seguridad y confianza:

  1. Adopta una posición firme, pero cómoda.
  2. Coloca los pies en paralelo, con las puntas hacia delante.
  3. Abre ligeramente las piernas, hasta la anchura de los hombros. En el caso de las mujeres se recomienda que una de las piernas se adelante ligeramente.
  4. Comprueba que los pies están cómodamente asentados en el suelo, con el fin de evitar talonear involuntariamente.
  5. Quédate anclado al suelo. Cuando la postura es correcta, puedes mantenerla durante muchos minutos sin fatigarte.

Permanece erguido ante la audiencia con seguridad y confianza

Gracias a la exposición abierta ante la audiencia ganarás en poder de comunicación y convicción. La comunicación no verbal ayuda a la transmisión efectiva de información.

Y no olvides que una buena presentación es aquella en la que el orador se comporta de forma natural.

Añadir a del.icio.us

DIÁLOGO ABIERTO

¿Eres capaz de controlar el movimiento mientras presentas? Si presentas de pie, ¿cuál es tu posición más cómoda?

ENTRADAS RELACIONADAS

- ¿Presentar de pie o sentado?


¿Presentar de pie o sentado?

agosto 6, 2009

Los españoles somos muy formales a la hora de presentarEspaña es un país muy formal. Extremadamente formal. En la mayoría de actos públicos y presentaciones los ponentes, muy encorbatados, hablan desde una mesa, detrás de un cartelito con su nombre. Las salas de conferencias están diseñadas y construidas para esta forma de presentar. Las mesas, suficientemente largas para acomodar a varios ponentes, suelen incluir monitores empotrados, micrófonos y cómodos sillones. Todo pensado para presentar detrás de ellas, nunca delante. Tal es así, que a veces ni siquiera existe espacio físico delante de la mesa donde situarse si se deseara presentar de pie. Algunas salas hacen una pequeña concesión: disponen de un atril, situado a un lado de la mesa. Habitualmente es la máxima licencia permitida a un ponente para que no hable sentado.

No te parapetes

Para causar una impresión duradera, tienes que ser visible. No te parapetes detrás de un atril o de una mesa. Tal y como nos recuerda Javier Reyero en su libro “Hablar para conVencer”, el atril no es un elemento defensivo ni un reclinatorio: se trata de un adorno que hace las veces de soporte. No utilices nunca el atril como un muro que te distancia de la audiencia. El atril tampoco es un bastón: si te reclinas, transmites una sensación de cansancio y abatimiento. El atril incita a todos estos comportamientos, por lo que o eres muy disciplinado para no incurrir en ellos o, mejor aún, ¡no lo uses!

Atril y burladero no son sinónimos

Sal delante, ofrécete al público en persona entera, no como busto parlante. Tú eres el protagonista y la parte más importante de la presentación. Si puedes elegir, habla de pie mejor que sentado. La proximidad que consigues cuando te diriges en pie a la audiencia no tiene comparación con la frialdad de quien permanece sentado detrás de una mesa.

Es frecuente ver a ponentes hablar desde la mesa detrás de un portátil, el cual les tapa el cuerpo e incluso la cara. No se les ve. ¿Cómo esperas comunicar así? Debemos superar ese miedo inicial a ofrecernos tal cual, de pie ante el auditorio. Queremos que todo sea seguro y esté bajo control, lo que nos empuja a parapetarnos detrás de mesas y atriles y a utilizar transparencias llenas de listas de viñetas. Debes deshacerte de estas muletas. ¡Aléjate de la mesa!

Tampoco te sientes ni te recuestes en una mesa, ya que ofrecerías una imagen poco elegante, más que cercana o informal. Y cuidado con lo que haces con las piernas, porque algunas mesas no están tapadas y el público puede vértelas.

Permanecer sentado durante una presentación disminuye las posibilidades de conectar con la audiencia

Hablar de pie y sin parapetos que te separen de la audiencia supone una difícil apuesta por el riesgo. ¡Atrévete! Sal ahí delante y compórtate con naturalidad. Verás cómo mejora la acogida de tus charlas.

Añadir a del.icio.us

DIÁLOGO ABIERTO

¿Cómo sueles presentar? ¿De pie o sentado? ¿Cómo te sientes más cómodo? Comparte tus experiencias.

ENTRADAS RELACIONADAS

- Sinfonía verbal y no verbal 7/38/55

- Ensaya tus presentaciones


Habla menos y escucha más

julio 15, 2009

Palabras, palabras, palabras“Hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba. Y venga hablar. Yo soy una mujer de mi casa. Pero aquella criada gorda no hacía más que hablar, y hablar, y hablar. Estuviera yo donde estuviera, venía y empezaba a hablar. Hablaba de todo y de cualquier cosa, lo mismo le daba. ¿Despedirla por eso? Hubiera tenido que pagarle sus tres meses. Además hubiese sido muy capaz de echarme mal de ojo. Hasta en el baño: que si esto, que si aquello, que si lo de más allá. Le metí la toalla en la boca para que se callara. No murió de eso, sino de no hablar: se le reventaron las palabras por dentro.”

−Max Aub

Palabras, palabras, palabras

Muchos ponentes hablan, hablan y hablan, sin prestar atención a su público. Una presentación no es como un programa de TV, donde vemos a un locutor con quien no podemos interactuar. En una presentación es más importante lo que el público tiene que preguntarnos que el discurso enlatado que le vomitamos. Deja tiempo para que la audiencia te pregunte, te consulte sus inquietudes, exprima tus conocimientos.

En el tiempo asignado a la charla no puedes decirlo todo. Tienes que seleccionar, cribar, sintetizar. Tu objetivo es comunicar una idea fundamental, no todos sus detalles. Si tu presentación ha sido brillante y has conseguido conectar con la audiencia y captar y mantener su interés, estarán deseando hacerte preguntas, habrás despertado inquietudes, fomentado reflexiones. Pero si hablas, hablas y hablas hasta agotar todo el tiempo asignado para tu charla, perderás la oportunidad de que te pregunten.

Deja tiempo para que la audiencia también hable

Nunca agotes tu tiempo. Habla un 80% o incluso menos. Deja amplio tiempo para preguntas. Nadie se quejará porque tu charla sea demasiado breve. He presenciado innumerables intervenciones larguísimas, pasadas de tiempo, que despertaron las iras del público y del resto de ponentes, pero jamás he oído a nadie quejarse porque una charla fuera demasiado breve. Deja al público con apetito por más. Demostrarán su hambre de saber más durante las preguntas. Fomenta el diálogo con la audiencia. Anímales a preguntarte.

Por supuesto, lleva preparado mucho más material que el utilizado durante la presentación, el cual podrás exhibir para responder dudas, preguntas y consultas. El público marchará mucho más satisfecho, con la sensación de que ellos también han sido protagonistas.

Deja tiempo para preguntas

Piensa menos en ti y más en el público. Una forma de mostrarle respeto es permitirle participar. Por mucho que hayas intentado adaptar tu charla a la audiencia, nunca responderás tan bien a sus expectativas como dejando amplio margen para oír sus preguntas.

Añadir a del.icio.us

ENTRADAS RELACIONADAS

Pulsa el botón de pausa durante tu presentación

¿Cuánto debe durar una presentación?

La Maldición del Conocimiento: cuanto más sabes, peor te explicas

Cómo satisfacer a audiencias heterogéneas durante una presentación

DIÁLOGO ABIERTO

¿Qué prefieres? ¿Que el ponente hable todo el tiempo asignado o que deje tiempo para preguntas? ¿Crees que se le saca más partido a un ponente solamente escuchando su presentación o haciéndole además preguntas? ¿Eres de los que hacen preguntas?


No existe una segunda oportunidad para causar una primera buena impresión

julio 8, 2009

Los lectores menos jóvenes seguro que todavía recuerdan aquel impactante programa de TV de hace 30 años: “La segunda oportunidad”. En nuestra memoria quedó grabada la imagen del coche chocando a toda velocidad contra una gran piedra y el posterior rebobinado de la cinta para disfrutar de esa imposible segunda oportunidad. La música setentera no tiene desperdicio.

Los primeros segundos son determinantes

deckerPor desgracia, cuando realizamos una presentación, no existe una segunda oportunidad para causar una primera buena impresión. Contrariamente a lo que muchos podríamos pensar, los primeros segundos de una intervención en público son decisivos. Y no digo los primeros minutos, sino segundos.

Según Bert Decker, autor del libro “You’ve Got to Be Believed to Be Heard”, la impresión causada durante los primeros dos segundos es tan vívida que hacen falta otros cuatro minutos para añadir un 50% más de impresión (negativa o positiva) a esa comunicación. Y esos primeros dos segundos son casi enteramente visuales, a base de cómo aparecemos (cómo se nos ve). Si causamos una primera mala impresión, antes incluso de que abramos la boca, llevará mucho tiempo superar el daño hecho.

El poder de nuestro inconsciente adaptativo

BlinkPor su parte, Malcolm Gladwell, en su libro “Blink”, presenta los resultados de un experimento realizado por la psicóloga Nalini Ambady. Ésta proyectó a un grupo de estudiantes tres vídeos sin audio de 10 segundos de duración cada uno en el que se mostraba a un profesor dando clase. Al finalizar el vídeo, los sujetos del experimento tenían que evaluar la capacidad del profesor. A otro grupo de estudiantes se les proyectó otro vídeo del mismo profesor dando clase, también sin audio, pero esta vez reducido cada fragmento a 5 segundos de duración, a cuyo término debieron evaluarle. Otros estudiantes incluso fueron capaces de evaluarlo con secuencias de tan solo 2 segundos. Finalmente, el último grupo estaba formado por los propios alumnos del profesor, quienes asistieron a sus clases presencialmente durante todo el semestre, a cuyo término evaluaron igualmente al profesor. Los resultados del experimento sorprendieron a los investigadores: las evaluaciones de todos los grupos fueron idénticas.

“Una persona viendo un vídeo mudo de dos segundos de un profesor al que nunca ha conocido llegará a similares conclusiones acerca de cuán bueno es que los alumnos que asistieron a sus clases durante un semestre entero. Tal es el poder de nuestro inconsciente adaptativo.”

—Malcolm Gladwell, “Blink”

Las consecuencias para las presentaciones son importantísimas: nuestra forma de estar en el escenario, de mirar al público, de gesticular, de hablar, de vestir, todo ello transmite un mensaje no verbal que permite a la gente evaluarnos en pocos segundos prácticamente con la misma exactitud que si hubieran asistido a nuestra charla completa.

Tienes 2 segundos para causar una primera buena impresión

La próxima vez que subas al estrado, cuida también esos aspectos no verbales, porque influirán decisivamente en el efecto final de tu presentación. Transmite un mensaje no verbal positivo. Recuerda: no sólo comunicas con tus palabras, comunicas con todo tu ser.

Añadir a del.icio.us

ENTRADAS RELACIONADAS

- La vida sin extremidades: presentaciones con emoción

- TED: la presentación de tu vida en 18 minutos

DIÁLOGO ABIERTO

¿Has asistido a alguna conferencia en la que desde los primeros segundos has sido capaz de adivinar si sería interesante o aburrida, dinámica o estática, estimulante o anestesiante?


No hay ingrediente secreto

junio 15, 2009

Kung Fu Panda-Po. Creo que ya es hora de que te diga algo que debería haberte dicho hace ya mucho tiempo.

-¿Y qué es?

-Escucha, hijo, el ingrediente secreto es…. ¡ninguno!

-¿Eh?

-Lo que has oído: ¡ninguno! No hay ningún ingrediente secreto.

—Kung Fu Panda, Dreamworks

El truco para presentar mejor

A menudo en los cursos sobre el Arte de Presentar me piden algún truco para hacer buenas presentaciones. Mi respuesta es inmediata: “Ensayar, ensayar, ensayar”. Ese es el truco. Así de sencillo y así de difícil. Tristemente, la gente suele quedarse desilusionada con esta respuesta: esperaban la píldora mágica que les transformaría en magníficos oradores, esas “siete claves para el éxito”. Lo más fácil entonces les resulta canalizar esa desilusión culpando de sus limitaciones a la falta de talento natural, a no haber nacido con un don para la palabra, imprescindible según ellos para ser buen orador. Pero, ¿de verdad hay que nacer con un don? ¿El buen orador nace o se hace?

La regla de las 10.000 horas

En su libro “Fueras de serie (Outliers)”, Malcolm Gladwell presenta los trabajos de varios psicólogos que estudian la influencia relativa en la excelencia del talento natural y de la práctica. Pensemos en algún extraordinario deportista, músico, artista o profesional cualquiera. Si analizásemos sus biografías, seguro que encontraríamos que todos ellos comparten un rasgo en común: cuando alcanzaron la excelencia en sus disciplinas respectivas, descollando sobre todos los demás en su campo, llevaban a cuestas más de 10.000 horas de práctica.

“La imagen que emerge de tales estudios es que se requieren diez mil horas de práctica para alcanzar el nivel de maestría asociado con un experto de nivel mundial – en cualquier disciplina.”

Daniel Levitin, citado por Malcolm Gladwell en “Fueras de serie (Outliers)”

No es una mera cuestión de talento o de don natural. El talento sin horas de práctica no vale gran cosa. Como decía Picasso: “La inspiración está muy bien, pero que me pille trabajando”. Cuando nos extasiamos ante ese magnífico concertista sobre el escenario, contemplamos la culminación de un proceso de más de 10.000 horas de práctica. En palabras de Malcolm Gladwell: “La práctica no es lo que haces cuando eres bueno. Es lo que hace que seas bueno.”

Se requieren 10.000 horas para ser maestro de algo

Para presentar bien, hay que presentar mucho

El arte de presentar no es distinto a otras disciplinas en este sentido. No se nace creando grandes presentaciones, es un proceso que se aprende con la práctica y con los errores. Los grandes oradores acumulan también miles de horas de vuelo: ensayos en privado, charlas ante auditorios pequeños y ante auditorios grandes, historias contadas en los campamentos de verano, chistes en las pausas del café, arengas a empleados, entrevistas, exámenes orales, todo contribuye a construir un gran orador.

No hay ingrediente secreto. Sólo práctica, práctica y más práctica. Así que si quieres mejorar en el arte de presentar: presenta, presenta y presenta.

Añadir a del.icio.us

ENTRADAS RELACIONADAS

- Ensaya tus presentaciones

- Pautas para ensayar tus presentaciones

- Para presentar mejor, grábate en vídeo


Pánico en el estrado (VI): supera la ansiedad de hablar en público

junio 3, 2009

Esquí de montañaAún recuerdo mi primer día de esquí, acompañado por mi hermana. A pesar de que ella intentó explicarme con toda su buena voluntad la postura básica y los giros y de que empezamos en la pista baby, no había manera. Al final, contraté una clase con profesor y él supo ir iniciándome. Por la tarde ya me tiré por una pista verde. Al día siguiente fui lanzándome por otras pistas verdes y al siguiente incluso por un par de azules. Las siguientes veces que volví a esquiar, siempre con profesor, fui poco a poco atreviéndome con pistas rojas, luego negras, y así hasta que con los años salgo fuera de pista en las estaciones y he terminado por hacer esquí de travesía.

Una forma poderosa de cambiar tus pensamientos ansiosos es a través de la exposición a las situaciones de temor

En su libro “Cómo superar la timidez y el miedo a hablar en público” Martin M. Antony nos explica que la exposición implica vivir nuevas experiencias que demuestran que muchos de los pensamientos que contribuyen a tu ansiedad son exagerados e irreales. Ahora sonrío al recordar lo mal que lo pasé en mi primera pista verde. Pero gracias a la exposición continua a pistas de dificultad creciente, fui superando mi ansiedad hasta disfrutar enormemente de las bajadas, sin temor a la caída. Enfrentarse a situaciones que temes puede conducir con el tiempo a una reducción de tu temor.

Cómo superar la timidez y el miedo a hablar en público

Crea una jerarquía de exposiciones

Una jerarquía de exposiciones es un listado de situaciones temidas ordenadas por rango desde la más difícil a la más sencilla. Lo habitual será empezar por practicar los aspectos de la parte más baja de la jerarquía una y otra vez, hasta que esos factores ya no provoquen ansiedad. Luego, paso a paso, se practican aspectos más complejos hasta que todas las situaciones de la lista puedan llevarse a cabo sin la menor ansiedad. Es como la exposición gradual a pendientes cada vez mayores y pistas cada vez más estrechas en el esquí.

Ejemplo de jerarquía de miedo a hablar en público
Situación Fobómetro
Dar una conferencia ante un auditorio abarrotado 100
Hablar delante de un reducido auditorio de gente desconocida 90
Formular preguntas en una conferencia 85
Hacer una presentación en la oficina delante de compañeros de trabajo 80
Tomar la palabra en reuniones (de trabajo, de vecinos, de padres) 75
Llegar unos minutos tarde a una clase o curso, de manera que todos mis compañeros me vean entrar y sentarme 65
Hablar del tiempo o de fútbol con desconocidos en un ascensor 65
Contar a mis compañeros de trabajo lo que he hecho el fin de semana cuando llego a la oficina el lunes por la
mañana
60
Contar chistes, historias, anécdotas, películas a los amigos 50
Hablar delante de una cámara de vídeo sin público 45
Preguntar una dirección compleja (en el metro, en la calle, en una gasolinera) 40
Pedir la hora en la calle 30
Dejar caer las llaves en un lugar público y que todo el mundo se dé cuenta de ello 25

Crea tu propia jerarquía de exposiciones, generando entre diez y quince situaciones, con un especial hincapié en que sean de carácter práctico y realizable. Procura asimismo que las situaciones de la lista sean lo más específicas posible. De vez en cuando resulta útil volver a puntuar los artículos de la lista para evaluar el cambio en tu nivel de miedo.

Pautas para la terapia de exposición

Martin M. Antony ofrece una serie de pautas para que la exposición sea efectiva:

  • Las exposiciones deben ser predecibles y estar bajo tu control.
  • Las exposiciones deben ser prolongadas. Haz que duren, repite los experimentos.
  • Las exposiciones deben ser frecuentes. Si no surgen oportunidades, tendrás que crearlas tú mismo.
  • No combatas tu temor. Deja que las reacciones de ansiedad aparezcan y pasen.
  • Elimina las conductas de seguridad.
  • Da un paso detrás de otro, pero siempre avanza. Si una de tus prácticas te resulta difícil, prueba algo más fácil. Decide cuál es el mejor ritmo para ti y la incomodidad que estás dispuesto a sufrir.
  • Practica las exposiciones con otras personas y en entornos distintos.
  • Prepárate para cualquier obstáculo. No te desanimes cuando una práctica no te salga bien. Irás mejorando con el tiempo.
  • No intentes ser perfecto. Si cometes errores, no les des importancia. Es normal. El objetivo no es la perfección, sino el asumir riesgos sociales.
  • Te pondrás nervioso. La práctica ideal es aquella en la que sientes temor, pero sigues adelante. Si no experimentas temor ni te pones nervioso, entonces la práctica es demasiado fácil para ti.
  • Planifica las prácticas con antelación.
  • Combate el pensamiento negativo con estrategias cognitivas.

Siempre que se te presente la oportunidad de hablar en público, no la desaproveches. Sólo así, mediante la exposición gradual, superarás el miedo.

Añadir a del.icio.us

ENTRADAS RELACIONADAS

- Pánico en el estrado (I): catálogo de reacciones ante al miedo

- Pánico en el estrado (II): cartografía de miedos al discurso

- Pánico en el estrado (III): índice de conductas ansiosas

- Pánico en el estrado (IV): ¿piensas negativamente?

- Pánico en el estrado (V): cambia tu forma de pensar


Pulsa el botón de pausa durante tu presentación

junio 1, 2009

EjecutivoUn joven ejecutivo telefoneó un día a su representante en el extranjero y anunció lacónicamente: “Llamando para dar instrucciones. Esta llamada no durará más de tres minutos. Yo hablaré y usted no deberá interrumpirme. Cualquier comentario o duda que tenga usted que exponer, deberá transmitírmelo más tarde por email.”

Y dicho esto, empezó a transmitir su mensaje. Pero lo hizo tan rápido que no agotó los tres minutos. “Tenemos aún veinte segundos”, le dijo a su interlocutor. “¿Tiene usted algo que decir?”

“Sí”, respondió el otro. “Ha hablado usted tan deprisa que no he podido comprender una sola palabra”.

—Anthony de Mello, “La oración de la rana (2)”

Desgraciadamente, asistimos a demasiadas presentaciones en las que el orador habla tan rápido que no nos da tiempo a asimilar sus ideas. Las transparencias pasan volando por la pantalla a velocidad de vértigo. No hemos terminado de interpretar un gráfico o de captar un concepto, cuando ya aparece la siguiente transparencia cargada de nuevas ideas, textos y diagramas. Así no hay quien comprenda ni recuerde nada. Al poco rato, nos desmoralizamos y terminamos desconectando.

Las pausas constituyen un potente recurso para transmitir un mensaje a la audiencia

Debemos aprender a intercalar pausas dentro de nuestras presentaciones. Algo aparentemente tan sencillo como guardar silencio durante más de tres segundos resulta sin embargo de una dificultad apabullante subidos a un escenario. Sin embargo, las pausas son tan valiosas y mejoran tanto un discurso, que debemos esforzarnos por incluirlas con naturalidad.

Intercala pausas en tus presentaciones

  • Un momento de silencio puede conseguir más que mil palabras. Los silencios son elocuentes. Crean un vínculo entre el orador y la audiencia. Añaden énfasis a las palabras.
  • Durante la pausa, se obliga a la audiencia a prestar atención y también se le permite digerir la última información suministrada. Es como la pausa entre plato y plato de un menú bien servido. Permite que se rían, se asombren, tomen notas o rumien la información.
  • Después de cada idea y antes de pasar a la nueva, una pausa nos da tiempo para ordenar nuestros pensamientos. Pausas cortas entre frases largas también nos proporcionan ese respiro para reorganizar mentalmente la siguiente oración o el curso de la charla: ¿introduzco una historia?, ¿cuento esa anécdota?, ¿explico más este concepto o paso al siguiente?
  • Un uso muy eficaz de la pausa en una presentación es la doble pausa: se efectúa una pausa antes de la frase importante que se desea enfatizar y otra pausa al final. La primera anticipa información importante por llegar y la segunda permite digerirla. Al aislarla del continuum de tu discurso, equivale a destacar dentro de un llamativo recuadro una frase en un documento escrito.
  • Una pausa es como un vacío en el discurso. Y nada causa tanto horror como el vacío. Dominar el uso de la pausa es difícil y requiere un gran coraje y confianza en uno mismo. Un orador que aprenda a hacer un uso eficaz y dramático de la pausa transmitirá una seguridad en sí mismo que conectará rápidamente con el público. La pausa atrae la atención del público y obliga a que las miradas se centren en uno, momento que puede aprovecharse para establecer contacto visual con la audiencia.

Recuerda, en tu próxima presentación, pulsa el botón de pausa.

Añadir a del.icio.us

ENTRADAS RELACIONADAS

- Pautas para ensayar tus presentaciones

- Profundidad de procesamiento en tus presentaciones

- Para presentar mejor, grábate en vídeo


El Arte de Presentar visita San Sebastián

mayo 28, 2009

El Arte de Presentar visita San Sebastián

El próximo 16 de junio, el Arte de Presentar visitará San Sebastián en una jornada de formación promovida y organizada por el Centro de Investigación Cooperativa en Nanociencias (CIC nanoGUNE) y la Agencia nanoBasque. La jornada consistirá en un curso de asistencia gratuita de seis horas de duración sobre cómo planificar, estructurar, diseñar y exponer presentaciones.

OBJETIVOS Ofrecer pautas y consejos para la creación de presentaciones capaces de conectar mejor con la audiencia, mantener y dirigir su atención y, finalmente, fomentar la comprensión y el recuerdo del mensaje principal.

AUDIENCIA Investigadores y profesionales cuyas tareas incluyen la realización habitual de presentaciones en congresos y foros especializados, charlas divulgativas para público generalista y defensa de proyectos ante comisiones de evaluación o ante potenciales fuentes de financiación.

INSTRUCTOR Gonzalo Álvarez Marañón, Ingeniero Superior de Telecomunicación por la UPV/EHU, Doctor en Informática por la UPM, investigador en criptología del CSIC. Ha participado como contribuyente y conferenciante habitual en congresos, publicaciones científicas y foros sobre criptología y seguridad en Internet, con más de 400 artículos publicados, media docena de libros y cientos de conferencias y cursos impartidos, entre ellos sobre cómo hacer presentaciones científicas y cómo hablar en público.

INSCRIPCIÓN El aforo es limitado. La inscripción es gratuita. Para formalizar la inscripción envíe un correo electrónico a nano@nanogune.eu o llame por teléfono al 943 574000.

LUGAR La Jornada tendrá lugar en el auditorio del edificio de nanoGUNE. Tolosa Hiribidea, 76 20018 Donostia – San Sebastián

CONTENIDOS DEL CURSO

1. PLANIFICACIÓN Antes de empezar, es importante conocer cuál será la composición de la audiencia, cómo ajustar los contenidos al tiempo y conocer con exactitud cuál será el mensaje que se desea comunicar.

2. ESTRUCTURA Debe buscarse la estructura más apropiada para la presentación: qué incluir en el inicio, cómo articular las distintas partes del cuerpo, cómo pulir las conclusiones, cómo orientar a la audiencia.

3. DISEÑO El diseño constituye una parte fundamental de toda presentación: las distintas formas de maquetar el texto, la inclusión de elementos multimedia y los mejores gráficos para comunicar los datos.

4. EXPOSICIÓN El lenguaje corporal es tan importante como el verbal: posturas, expresiones, gestos, atuendo, posición, movimientos, entonación, entusiasmo, sin olvidar los ensayos y cómo afrontar las preguntas y respuestas.

PROGRAMA

09.00 – 09.30 Registro y presentación

09.30 – 13.00 Primera parte

14.30 – 17.00 Segunda parte

ORGANIZADO POR

CIC nanoGUNE

nanoBasque

DESCARGAS ADICIONALES

- El poster del curso: pequeño :: mediano :: grande :: pdf

- El tríptico del curso: pdf

- El folleto del curso: pdf


De lo que no sabes, mejor no presentar

mayo 20, 2009

“Confusio”, como su propio nombre indica, inventó la confusión. ¿Chino o japonés? ¡Qué más da! Era muy antiguo, eso sí.

Nada sustituye un profundo conocimiento del tema

Deberías presentar solamente sobre aquellos temas que conoces a fondo y únicamente la información que dominas. De esta forma, reduces el riesgo de ponerte en un aprieto si te hacen preguntas que no sabes responder por puro desconocimiento del tema.

No vayas a creerte que sólo durante las preguntas se darán cuenta de si dominas la materia. Mucho antes de que se inicie el turno de preguntas, se hará evidente, incluso para una audiencia lega, si posees una comprensión completa y un dominio amplio y sólido del tema. La extensión del conocimiento de un orador se revela de maneras sutiles, especialmente en la articulación de frases y en la precisión de las afirmaciones.

Nada sustituye un profundo conocimiento del tema

No pongas en una transparencia nada que no sepas explicar

Un pequeño corolario del principio anterior es que nunca deberías incluir elementos en tu presentación que no sepas explicar, algo que ocurre a menudo cuando das la charla de otro o cuando alguien te ha hecho las transparencias. Deberías siempre saber explicar todo lo que aparece en las transparencias, ya que la audiencia las verá y podría preguntar sobre algún pequeño detalle en el que ni siquiera habías reparado. Hazlas tú mismo o revísalas antes de la presentación: que no sea durante la charla la primera vez que las ves.

Di no

Debes aprender a decir “no”. Nunca des una charla sobre cuyo tema no poseas un amplio conocimiento y una pasión sincera.

“Eso es fácil de decir, pero ¿y si me obligan?”, estará pensando más de un lector. Si no hay escapatoria posible, pues haz la presentación. Eso sí, sé consciente de que probablemente será un desastre.

Guárdate un as en la manga

Cuando expongas tu presentación nunca muestres todo lo que sabes. Guárdate algo para el turno de preguntas. Puedes incluso llevar transparencias de refuerzo si anticipas que puedan interrogarte sobre alguna cuestión y mostrarlas al responder, pero no durante la presentación.

Guárdate un as en la manga

Cuidado, que no estoy diciendo que algún compinche entre el público te haga preguntas de lucimiento. Aunque censurable, es una técnica muy extendida.

Añadir a del.icio.us

ENTRADAS RELACIONADAS

- Si lees tus transparencias, pareces idiota

- Si te piden una presentación, no des un documento

- Aceite de serpiente en las presentaciones


Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 218 seguidores