Las presentaciones tradicionales producen un efecto sedante en la audiencia

enero 17, 2012

Interesado en medir cómo variaban los niveles de atención de los estudiantes durante sus clases, el profesor Donald A. Bligh realizó un experimento con sus propios alumnos, descrito en su libro What’s The Use of Lectures?: tomó lecturas de la tasa cardíaca de 16 de ellos durante 4 clases a intervalos de 5 segundos. Representó los datos recogidos en una gráfica, con el resultado mostrado en la figura. Su conclusión fue lapidaria: las presentaciones tradicionales producen un efecto sedante en la audiencia.

Escuchando hablar a un ponente y sin nada que hacer, rápidamente entras en un estado de sedación

La actividad física ayuda a crear actividad mental. Fíjate cuántas formas distintas podemos encontrar de poner en movimiento a la audiencia para reforzar el contenido y hacer la charla más memorable:

  • Si estás explicando cómo emerge el comportamiento autoorganizado en una red social, puedes pedir a la audiencia que se levante y aplauda al unísono, como hizo Jonas Riddestrale en una charla .
  • Si estás explicando lo difícil que es romper con los viejos hábitos, puedes proponerles que se pongan de pie y crucen los brazos, para a continuación cruzarlos al revés, como le vi hacer a Dennis Meadow.
  • Si llevan mucho tiempo sentados, puedes sugerir que se den masajes unos a otros o que hagan sencillos ejercicios calisténicos, como le vi en una ocasión proponer a Mario Alonso Puig.
  • Fernando de Pablo pide a los asistentes que dibujen en numerosas ocasiones.
  • Andrés Pérez Ortega explica que una marca personal es algo parecido a coger un papel y arrugarlo. Aunque intentes volver a dejarlo como estaba, va a quedar una señal, una huella, una marca. Y para que cale mejor su mensaje, pide a la audiencia que arrugue la hoja y luego la deje como estaba.
  • Salva López sube al escenario con su guitarra eléctrica y rápidamente energiza al público. Por ejemplo, hace dos grupos con la audiencia y entre todos interpretan la percusión del famoso tema de Queen “We will rock you”.

Salva López durante una presentación

Los ejemplos se multiplican. Cada vez que se pongan en pie y se muevan estarás aumentando su tasa cardíaca y mejorando sus niveles de atención para los próximos minutos. Además es divertido.

¡Muéveles la cabeza y también los pies!

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Presentaciones provocativas para ganar la atención

junio 23, 2011

"La capacidad de atención del hombre es limitada y debe ser constantemente espoleada por la provocación" - ALBERT CAMUS


Lo que deberías saber para crear buenos títulos de transparencias para tus presentaciones

marzo 29, 2011

Cuando aparece una nueva transparencia, se está planteando un rompecabezas a la audienciaCuando aparece una nueva transparencia, se está planteando un rompecabezas a la audiencia: en el instante en que se proyecta, su atención se aparta del conferenciante y se centra en la transparencia, la cual tratarán de interpretar y comprender. Cuando la transparencia no orienta rápidamente a la audiencia, ésta se desorienta, preguntándose cuál es el objeto de esa nueva transparencia. Hay que esforzarse por diseñar transparencias que sean claras y que orienten rápidamente a la audiencia.

Usa frases completas

La regla general en el status quo de las presentaciones consiste en utilizar algunas palabras clave como título. Sin embargo, suele ser más recomendable una frase completa, de no más de dos líneas, por los siguientes motivos:

1. Las frases completas orientan a la audiencia mucho más eficazmente. Mientras que unas palabras clave identifican el tema, una frase completa añade una perspectiva específica sobre el mismo.

2. Una frase completa como título reorienta inmediatamente a la audiencia. A menudo una transparencia da pie a la reflexión. A diferencia de lo que ocurre al leer un texto impreso, donde uno puede interrumpir la lectura para sumirse en reflexiones, en una presentación, cuando uno retorna de su ensimismamiento, ha podido perder completamente el hilo y no saber qué significa la nueva transparencia en pantalla.

3. Un buen título descriptivo define claramente la idea que hay que transmitir sobre la transparencia en cuestión. Las frases completas no sólo reorientan a la audiencia más rápidamente, sino que también reorientan al presentador. Una transparencia sin título o con palabras claves como título no da muchas pistas sobre lo que hay que decir cuando aparece la transparencia, especialmente si tú no las has preparado.

Titula tus transparencias usando frases completas

Consideraciones prácticas para mejorar el impacto de los títulos de tus transparencias

1. Titula cada transparencia de manera que atraiga la atención sobre la información más importante. Plantéate qué es lo que deseas enfatizar e incluye la información más relevante en el título, mencionando lo más importante primero. Evita títulos generales que sólo indican el tema, como “Resultados del análisis”, y utiliza en cambio títulos informativos y significativos: “Los resultados demuestran una mejora del 80% con respecto a los métodos tradicionales”.

2. Haz que el título sea tipográficamente distinto. Debe ser el elemento más prominente de la transparencia para atraer la atención. Sírvete de fuentes, colores, tamaños y estilos para conseguirlo.

3. Presenta el título antes de que el contenido sea visible. Mostrar el título en primer lugar proporciona tiempo a la audiencia para asimilarlo. Este consejo se aplica especialmente a las transparencias muy elaboradas con mucha información o gráficos muy complejos.

4. Sitúa el título en la parte superior de la transparencia. Centrarlo o alinearlo a la izquierda no tiene mayor impacto cognitivo. Eso sí, sé consistente a lo largo de toda la presentación.

Atrae la atención en el título sobre lo más importante

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Deja claro tu mensaje al principio y al final de tu presentación

marzo 8, 2011

Principios Universales DiseñoUno de los libros destacados en mi biblioteca sobre presentaciones es el bellamente editado Principios universales de diseño. Ofrece 100 consejos básicos sobre diseño, a menudo chocantes y en aparente contradicción con nuestras intuiciones sobre el diseño.

Muchos de ellos poseen aplicación directa en nuestras presentaciones, como el Principio de la posición en la serie, que reza así:

Los elementos presentados al principio y al final de una lista se recuerdan mejor que los del medio.

—Principios universales de diseño

Según este principio, recordamos mejor el inicio y el final de una secuencia. Del mismo modo, el principio y final de tu presentación resultan particularmente importantes. La aplicación de este principio implica que la premisa o idea fundamental de tu presentación debe quedar clara al principio y al final.

Jamás recomiendo que nadie memorice una charla. Sin embargo, es una gran idea llevar perfectamente formuladas, memorizadas y ensayadas la frase inicial con la que abres tu presentación y la frase final con la que la cierras. Tristemente, son las dos frases que nadie suele preparar, lo que provoca arranques pobres y finales decepcionantes.

La atención de la audiencia es máxima al principio y al final de la presentación

Por otro lado, se ha demostrado que la atención de la audiencia va disminuyendo a medida que avanza el tiempo de la presentación, hasta que aumenta nuevamente cuando ésta se aproxima a su fin. Al comienzo, todo el mundo está pendiente de ti. La forma como empieces resulta crucial para captar la atención y transmitir un mensaje positivo que anuncie que tu charla es diferente. No tienes una segunda oportunidad para causar una primera buena impresión. Al final, cuando dices el típico “y ya para terminar”, entonces todas las cabezas se levantan de sus portátiles y dispositivos móviles para prestarte nuevamente atención. Eso sí, si dices que vas a terminar, ¡termina! No te alargues 10 minutos más. Deja claro nuevamente tu mensaje.

La atención de la audiencia es máxima al principio y al final de la charla

Se trata por tanto de un nuevo motivo por el que debes esforzarte al máximo por aclarar la idea fundamental de tu presentación: transmite la idea clave de tu trabajo, no sus detalles. Busca despertar el apetito de la audiencia por más, no saturarlos con montañas de datos. A la luz del principio de la posición en la serie, sincronízate con los máximos niveles de atención de la audiencia, cuando la probabilidad de que absorban tu mensaje es mayor.

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Siete claves para crear presentaciones tuiteables

marzo 1, 2011

Twitter PackEn plena economía de la atención, nuestras presentaciones se enfrentan al reto de hacer llegar nuestras ideas a una audiencia distraída por mensajes procedentes de los medios más variados. Siguiendo estos pasos aprenderás a crear presentaciones más cautivantes, más memorables y que conecten mejor con las nuevas audiencias.

Filtra la información
No recordamos más de tres o cuatro ideas tras una presentación. Cuantas más ideas des a una audiencia, menos recordará. Cíñete a un máximo de tres ideas clave por presentación. Y si sólo das una, aún mejor. Si no las filtras tú, lo hará la audiencia. No lo des todo. Despierta la lujuria por más.

Una sola idea por transparencia
Hoy en día no cobran por cada transparencia que usas. No intentes sobrecargar cada transparencia con numerosas ideas y conceptos. Huye de las listas de viñetas. Una transparencia, una idea. Así de fácil.

Somete tus transparencias al test de la valla publicitaria
Lo que importa es la claridad con que comunican la idea, no la cantidad de información que contienen. Un diseño sencillo ayuda a asimilar el contenido. Un diseño atractivo capta y mantiene la atención. Un diseño elegante comunica profesionalidad. Tus transparencias no son tu red de seguridad.

Proporciona enlaces a más información
Que tu presentación sea sencilla no significa que no haya mucha más información detrás de la presentación que el público ve. Puedes incluir enlaces acortados dentro de tus transparencias a fuentes adicionales de información para facilitar el trabajo a quienes estén interesados en ir más allá. Así elige cada uno la dosis de información que desea. No los infoxiques.

Filtra la información, no los infoxiques

Escribe titulares descriptivos con gancho que quepan en un tweet
Y lo que es aún mejor, envíalos tú mismo durante tu presentación, facilitando a la audiencia su retuiteo. Si lo haces bien, tu titular puede dar la vuelta a Internet.

Presenta tus ideas en el contexto de una historia
Conectamos con las historias, no con las estadísticas. Si tienes que dar datos, cifras, hechos, hazlo, pero en el contexto de una historia cuyo protagonista típicamente será la audiencia. ¿Qué es lo que desea para restaurar el equilibrio en su vida? ¿Qué lo mantiene alejado de colmar sus deseos? ¿Qué opciones tiene para conseguir colmar su deseo enfrentándose a esas fuerzas antagonistas? Puede que estén tan pendientes de tu historia que dejen de tuitear.

Deja lugar para el diálogo
Las audiencias han muerto, ha nacido el transceptor. Crea tus presentaciones de manera que el transceptor pueda participar, tanto quien esté en la sala como quien te siga desde cualquier lugar conectado a Internet. Abre huecos para la participación. Integra momentos para escuchar lo que tienen que decir. No esperes siempre al final. Las presentaciones son conversaciones.

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Si haces presentaciones habitualmente puedes desarrollar un sentido desproporcionado de tu propia importancia

octubre 18, 2010

Leyendo estos días el inspirador libro El poder de las relaciones escrito por el experto en liderazgo John C. Maxwell, me he encontrado con esta reveladora carta escrita por una hipotética audiencia a un orador que sufre el azote de un ego inflado.

He querido compartirla, porque a todos nos hará reflexionar si tenemos la valentía de vernos reflejados en ella en mayor o menor medida.

Querido Orador Público,

Tu ego se ha convertido en un muro entre tú y yo. Yo no te preocupo realmente, ¿verdad? A ti sólo te preocupa si tu presentación está saliendo bien o no… si estás haciendo o no un buen trabajo. Lo que realmente temes es que no te aplauda, ¿verdad? Temes que no ría tus gracias ni derrame una lagrimita con tus emotivas anécdotas. Estás tan cegado por cómo voy a acoger tu presentación, que no has pensado en mí en absoluto. Podrías haberme conquistado, pero tú estás tan pagado de ti mismo que yo te resulto innecesario. Si no te presto mi atención es porque me siento de sobra aquí.

Cuando te veo con el micrófono, veo a Narciso en su espejo… ¿Está tu corbata derecha? ¿Está tu peinado en su sitio? ¿Es tu apariencia impecable? ¿Es tu fraseología perfecta?

Pareces tener el control de todo menos de tu audiencia. Lo ves todo, excepto a nosotros. Pero mucho me temo que tu ceguera hacia nosotros nos ha vuelto sordos hacia ti. Debemos irnos ahora. Lo siento. Llámanos algún día. Volveremos a ti… cuando seas suficientemente real como para vernos… después de que tus sueños se hayan hecho añicos… después de que se te haya partido el corazón… después de que tu arrogancia se las haya visto con la desesperación. Entonces habrá sitio para nosotros en tu mundo. Ya no te importará si hemos aplaudido tu brillantez. Serás uno de nosotros.

Entonces derribarás el muro de tu ego y usarás esas mismas piedras para construir un puente de relación entre nosotros. Nos encontraremos sobre ese puente. Entonces te oiremos. Te comprenderemos porque nos habrás comprendido.

Tu Audiencia

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REFLEXIÓN ABIERTA

¿Se interpone tu ego entre tu audiencia y tú? ¿Piensas más en ti mismo que en tu audiencia? ¿Quieres ser tú el protagonista a toda costa? Antes de que te lances a aplicar el contenido de esta carta a tantas y tantas personas que ves reflejadas en ella, ¿podrías aplicártelo a ti?


Si tu presentación me aburre, no te prestaré más de 10 minutos de atención

junio 30, 2010

Cuando yo era niño y pasaba los veranos en la playa, me encantaba pescar quisquillas cercadas en las pequeñas pozas que dejaba entre las rocas la marea al bajar. ¿Alguna vez has intentado atrapar con tus manos un pez?

La atención de la audiencia es como un pez escurridizo: difícil de pescar y más difícil aún de retener. Normalmente, al cabo de 10 minutos la gente habrá dejado de prestarte atención durante una presentación. Por eso es tan importante que descubras la forma de captar y mantener la atención de la audiencia más allá de los 10 primeros minutos, hasta el final de tu presentación. En esta entrada repaso algunos de los consejos que nos brinda el biólogo molecular John Medina en su más que recomendable obra divulgativa sobre el funcionamiento de nuestro cerebro: “Brain Rules”.

1) Las emociones captan nuestra atención

Los eventos que despiertan emociones (ECS o Emotionally Charged Event) tienden a recordarse mejor que los neutrales. La publicidad lo sabe desde antiguo y lo hemos visto poner en práctica en innumerables anuncios. Apelan a tres características de nuestro cerebro profundamente enraizadas: la detección de oportunidades reproductivas (es decir, estímulos sexuales), la percepción de una amenaza para la supervivencia y el ajuste de patrones (la búsqueda de semejanzas en nuestro entorno con algo que ya conocemos). Usar las tres garantiza la máxima atención.

2) El significado antes que los detalles

El cerebro recuerda los componentes emocionales de una experiencia mejor que cualquier otro aspecto. El despertar de las emociones concentra nuestra atención en la quintaesencia (gist) de una experiencia a costa de sus detalles periféricos. En definitiva, recordamos ideas generales, no detalles. Por consiguiente, empieza con las ideas clave y, de forma jerárquica, de más general a menos, vete proporcionando los detalles alrededor de esas nociones más fundamentales. Dicho gráficamente: comienza siempre con la gran foto y vete haciendo zoom hacia el detalle que deseas resaltar.

3) El cerebro necesita una pausa para el kit-kat

Posiblemente uno de los mayores errores de comunicación reside en la sobrecarga de información: demasiados datos e ideas en tan poco tiempo que no pueden procesarse debidamente. Mucha ingestión para muy poca digestión. El ponente olvida que la audiencia no sabe tanto como él y que ésta necesita tiempo para asimilar su información. Dales tiempo para que digieran tus palabras.

La regla de los 10 minutos

¿Cómo incorporar estas ideas en una presentación? John Medina recomienda la regla de los 10 minutos: dividir cada presentación en bloques discretos de 10 minutos. Cada segmento debe cubrir un único concepto fundamental: siempre esencial, siempre general, siempre lleno de gist y siempre explicable en un minuto. En cada uno de los bloques se proporciona la idea general antes de los detalles. También es muy importante mostrar dónde encaja cada concepto en el esquema general y la relación entre los conceptos clave.

Después de los 10 primeros minutos, cuando la atención está a punto de dispersarse, el ponente debe recurrir a algo que nuevamente la capture. Medina propone introducir un cambio drástico cada 10 minutos a modo de recreo para la mente, cambios que envíen un ECS relevante, lo que él llama anzuelos. El anzuelo puede ir al final de un bloque o al principio del siguiente. Un buen anzuelo debería ser relevante para el tema tratado y debería disparar una emoción: miedo, risa, felicidad, nostalgia, incredulidad, sorpresa. La narrativa se presenta aquí una vez más como una poderosa aliada: anécdotas, casos, historias, testimonios, etc.

El cerebro no presta atención a las cosas aburridas. Repesca la atención cada diez minutos con un buen anzuelo.

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¿De qué manera estructurarías tus presentaciones para despertar emoción? ¿Cómo sería la estructura si proporcionas el sentido antes que los detalles? ¿Cómo podrías darle más tiempo a la audiencia para que digiera tus palabras? ¿Pondrías a prueba la regla de los 10 minutos?


¿Cuánto debe durar una presentación?

mayo 18, 2009

Un minuto es cincuenta y nueve segundos demasiado largo“¿Existe eso que llaman Un Minuto de Sabiduría?”

“Por supuesto que existe”, replicó el Maestro.

“Pero un minuto, ¿no es demasiado breve?”

“Al contrario. Es cincuenta y nueve segundos demasiado largo.”

—Anthony de Mello, “¿Quién puede hacer que amanezca?”

Algunas presentaciones parecen no tener fin. Como el conejito Duracell, siguen, y siguen, y siguen. Sí, ya sabemos que tu tema es (para ti) el más interesante del mundo, pero la capacidad de atención de la audiencia posee unos límites bien definidos. ¿Cuánto debería durar una presentación?

El límite de atención se sitúa en 20 minutos

Según algunos estudios mencionados en el artículo The “Change-Up” in Lectures, publicado por los profesores Joan Middendorf and Alan Kalish de la Universidad de Indiana:

“Los estudiantes adultos pueden mantener la atención en una conferencia durante no más de 15 a 20 minutos cada vez.”

A partir de los 15/20 minutos, la capacidad de atención comienza a decaer. A medida que sigue transcurriendo el tiempo, los intervalos de atención se van acortando, hasta los tres o cuatro minutos hacia el final de una charla estándar de una hora.

El límite de atención se sitúa en 20 minutos

Mi charla dura 40 minutos, ¿qué hago?

La mayoría de clases en colegios y universidades así como un buen número de presentaciones en todo tipo de foros duran en torno a los 60 minutos. Otra duración típica para una presentación es de 40/45 minutos. En todos los casos, observamos cómo las presentaciones suelen durar más de lo que los estudios revelan que un adulto puede mantener la atención. ¿Tiene sentido entonces dar una charla de más de 20 minutos? ¿Cómo puede resolverse este dilema?

En principio, una charla no debería extenderse más allá de esos 20 minutos. Nunca he oído a nadie quejarse porque una presentación fuera demasiado corta. A menudo, si no eres capaz de transmitir tu mensaje en ese tiempo se debe a uno o varios de los siguientes motivos:

Sería mucho más provechoso si hablases durante 20 minutos y el resto del tiempo lo dedicases a responder preguntas del público o a hacerlo participar de alguna manera que ayude a fijar la idea nuclear de tu discurso.

Asumiendo que vas a hablar durante los 45 ó 60 minutos, puedes estructurar tu presentación como dos o tres minipresentaciones de 20 minutos cada una, con un cambio muy marcado entre cada una de ellas. De esta manera, conseguirás reiniciar el contador de atención.

Los cambios periódicos mantienen los niveles de atención

En esos cambios periódicos puedes utilizar multitud de elementos diferentes: un vídeo, una historia, una anécdota, un ejemplo, una demo, un experimento con el público, preguntas que hagan participar a la audiencia, etc. Usa tu imaginación.

Eso sí, hagas lo que hagas, el objetivo no debe ser simplemente distender el ambiente o recuperar la atención perdida, sino que el elemento utilizado debe guardar relación integral con el tema de la presentación. Tu objetivo es comunicar un mensaje y que sea comprendido y recordado, no entretener como un monologuista cómico. Si eliges bien el momento y el contenido de los cambios, no sólo ayudarán a mantener los niveles de atención, sino a aumentar la comprensión de las ideas expuestas.

Los cambios periódicos mantienen los niveles de atención

Cada veinte minutos, ¡cambia de marcha!

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Los tres objetivos de toda presentación

septiembre 16, 2008

Hace unos días asistí a una presentación en un congreso en la que al conferenciante parecía animarle un único objetivo trascendental: transmitir tanta información como le fuera posible en los 20 minutos asignados. Ecuaciones, gráficos, teoremas, contenido suficiente para llenar un cuatrimestre docente, pasaron llenando la pantalla a ritmo vertiginoso. Cuando aún no había terminado yo de interpretar una gráfica o de analizar una ecuación, el conferenciante ya había pasado a la siguiente transparencia. Al cabo de unos pocos minutos, era incapaz de seguirle el ritmo y terminé desconectando. A mi alrededor otros asistentes parecían absortos en sus portátiles o en el libro de actas. El ponente había terminado hablando solo, porque la audiencia, aunque físicamente en la misma sala, hacía tiempo que había viajado a otros mundos. Se trata de un error que cometemos a menudo cuando hablamos sobre “nuestro tema”: pretendemos contarlo todo sin tener en cuenta a la audiencia.

¿Alguna vez nos hemos parado a reflexionar sobre cuáles son los objetivos de una presentación sea ésta del tipo que sea? Según la ocasión, podemos pensar que presentamos para convencer a un comprador potencial, o para explicar nuestras ideas a colegas, o para proponer un proyecto con el fin de encontrar financiación, … Rememora por ejemplo la última presentación que hayas realizado: ¿cuáles eran sus objetivos? Te vendrán a la cabeza multitud de respuestas:

  • Convencer a adversarios
  • Persuadir a inversores
  • Informar a usuarios
  • Explicar a compañeros
  • Compartir con colegas
  • Vender a clientes
  • Impresionar a jefes
  • Inspirar a jóvenes estudiantes

Si lo piensas bien, esa clase de respuestas puede constituir el propósito fundamental que te animó a preparar tu presentación en primer lugar, pero los objetivos reales, a los que los anteriores están subordinados, son otros. El objetivo fundamental es único: comunicar el mensaje.

Según Stephen M. Kosslyn, profesor de psicología de la Universidad de Harvard, existen tres objetivos que prácticamente definen cualquier tipo de presentación (científica, comercial, financiera, lo que se te ocurra), con independencia de su propósito: 1) conectar con la audiencia; 2) dirigir y mantener la atención; y 3) fomentar la comprensión y el recuerdo. Estos tres objetivos constituyen tres claves para el éxito de toda presentación. Consigue alcanzarlos en tus presentaciones y serás un maestro del arte de presentar. Como se verá en las entradas del blog, conseguirlo no es tan complicado como podría parecer a primera vista: basta con esforzarse en ello. Toda presentación es un acto creativo y la creatividad exige tiempo. Dedícaselo y los resultados serán muy gratificantes.

Conectar con la audiencia

Cuando se prepara una presentación debe tenerse en cuenta el tipo de audiencia a quien está destinada. El mensaje debería conectar con sus objetivos e intereses. Sólo así la comunicación resultará eficaz. No puede darse la misma charla ante audiencias distintas. Los conceptos, la jerga, el lenguaje, el nivel de profundidad deberán adaptarse a cada audiencia en particular. Un error común consiste en querer proporcionar tanta información como sea posible sobre el tema, inundando con tablas, resúmenes, datos, estadísticas, pasando totalmente por alto qué puede interesar a la audiencia. Cuando uno es un experto en un tema, resulta muy difícil ponerse en la piel de alguien que no comparte ese nivel de conocimientos, fenómeno que los hermanos Chip y Dan Heath denominan “la maldición del conocimiento”. El resultado final es que uno termina hablando para sí mismo y no para la audiencia. Cuando se muestra la última transparencia con la lista de conclusiones, se tiene la sensación de haber comunicado las ideas, cuando en realidad lo único que se ha hecho ha sido “vomitar” datos sin digerir. El conocimiento previo de cómo es la audiencia y cuáles son sus expectativas nos ayudará a conectar con ella y a que ella no desconecte de nosotros.

Dirigir y mantener la atención

La atención de la audiencia es como un pez escurridizo. Hay que atraparla desde el principio y conservarla hasta el final. Debería conducirse a la audiencia para que preste atención a lo que es importante. Una buena estructura de la presentación, ayudada por un buen diseño del material multimedia que la acompaña (transparencias, vídeos, animaciones, etc.), junto con anécdotas, historias, ejemplos, analogías, son como anzuelos que ayudan a captar el interés y mantenerlo. Michael Alley utiliza una bella metáfora: “Una presentación es como un viaje por mar”. En primer lugar, podemos perder a la audiencia en el muelle porque los objetivos de la charla no están claros, su idea fundamental no es evidente, se desconoce el nivel de conocimientos requerido para entenderla, la audiencia no tiene claro por qué habría de importarle, etc. En segundo lugar, podemos perderla en alta mar cuando la estructura y organización de nuestra presentación son débiles o confusas, la ahogamos en un mar de detalles irrelevantes que distraen del mensaje fundamental, utilizamos un diseño pobre de las transparencias, nuestra exposición es monótona y aburrida, etc. Por último, podemos perderla al llegar a tierra si no queda claro cuál era la idea o mensaje fundamental que se deseaba transmitir y todo se olvida al salir por la puerta. El buen presentador, como el buen patrón, arriba siempre a buen puerto.

Fomentar la comprensión y el recuerdo

Incluso los mayores sabios del mundo poseen una capacidad intelectual limitada y finita. Existe un límite a la cantidad de datos que pueden asimilarse en un tiempo dado. Inundar a la audiencia con información no ayudará a que ésta la comprenda ni la recuerde. Una presentación debería ser fácil de seguir, comprender y recordar. La psicología y las neurociencias acuden en nuestra ayuda en este aspecto. El conocimiento de cómo funcionan los procesos mentales de nuestro cerebro nos ayudará a crear presentaciones que permitan a la audiencia comprender y retener más fácilmente el material. Muchas entradas de este blog se dedicarán a examinar diferentes principios psicológicos y su mejor aplicación al arte de presentar.

La próxima vez que realicemos una presentación deberíamos plantearnos estas preguntas: ¿estoy conectando con la audiencia?, ¿estoy captando y dirigiendo su atención?, ¿comprenden y podrán recordar lo que les cuento? “El Arte de Presentar” intentará proporcionar las herramientas necesarias para que la respuesta sea siempre afirmativa.

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