Porque los datos no hablan por sí mismos, dales voz para que cuenten su historia en tus presentaciones

abril 28, 2010

Hoy en día, el uso de tablas y gráficos con el fin de comunicar información cuantitativa ha devenido en lugar común en todo tipo de presentaciones comerciales y científicas. Sin embargo, ¡en qué pocas ocasiones se utiliza un buen diseño que los vuelva eficaces! La audiencia se esfuerza sin éxito tratando de desentrañar el significado y la significación de los números mostrados en la pantalla (si es que llega a verlos más allá de la quinta fila). Stephen Few, autor del más que recomendable libro “Show Me the Numbers” se lamenta:

Los 10 principios de la narrativa estadística

Contar las historias que residen dentro de la información cuantitativa es una forma de narrativa tal vez más especializada que la convencional, pero igualmente persigue el objetivo de comunicar. Stephen Few propone una serie de principios y prácticas para dar vida a las historias de los datos:

1. Simplicidad: Encuentra el núcleo de tu mensaje y preséntalo tan sencillamente como te sea posible sin añadir distracciones. Cuenta a la audiencia todos los elementos de la historia necesarios para comprender el mensaje, pero no más.
2. Integración sin costuras: Contar la historia de los datos exigirá la integración armoniosa de palabras e imágenes. Los patrones, tendencias y excepciones en los datos necesitarán expresarse gráficamente para ayudar a que la audiencia reconstruya mentalmente su historia. Muestra en pantalla los gráficos mientras cuentas su historia, señálalos con un puntero o constrúyelos por partes, pero no muestres en pantalla el mismo texto que tú mismo estás exponiendo. La audiencia no puede leer y escucharte simultáneamente. Entenderán mejor la historia si sólo te escuchan y ven las imágenes.
3. Información: Cuenta historias que informen, que revelen hechos o interpretaciones de los hechos que la audiencia ignoraba. Sorprende a tu audiencia con nuevo material para pensar, desvélale algo que no sabía antes de tu presentación.
4. Veracidad: Tu historia debe ser siempre verdadera y además parecerlo (como la mujer del César). No hagas mentir a los datos. Cita siempre las fuentes que respaldan tus datos, por afán de credibilidad y de transparencia.
5. Contexto: No puedes arrojar datos a la audiencia sin más ni más. Los números por sí mismos carecen de significado a no ser que se presenten dentro de contexto. Proporciona siempre información adicional que permita compararlos. Muestra los patrones, tendencias y excepciones en los datos para que su historia pueda entenderse. Sin comparaciones adecuadas la audiencia no podrá formarse juicios, tomar decisiones o emprender acciones.
6. Familiaridad: Conoce a tu audiencia. Adapta tu historia a la audiencia, tanto las palabras como los gráficos, para poder contársela en términos familiares. Si a la gente le importa tu historia, se sentirán mucho más impresionados contigo si la cuentas de manera que puedan entenderla.
7. Concreción: Huye de lo abstracto y abraza lo concreto. El lenguaje concreto ayuda a la gente a entender nuevos conceptos. La abstracción es un lujo sólo al alcance de expertos. Concreta con ejemplos, analogías y metáforas. No vivimos en un mundo abstracto, sino concreto, magistralmente captado por los refranes.
8. Personalización: Las historias deben conectar con la gente a nivel personal, especialmente cuando involucran directamente a la audiencia. Aunque la historia sea sobre gente completamente desconocida en otras partes del planeta, siempre existe alguna manera de ayudar a la audiencia a conectar de forma personal. Personaliza los hechos.
9. Emoción: Muy ligada a la anterior, las historias personales remueven emociones en nuestro interior. Por muy racionales que nos creamos, en última instancia nuestras decisiones están regidas por la emoción. A veces basta la fotografía de una persona real afectada por los hechos para poner un rostro a las estadísticas abstractas.
10. Llamada a la acción: Las historias eficaces mueven a la audiencia a la acción. Para sacarle el máximo partido a tus historias, debes tender un puente entre las lecciones que enseñan y las vías para poner en práctica dichas lecciones.

Dale voz a los números para que cuenten su propia historia.

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¿Cómo cuentas la historia de tus datos? ¿Utilizas alguno de los principios listados?


Presentaciones y el arte de narrar historias

abril 29, 2009

Érase una vez...Vivimos en una sociedad voraz consumidora de arte. Tanto si eres aficionado al cine como si no, seguro que a lo largo de tu vida has visto centenares de películas. Piensa en una que de verdad te haya gustado, una película que incluirías en tu ranking personal de obras maestras. ¿Ya la tienes? Bien. Para concluir, piensa en algún libro o cómic que te haya gustado especialmente. Y a continuación analicemos algunas de las semejanzas entre todas estas manifestaciones artísticas. ¿No te sentiste atrapado desde los primeros segundos por la trama de la historia en el caso del libro, cómic o película?

Los autores brillantes, los que crean obras maestras, poseen la habilidad de conectar inmediatamente con la audiencia, ya sea en el escenario, en la pantalla o sobre el papel. Pero no basta con despertar el interés inicial, hay que mantenerlo durante toda la obra. Todos hemos leído novelas o visto películas que empiezan muy bien para luego ir desinflándose y terminar como un globo arrugado. Es importante mantener la atención y el interés, desde el principio hasta el final. Como suele decirse, que “nos mantengan en vilo”. Por supuesto, todas esas artes narrativas cuentan con sus propios recursos para conseguirlo.

Por último, ¿no es curioso que algunos de esos libros, películas o cómics los disfrutaras posiblemente hace años y todavía te acuerdes de ellos? Vemos pues que otra característica que comparten las grandes obras es su perdurabilidad en la memoria. Por eso precisamente se habla de “clásicos inolvidables”.

En definitiva, las grandes obras narrativas alcanzan los tres objetivos de toda presentación: conectar con la audiencia, mantener su interés y fomentar el recuerdo.

Contar historias

El arte de narrar historias

¿Cómo podemos alcanzar esos tres objetivos en nuestras presentaciones? Los grandes narradores han conocido la respuesta desde el tiempo en que vivíamos en cavernas y contábamos historias alrededor del fuego. La narración de historias es un rasgo peculiarmente humano, común a todos los pueblos, épocas y lugares. Surgió como el método original de transmitir conocimiento de una generación a la siguiente y continúa siendo uno de los métodos más genuinos para comunicar información, emoción y empatía. Cuando se utiliza con maestría, una audiencia experimentará y recordará los eventos de la historia de una forma personal: pasará a formar parte de ella, será transportada a su universo narrativo. Se trata de un fenómeno psicológico sólo presente a través de la narración de historias, arte que afortunadamente todavía hoy se practica en algunos cafés, teatros y festivales.

Historias y el arte de presentar

Una buena presentación no es tan distinta de una buena historia. El libro “Principios universales de diseño” menciona la narración como otra de las formas de atrapar a la audiencia en un diseño, de evocar una respuesta emocional específica o de proporcionar un fértil contexto en el que fomentar el aprendizaje:

“Un método para crear imágenes vívidas, emociones y comprensión de eventos a través de la interacción entre un narrador y una audiencia.”

— Principios universales de diseño

En futuras entradas examinaremos algunas estrategias para transformar nuestras presentaciones en historias que enganchen, informen y sean recordadas.

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DIÁLOGO ABIERTO

¿Alguna vez has contado historias durante una presentación u organizado tu presentación como una historia? ¿Has visto hacerlo? Comparte tus experiencias con otros lectores.


No muestres datos, cuenta historias

noviembre 28, 2008

Hoy he participado en la “II Jornada STIC CCN-CERT” con una ponencia invitada sobre la seguridad en aplicaciones web. Me he visto en un aprieto, porque acostumbrado a impartir cursos de entre 20 y 25 horas sobre la seguridad web, ¿cómo podía condensar en 30 minutos tanta información? El objetivo de la charla era concienciar sobre los problemas de la inseguridad en aplicaciones web. Después de darle muchas vueltas, se me ocurrió la siguiente idea: en vez de dar una conferencia, contaría una historia.

La primera parte de la historia de nuestro héroe, Julián Moreno, aparece recogida gráficamente en las transparencias siguientes, sobre las cuales yo he ido narrando sus peripecias:

Durante las primeras semanas de funcionamiento de su nueva tienda en Internet, Julián Moreno ha conseguido multiplicar por diez las ventas. Hasta que un mal día, se percata de que a pesar de despachar más y más jamones, sus ingresos disminuyen. ¿Qué ha podido ocurrir?

Aquí es donde he pasado al modo demo y he ido realizando en directo algunos ejemplos de ataques sobre la tienda electrónica de Julián: manipulación de campos ocultos, robo de credenciales mediante phishing a través de Cross-Site Scripting, envenenamiento de cookies, inyección de SQL, etc.

Lo concreto sobrevive

Finalizada la Jornada, la audiencia ha abandonado la sala. Sé que dentro de un par de días no se acordará de todos y cada uno de los detalles de las distintas técnicas de hacking explicadas ni retendrá los datos estadísticos sobre ataques que he proporcionado. Pero recordará la historia de Julián y cómo su tienda fue atacada de mil formas. Los datos abstractos se olvidan pronto. Sin embargo, lo concreto y tangible se recuerda durante largo tiempo. Tal es así, que los cuatro ponentes que me han sucedido han realizado continuas referencias improvisadas a Julián y su tienda: porque todos los presentes teníamos grabada vívidamente su imagen. Siempre resulta más efectivo personalizar una explicación, acudir al caso particular. Esta imagen concreta actúa como un ancla al cual asociar los recuerdos. Nadie se identifica con una estadística que revela que el 82% de los sitios web presentan la vulnerabilidad de Cross-Site Scripting; mientras que todos empatizamos con el pobre Julián al verlo asistir impotente al robo de credenciales de sus clientes por parte de atacantes desalmados.

La próxima vez que debas mostrar hechos o datos, cuenta una historia. Recuerda: lo concreto sobrevive.

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