Siete pasos para la creación de mapas conceptuales en presentaciones

abril 13, 2011

Prof. Joseph D. NovakLos mapas conceptuales fueron desarrollados por el Prof. Joseph D. Novak a principios de los 70. Son “herramientas para organizar y representar conocimiento”, utilizadas en una gran variedad de ámbitos, desde la creación de esquemas para estudio personal hasta la comunicación de conocimiento. Yo los recomiendo también para las fases de planificación y estructura de presentaciones. Permiten una rápida interpretación del material y su relación con el tema de la presentación, ayudando a refinar el mensaje principal a transmitir a la audiencia.

Durante la fase de planificación deben identificarse y resumirse los conceptos nucleares de la presentación con el fin de destilar su mensaje principal. Resulta fundamental evitar información irrelevante o detalles secundarios que desbordan a la audiencia impidiéndole captar el mensaje principal. Todo lo que no contribuya a comunicar el mensaje fundamental debe ser eliminado de la presentación. Los mapas conceptuales ayudan en este proceso. Veamos cuáles serían los siete pasos para la creación de un mapa conceptual para su uso en presentaciones.

Mapa conceptual explicando qué es un mapa conceptual

1. Construcción de una buena idea focal

Las mejores presentaciones buscan transmitir un único mensaje. En lugar de pretender transferir mucha información, lo que termina diluyendo el mensaje, suele ser mejor intentar transmitir una sola idea. Dejar bien claro desde el principio cuál es la idea nuclear de tu presentación crea un contexto que te ayudará a clasificar jerárquicamente otras ideas secundarias que pueden apoyar la transmisión de tu idea fundamental. Prueba a expresar la idea central de tu presentación en una sola frase.

2. Sugerencia de conceptos relevantes

Una vez que has acotado el dominio de conocimiento y definido el mensaje principal, debes seleccionar los conceptos clave de este dominio necesarios para proporcionar el conocimiento requerido para transmitir la idea focal. Si partes de un documento escrito, puedes destacar los principales conceptos que contiene.

3. Lista de conceptos

A continuación, identifica todos los datos, hechos, conceptos, ideas, términos que están asociados de alguna manera con la idea principal y que podrían ayudar a clarificar el mensaje. Puedes crear una lista con estos conceptos, utilizando una sola palabra o una corta frase para cada uno. Se trata como ves de un proceso de torrente de ideas (brainstorming), durante el cual debes anotar absolutamente todo lo que se te ocurra relacionado con la idea focal. No te preocupes en este momento por la redundancia o importancia relativa de los términos y conceptos que van apareciendo. Debe primar la cantidad sobre la calidad. Cuando hayas terminado una primera ronda, habrás compilado una lista inicial de entre 15 y 25 conceptos.

4. Orden de rango

Ordena los conceptos poniendo en la parte superior los más relevantes y hacia la inferior los menos importantes. Pueden aparecer nuevos conceptos que no se te ocurrieron en el paso anterior. Puedes eliminar los repetidos o reformular los imprecisos.

5. Mapa conceptual preliminar

Comienza a unir los conceptos del paso anterior y a descubrir relaciones entre ellos. Puedes utilizar herramientas informáticas (serán tratadas en una próxima entrada) o post-its de colores. Ahora es momento de refinar la clasificación jerárquica de los conceptos y de eliminar aquellos que se consideran secundarios o irrelevantes para la presentación en concreto.

6. Proceso iterativo

Una vez construido el primer mapa, revísalo. Reordena los conceptos, tanto a nivel jerárquico como de relaciones. Considera si están incluidos todos los conceptos relevantes. En función del tiempo asignado, considera si los conceptos menos relevantes tienen cabida. ¿Se ha colado algún concepto irrelevante o que no guarde relación clara con el resto? ¿Falta algún concepto capital?

7. Reposicionamiento y refinamiento del mapa conceptual

Crea el mapa final y realiza los últimos ajustes. El mensaje fundamental de la presentación debería ser fácilmente comprensible: el mapa debería poder comunicarlo con claridad a la audiencia, evitando información irrelevante o detalles secundarios que distraen y a menudo oscurecen el mensaje principal.

Mapa conceptual sobre presentaciones orales

ENTRADAS RELACIONADAS

- Analogízate antes de presentar

- Presentaciones Productivas con GTD

DIÁLOGO ABIERTO

¿Utilizas mapas conceptuales, mapas mentales o algún otro elemento gráfico para diseñar tus presentaciones?


Presentaciones Productivas con GTD

abril 5, 2011

José Miguel BolívarMucha gente piensa que GTD es una metodología rígida y por tanto incompatible con la creatividad o la espontaneidad.

Esta afirmación, lejos de ser una realidad, es falsa, ya que GTD ofrece unos niveles de personalización y flexibilidad iguales o superiores a los de la mayoría de sus competidores y la prueba de ello es que son muchas las personas procedentes de profesiones marcadamente creativas, como puede ser la publicidad, que usan habitualmente GTD.

Y como dicen que el movimiento se demuestra andando, vamos a ver en esta entrada cómo aplicar el método de los 5 pasos de la planificación natural de proyectos para preparar una presentación de forma productiva.

Para empezar, lo primero que debes hacer es definir el propósito de tu presentación.

¿Qué resultado quieres conseguir con ella? Si el resultado que deseas no es único, por ejemplo, quieres que la gente pase un rato entretenido y se lleve un recuerdo agradable pero también que se quede con dos o tres ideas sobre un producto o servicio, debes encontrar una forma que unifique todos esos resultados parciales en un único resultado global.

En el ejemplo de nuestra presentación, el resultado que quieres conseguir podría ser “la gente ha entendido, con ejemplos prácticos y de forma divertida, en qué consiste el método de los 5 pasos de la planificación natural de proyectos, ha visto su utilidad y ahora es capaz de aplicarlo”.

Como ves, conviene que el resultado lo expreses siempre en pasado y de forma positiva, ya que así refuerzas a nivel subconsciente la convicción de que vas a lograr el resultado que deseas.

El segundo paso es visualizar el resultado. Imagina que ya has hecho la presentación y ha sido un éxito rotundo. ¿Qué ha pasado? ¿Cuáles han sido las frases que más han gustado? ¿Qué transparencias han sido las más impactantes? ¿Hubo algún problema? ¿Cuál? ¿Cómo saliste de él con éxito?

La visualización es muy importante por dos motivos. Por una parte, porque te permite responder a las preguntas ¿cómo vas a saber que has conseguido el resultado que buscabas? y ¿cómo vas a reconocerlo? Por otra parte, porque activa el sistema de activación reticular, de modo que tu percepción se acentuará para todo aquello que pueda ser de interés para tu presentación. El sistema de activación reticular es el que hace que encuentres tu cara en una foto con cien personas o escuches tu nombre en una sala llena de gente. Del mismo modo, te hará oír frases que usar en tu presentación, encontrar fotos espectaculares o relacionar brillantemente temas aparentemente inconexos.

Terminada la visualización del resultado, el tercer paso consiste en generar una tormenta de ideas. La pregunta que quieres responder aquí es: ¿Qué puedo hacer para lograr el resultado que busco? El objetivo es generar el mayor número posible de ideas sobre cómo alcanzarlo. Lo importante es la abundancia de ideas, no la calidad de las mismas. Ya tendrás tiempo más adelante para separar las que te parezcan mejores.

¿Qué secuencia es la mejor para tu presentación? ¿Qué fotos causarán el mayor impacto? ¿Qué palabras o frases pueden transmitir mejor la idea? ¿Cómo vas a empezar o a terminar la presentación? ¿Cuántas transparencias vas a usar?

Lo normal es que al acabar la tormenta de ideas tengas disponible un buen número de ellas, así que ahora toca organizar, que es el cuarto paso del método. Cuando organizas, lo que haces es concretar. De todo lo que puedes hacer para lograr el resultado que buscas, ¿qué vas a hacer, en concreto, para lograrlo? Organizar no es más que seleccionar lo que nos parece más útil de entre lo producido en la tormenta de ideas, identificando y clasificando los diversos componentes o acciones, prioridades y secuencias, también conocidas como sub-proyectos en GTD.

Un sub-proyecto sería por ejemplo decidir qué tipo de fotos vamos a utilizar en nuestra presentación, encontrarlas y descargarlas o comprarlas. Otro sub-proyecto sería buscar citas sobre determinados temas, seleccionar las más adecuadas y recopilarlas para cuando llegue el momento de ensamblar la presentación. Otro sub-proyecto puede ser hacer una “prueba en seco” para un amigo (decidir qué amigo, llamarle para quedar con él, hacerle la presentación) a fin de poder pulir detalles antes de la presentación oficial.

Al organizar iremos identificando también los contextos en los que tiene sentido realizar cada una de esas tareas. Así, la búsqueda de fotos o citas lo haremos seguramente en el contexto @internet (o @conectado o @navegador) mientras que llamar a nuestro amigo irá en el contexto @teléfono.

El quinto y último paso del método consiste en identificar las próximas acciones. La diferencia entre una acción y una próxima acción es que las próximas acciones las puedes hacer ya, sin esperar a que ocurra nada antes. Cuando aplicas el quinto paso del método, lo que haces es ir revisando todas las acciones de tu plan e identificar cuáles son aquellas con las que te puedes poner manos a la obra de inmediato. Una vez decidido qué vas a hacer para alcanzar el resultado, ¿cómo vas a hacerlo? Por ejemplo, antes de buscar las citas o las fotos es probable que quieras escribir la trama de tu presentación.

Como puedes ver, estos cinco pasos los aplicas constante e inconscientemente durante el día: 1) tienes el deseo de hacer algo, 2) imaginas los resultados, 3) generas ideas sobre cómo hacerlo, 4) las clasificas y 5) defines la primera acción que convertirá ese deseo en realidad.

Adquirir el hábito de aplicarlo conscientemente a tus proyectos más importantes te permitirá afrontarlos con mayor confianza y te ayudará a conseguir mejores resultados.

¿A qué esperas para probarlo?

Esta entrada ha sido amablemente escrita por José Miguel Bolívar, consultor artesano, coach, profesor, ponente y autor del blog Optima Infinito, en el que escribe habitualmente sobre innovación y productividad aplicadas a personas, organizaciones y procesos.

ENTRADAS RELACIONADAS

- Analogízate antes de presentar

- 8 preguntas sobre la audiencia que debes responder antes de una presentación

- ¿Cuánto detalle debemos proporcionar en nuestras presentaciones?

- 16 preguntas que deberías hacerte para clarificar la idea central de tu presentación

DIÁLOGO ABIERTO

Y tú, ¿cómo planificas tus presentaciones?


Presentaciones para emprendedores: Guy Kawasaki y la regla del 10/20/30

febrero 1, 2011

GuyKawasaki“Nunca he oído una presentación que fuera demasiado corta. Una presentación no puede ser demasiado corta porque, si es buena, conseguirá que los oyentes hagan preguntas y la alarguen.”

—Guy Kawasaki, “El arte de empezar”

¿Eres un emprendedor en busca de financiación para tu idea de negocio? ¿Se te ha presentado la oportunidad de explicársela a un grupo de inversores? ¡No la desperdicies! En su libro El Arte de Empezar, el gurú del emprendimiento Guy Kawasaki ha concebido la regla del 10/20/30 para presentaciones de emprendedores que te puede resultar de gran ayuda.

10 transparencias

El propósito de la presentación es despertar el interés, no cerrar un trato. Quieres transmitir “lo bastante”, no todo. Si solamente usas 10 transparencias, te centrarás en lo esencial. “Cuantas menos diapositivas necesites, más convincente será tu idea”, afirma Kawasaki.

Los diez temas que más inquietan al inversor y que podrías tratar en diez transparencias son:

  1. Título
  2. Problema
  3. Solución
  4. Modelo de negocio
  5. La magia que hay detrás
  6. Marketing y ventas
  7. Competencia
  8. Equipo de dirección
  9. Proyecciones financieras e indicadores clave
  10. Estado actual, logros hasta la fecha, cronología y empleo de los fondos

“Cuantas menos diapositivas necesites, más convincente será tu idea” - Guy Kawasaki:]

20 minutos

Aunque te asignen una hora para tu presentación, no te alargues más de 20 minutos explicando tu idea mediante las 10 transparencias. Por un lado, puede que llegada la ocasión no dispongas de la hora completa. En segundo lugar, te conviene un margen amplio para los comentarios. Si tu idea es brillante y la has sabido presentar convincentemente, 40 minutos se volverán escasos para responder a todas las preguntas.

30 puntos de fuente para el texto como mínimo

Si necesitas una fuente pequeña para acomodar tu material es que estás poniendo demasiados detalles en la diapositiva. “Usa las diapositivas como hilo conductor, no para leerlas”, nos aconseja Kawasaki. Al usar un tamaño de fuente mayor de 30 puntos, no caerás en la tentación de llenarlas de texto. Las transparencias no están para ayudarte a ti, sino para amplificar tu mensaje y ayudar a la audiencia a captarlo.

Las reglas hay que conocerlas para poder romperlas

Tampoco te tomes esta regla demasiado en serio. Quédate con la filosofía general: no abrumes a la audiencia con montones de transparencias, sé breve permitiendo a la audiencia que exprese cuáles son sus inquietudes  y usa visuales que todo el mundo pueda leer usa visuales que todo el mundo pueda leer, incluso el señor mayor de la última fila. Lo demás adáptalo a la personalidad de cada presentación.

ENTRADAS RELACIONADAS

- Las presentaciones del iWeekend

- Galería de grandes presentadores: Guy Kawasaki y el arte del encantamiento

DIÁLOGO ABIERTO

¿Alguna vez has presentado tu idea ante un grupo de inversores? ¿Cómo enfocaste la presentación?


No lo muestres todo: despierta la lujuria por más

enero 20, 2011

Las bailarinas de striptease dominan este secreto: no hay que mostrarlo todo de golpe, sino sólo una pequeña parte, la más sugerente. El objetivo no es enseñarlo todo sino despertar la lujuria: mostrando poco provocar que lo quieran todo.

En una presentación, no debes intentar contarlo todo. No es el momento ni el lugar. Tu idea, tu producto, tu servicio seguro que son magníficos y podrías estar horas y horas hablándonos sobre ellos. Seguro que podrías apoyar tus argumentos con montañas de datos experimentales, estudios de mercado, estadísticas fidedignas. El problema no suele ser la falta de información, sino precisamente su sobreabundancia. Salimos saturados de las presentaciones. Si nos intentan transmitir demasiada información, al final desconectamos y no nos quedamos con nada. Tal es la paradoja: cuanta más información nos vuelcan, menos absorbemos.

Los datos, sí, pero en su sitio

Haz tu investigación, acumula datos, ten toda la información lista, por supuesto, pero no quieras volcarla hasta la última coma durante la presentación. Para eso está la wiki, el documento, el manual, el libro, la memoria, … La presentación no es la ocasión para volcarla toda.

En la presentación, criba, filtra, selecciona lo más atractivo, lo diferenciador, lo que empujará a la audiencia a desear más. Entonces, tras la charla acudirán a tu sitio web, o se leerán tu informe, o comprarán tu libro o tu producto, porque los habrás seducido. Pero si intentas que se traguen el iceberg entero, al final no conseguirás que se queden con ningún rasgo. Por querer contarlo todo, no les llega nada.

No lo des todo: Despierta la necesidad en la audiencia por más

No busques saciar a la audiencia, despiértale el apetito por más

Cuando Steve Jobs presenta un nuevo producto, no intenta desvelarnos TODAS sus características. Ni tendría tiempo suficiente ni habría audiencia que lo soportara. Al contrario, se centra en unas pocas: las más atractivas, las que desatarán la lujuria.

Tomemos el ejemplo del lanzamiento del MacBook Air. Jobs podría habernos mostrado una transparencia como la siguiente:

¿Os imagináis a Steve Jobs presentando el Mac Book Air con esta transparencia?

Transparencia que ni inspira ni cautiva, sólo produce bostezos. En lugar de esa monstruosidad, seleccionó la característica más destacada para seducir a la audiencia: ¿qué distingue al MacBook Air de todos los demás portátiles? ¡Ser el más delgado del mundo! Y eso es lo que mostró con gran teatralidad:

Cuenta solamente aquello que hará que la audiencia busque más.

ENTRADAS RELACIONADAS

- Si sientes pasión por el tema de tu charla, contagiarás entusiasmo en tus presentaciones

Si te piden una presentación, no des un documento

Aceite de serpiente en las presentaciones

- Afeita tus presentaciones con la Navaja de Ockham

DIÁLOGO ABIERTO

¿Qué cuentas para conseguir que la audiencia quiera más? ¿Qué pones en la presentación y qué en el material de apoyo?


Si haces presentaciones habitualmente puedes desarrollar un sentido desproporcionado de tu propia importancia

octubre 18, 2010

Leyendo estos días el inspirador libro El poder de las relaciones escrito por el experto en liderazgo John C. Maxwell, me he encontrado con esta reveladora carta escrita por una hipotética audiencia a un orador que sufre el azote de un ego inflado.

He querido compartirla, porque a todos nos hará reflexionar si tenemos la valentía de vernos reflejados en ella en mayor o menor medida.

Querido Orador Público,

Tu ego se ha convertido en un muro entre tú y yo. Yo no te preocupo realmente, ¿verdad? A ti sólo te preocupa si tu presentación está saliendo bien o no… si estás haciendo o no un buen trabajo. Lo que realmente temes es que no te aplauda, ¿verdad? Temes que no ría tus gracias ni derrame una lagrimita con tus emotivas anécdotas. Estás tan cegado por cómo voy a acoger tu presentación, que no has pensado en mí en absoluto. Podrías haberme conquistado, pero tú estás tan pagado de ti mismo que yo te resulto innecesario. Si no te presto mi atención es porque me siento de sobra aquí.

Cuando te veo con el micrófono, veo a Narciso en su espejo… ¿Está tu corbata derecha? ¿Está tu peinado en su sitio? ¿Es tu apariencia impecable? ¿Es tu fraseología perfecta?

Pareces tener el control de todo menos de tu audiencia. Lo ves todo, excepto a nosotros. Pero mucho me temo que tu ceguera hacia nosotros nos ha vuelto sordos hacia ti. Debemos irnos ahora. Lo siento. Llámanos algún día. Volveremos a ti… cuando seas suficientemente real como para vernos… después de que tus sueños se hayan hecho añicos… después de que se te haya partido el corazón… después de que tu arrogancia se las haya visto con la desesperación. Entonces habrá sitio para nosotros en tu mundo. Ya no te importará si hemos aplaudido tu brillantez. Serás uno de nosotros.

Entonces derribarás el muro de tu ego y usarás esas mismas piedras para construir un puente de relación entre nosotros. Nos encontraremos sobre ese puente. Entonces te oiremos. Te comprenderemos porque nos habrás comprendido.

Tu Audiencia

ENTRADAS RELACIONADAS

- No conviertas tu presentación en una sesión de karaoke

La Maldición del Conocimiento: cuanto más sabes, peor te explicas

La Crisis Ninja o cómo sintonizar con la audiencia

- Habla menos y escucha más

REFLEXIÓN ABIERTA

¿Se interpone tu ego entre tu audiencia y tú? ¿Piensas más en ti mismo que en tu audiencia? ¿Quieres ser tú el protagonista a toda costa? Antes de que te lances a aplicar el contenido de esta carta a tantas y tantas personas que ves reflejadas en ella, ¿podrías aplicártelo a ti?


8 preguntas sobre la audiencia que debes responder antes de una presentación

mayo 19, 2010

He visto al mismo científico dar exactamente la misma charla, palabra por palabra, transparencia por transparencia, ante dos audiencias completamente diferentes: público generalista y científicos de su misma disciplina. No hace falta ser muy avispado para darse cuenta de que la misma presentación no puede funcionar para dos audiencias tan dispares. Tal y como afirma Christopher Witt, autor del excelente libro “Real Leaders Don’t Do PowerPoint”, “uno de los sellos que distinguen a los líderes es preocuparse por aprender todo lo posible acerca de la audiencia”. Buena parte del tiempo de planificación de tu presentación deberías dedicarlo a analizar e investigar a tu audiencia.

Si quieres que tus presentaciones destaquen, preocúpate por conocer a la audiencia

Conocer a tu audiencia facilita la comunicación y ayuda a crear una relación favorable y confortable. Antes de empezar a preparar una presentación, considera siempre las siguientes cuestiones sobre el tipo de audiencia:

1. ¿Cuántos son?

No es lo mismo hablar ante una sala prácticamente vacía que ante un auditorio lleno. No es lo mismo hablar ante un grupo pequeño que ante uno enorme. La energía fluye de formas muy distintas.

2. ¿Quiénes son?

¿Cuál es su profesión, negocio o trabajo? ¿Qué tipo de puestos desempeñan? ¿Cuál es su clase económica, social o cultural? ¿Qué tipo de estudios tienen? ¿Cuál es su rango de edad? ¿Cuál es la proporción de hombres a mujeres? ¿Qué tienen en común?

3. ¿Por qué están aquí?

Según Scott Berkun, autor de “Confessions of a Public Speaker”, existen pocas razones por las que una persona asiste a una conferencia:

  • Quiere aprender algo, ampliar sus conocimientos
  • Quiere que le inspiren, le motiven, le cambien la vida
  • Espera que le entretengan, pasar un buen rato
  • Tiene una problema que espera le resuelvan
  • Quiere relacionarse con otras personas interesadas en el mismo tema, hacer networking, ampliar su lista de contactos
  • Busca una experiencia positiva para compartir con otros
  • Le han obligado sus jefes, profesores, padres, …
  • Quiere resguardarse del frío o de la lluvia

Comprende las razones de tu audiencia y haz todo lo posible por satisfacerlas.

4. ¿Cuáles son sus inquietudes?

¿Qué es lo que no les deja dormir por las noches? ¿Qué problemas tienen? ¿Cuáles son sus miedos? ¿Existen tabús que no debas mencionar?

5. ¿Qué saben sobre el tema?

¿Cuál es su nivel de conocimientos de partida? ¿Conocen la jerga y acrónimos de tu disciplina? ¿Conoces tú la jerga y acrónimos de la suya? ¿Qué debería explicarse y qué darse por sentado?

6. ¿Cuál es su postura sobre el tema?

¿Cómo se sienten en relación a lo que será el mensaje central de tu presentación? ¿Están a favor o en contra de tu postura? ¿Son un público favorable, hostil, neutral? ¿Cómo podrían resistirse a tus ideas?

7. ¿Y a mí qué?

O como dicen los anglosajones: WIIFM?, esto es, What’s in It for Me? Mientras hablas, la audiencia no para de preguntarse “¿y a mí qué?”. Están evaluando de qué manera les afectará aquello de lo que estás hablando: ¿Qué beneficios obtendré? ¿Por qué debería importarme? ¿De qué manera se alinea con mis valores y preocupaciones? Ponte en el lugar de la audiencia y para cada una de tus ideas y transparencias hazte la misma pregunta. Si no les sirve de nada, ¿para qué incluirlo en la presentación?

8. ¿Cómo puedo llegarles mejor?

No todo el mundo aprende de la misma manera. Algunos prefieren la charla magistral seguida de preguntas y respuestas, otros prefieren la charla informal y otros no quieren charla alguna, sino ir directamente a las preguntas y respuestas. Algunos prefieren datos detallados y otros, las ideas generales sin los detalles. En definitiva, ¿son receptores pasivos o activos?

Deja de preocuparte por ti mismo y por tu imagen y preocúpate por la audiencia

Muchos ponentes cometen el error de creer que por el mero hecho de tener el micrófono en la mano y ser el centro de atención lo más importante en una presentación son ellos mismos. No te engañes. Lo más importante en una presentación es la audiencia, no tú. No hay mejor forma de mostrarle respeto que demostrar que te has preocupado en conocerla a fondo al preparar tu presentación. Entonces la audiencia sonríe, ríe y participa. La audiencia se siente importante, se siente incluida, se siente apreciada. Crearás un vínculo entre orador y audiencia rebosante de magia.

Añádela a del.icio.us twitter Publícala en Twitter

ENTRADAS RELACIONADAS

Cómo satisfacer a audiencias heterogéneas durante una presentación

La Maldición del Conocimiento: cuanto más sabes, peor te explicas

La Crisis Ninja o cómo sintonizar con la audiencia

- Habla menos y escucha más

DIÁLOGO ABIERTO

¿De qué manera te preocupas por la audiencia antes de la presentación?


¿Somos capaces de plasmar una idea en una presentación de 20 minutos sin correr?

febrero 19, 2010

Ayer participé en la 9ª Convocatoria Internacional de IDC sobre Seguridad TIC en España. Además de mi interés como profesional de la seguridad de la información en el contenido de las charlas, por supuesto me fijé también en los aspectos sobre presentaciones recogidos en el Arte de Presentar, observaciones que me han empujado a escribir las siguientes reflexiones.

Si el tiempo es escaso, selecciona bien tus ideas clave

Esta jornada presentaba una característica inusual en este tipo de eventos: debido a una agenda apretadísima, con 19 charlas en siete horas, la duración de cada una estaba limitada a 20 minutos. A priori, este formato de 20 minutos siempre me ha resultado muy atractivo, porque permite que gran cantidad de ponentes expresen sus ideas en un mismo día. Además, si alguno resulta especialmente aburrido, uno se consuela pensando que sólo habrá que soportarlo durante un corto rato.

El nivel de los ponentes fue muy elevado. Sin embargo, algo que me llamó la atención fue que todos manifestaron gran sorpresa acerca del tiempo asignado cuando tomaban la palabra, con frases en la línea de “me han dicho que tengo 20 minutos para mi presentación”, como si les hubieran avisado justo en el mismísimo momento de salir al estrado de que la duración era de 20 minutos en lugar de una hora, asombro incomprensible teniendo en cuenta que el programa de las conferencias había sido repartido con semanas de antelación.

Lo más chocante eran las frases con que los ponentes iniciaban o terminaban sus charlas. Uno tomó la palabra con la siguiente perla: “Como voy a tener que hablar muy rápido…”. Este ponente y, aparentemente, todos los demás, confunden disponer de poco tiempo con contar muchas ideas más rápidamente. ¡¡¡No!!! Disponer de poco tiempo no significa que haya que correr para contar en 20 minutos una charla pensada para una hora. Significa que debemos decir lo justo en el menor tiempo posible, para lo cual buscaremos las ideas importantes que pueden contarse en ese tiempo y olvidarnos de los detalles irrelevantes y de datos auxiliares.

Como sagazmente nos recuerdan los autores de Saber hablar:

“Cuando a un orador le falta tiempo en su intervención denota falta de preparación y de organización del contenido.”

El moderador usaba un sistema con luces para controlar el tiempo de intervención de los ponentes: se encendía una luz de color ámbar cuando faltaban 3 minutos para la finalización y roja cuando se agotaba el tiempo. Ni que decir tiene que ni uno solo de los conferenciantes acabó antes de encenderse la luz roja. Todos cometieron al menos uno de los siete pecados capitales de las presentaciones: no ajustarse al tiempo. De hecho, alguno aquejado de verborragia sobrepasó el tiempo asignado en más de 15 minutos, haciendo gala de una impresionante falta de respeto hacia el resto de ponentes y todos los asistentes. Lo más gracioso fue la perla con que nos regaló cuando al tomar conciencia de que estaba fuera de tiempo: “Como ya me han encendido la luz roja, tengo que ir más deprisa”. Nuevamente, se confunde poco tiempo con gran velocidad.

Dimensiona tu presentación para el tiempo asignado

Todos los conferenciantes cometieron el mismo error en sus presentaciones: sus transparencias estaban dimensionadas para una charla de una hora. Posiblemente habían repetido la misma presentación en otras ocasiones disponiendo de todo ese tiempo. Ahora bien, cuando se enfrentaron al reto de una charla de 20 minutos, no asumieron el esfuerzo de seleccionar sus ideas fundamentales ni reflexionaron sobre cómo comunicarlas de manera atractiva y convincente en menos minutos. Simplemente, corrieron más. En consecuencia, muchas transparencias volaban, otras se explicaban deprisa y mal, se ponían nerviosos cuando veían la luz roja, conscientes de que aún estaban a mitad de presentación, las conclusiones eran débiles y apresuradas, …, en definitiva, ponentes brillantes lucieron opacos, a pesar de su profundo conocimiento del tema y de contar con muy buen material. Su error consistió en no planificar la charla adecuadamente.

En España somos incapaces de plasmar una idea en 20 minutos

Los ponentes se quejaban de que “en 20 minutos no da tiempo para nada”. ¡Qué curioso! En las conferencias TED algunos de los mejores profesionales del mundo realizan las mejores presentaciones que se hayan visto jamás en tan solo 18 minutos. Aprende de los ponentes de TED. Si uno sabe del tiempo que dispone, lo que no diga y considere relevante se debe a su ineficacia. Dimensiona siempre los contenidos en función del tiempo disponible y tu presentación brillará con luz propia.

Si uno tuviera todo el tiempo del mundo para decir algo, ¡no tendría oyentes! Sé breve.

Añádela a del.icio.us twitter Publícala en Twitter

ENTRADAS RELACIONADAS

- El mayor pecado es pasarse del tiempo

- Las noches de Pecha Kucha o las metamorfosis del PowerPoint

- Tu gran idea en 5 minutos

DIÁLOGO ABIERTO

¿Alguna vez has dado una conferencia en 20 minutos? ¿Crees que es posible comunicar algo importante en ese tiempo?


¿Cuánto detalle debemos proporcionar en nuestras presentaciones?

diciembre 17, 2009

Los aficionados al buceo saben muy bien que se gasta el aire más rápidamente cuanto más profundo se desciende. Por lo tanto, existen límites de tiempo según la profundidad. Bajo el agua, a profundidades cercanas a los 30 metros, el nitrógeno tiene un notable efecto tóxico que aumenta con la profundidad, denominado narcosis de nitrógeno. Cuanto mayor sea la profundidad y más tiempo se permanezca, más exceso de nitrógeno absorbe el cuerpo. Si se permanece bajo el agua por encima de ciertos límites de tiempo, las burbujas de nitrógeno que se forman en el cuerpo después de una inmersión producen una condición médica muy grave denominada enfermedad descomprensiva.

¿Cuál debe ser la profundidad con que tratar el tema?

Durante la fase de planificación de una presentación, una pregunta muy frecuente que nos asalta es cuánto detalle debe proporcionarse o, lo que es lo mismo, cuál debe ser la profundidad con que se trata el tema. La respuesta requiere imaginación y sensibilidad y depende en gran medida del tipo de audiencia: cuánto sabe ya sobre el tema y cuánto más desea o necesita aprender.

Si pasamos demasiado tiempo a demasiada profundidad, podemos perder a buena parte de la audiencia por narcosis de información. Evidentemente, no hay que proporcionar absolutamente todos los detalles, por lo que hay que excluir todo aquello que no sea relevante para la audiencia.

Por otro lado, si se exceden ciertos límites de tiempo a demasiada profundidad, la audiencia padecerá tras la presentación la enfermedad descompresiva y olvidará su contenido cuando salga abrumada por la puerta.

Alcanzar el equilibrio constituye una habilidad esencial del arte de presentar.

Alcance y profundidad

La profundidad está íntimamente ligada con el alcance. Michael Alley, en su libro “The Craft of Scientific Presentations”, muestra muy gráficamente la relación entre alcance y profundidad a través de las dimensiones de recipientes de volúmenes idénticos. Para una presentación con el tiempo fijo, es decir, para un recipiente de un volumen dado, se puede proporcionar una cantidad de información determinada. Cuanto mayor sea el alcance, menor será la profundidad y por tanto más difícil será satisfacer las expectativas de la audiencia. En contrapartida, cuanto menor sea el alcance, con mayor profundidad podrá tratarse el tema y más fácil será que puedan verse respondidas las inquietudes de la audiencia.

Cuando planifiques tu próxima presentación reflexiona sobre el alcance y profundidad de la misma, teniendo en cuenta las expectativas y conocimientos de tu audiencia. Y cuando te decidas por un nivel de profundidad y de alcance, refléjalo en el título. Por supuesto, en el documento que entregues a la audiencia puedes profundizar mucho más en cada detalle y aspecto tratado o incluso extender el alcance. Pero en tu presentación céntrate en lo esencial.

¡Feliz inmersión!

Añádela a del.icio.us twitter Publícala en Twitter

ENTRADAS RELACIONADAS

- Profundidad de procesamiento en tus presentaciones

- ¿Dónde está Wally en tu presentación?

- La mucha información confunde más que orienta

- Presentaciones pegadizas

DIÁLOGO ABIERTO

¿Eres de los que aprietan mucho y abarcan poco o de los que abarcan mucho y aprietan poco? ¿A qué profundidad buceas en tus presentaciones?


Claves de un buen título para atraer en masa al público a tu presentación

octubre 22, 2009

Advertising Headlines That Make You Rich: Create Winning Ads, Web Pages, Sales Letters and MoreEn cierto tipo de eventos en los que existen muchas charlas simultáneas, deberás competir con otros ponentes por la asistencia del público. Esta batalla se gana o se pierde en el título de la presentación. Con toda probabilidad, la única información sobre tu charla disponible para un gran público potencial será su título. Por consiguiente, se trata de un elemento de tu presentación con una importancia capital. Deberías ensayar un buen número de títulos y reexaminarlos más adelante.

Todo título encierra una promesa

El título de tu presentación encierra una promesa a los asistentes. Su deber es comunicar sin ambages qué beneficio obtendrán a cambio de su valioso tiempo. Esta recompensa puede oscilar desde obtener un rato entretenido hasta la solución a un problema acuciante. Cuanto más intrigante sea la promesa, más atraídos se sentirán por tu charla. Cuando prepares tu presentación no pienses en lo que tú quieres decir, sino en lo que ellos quieren escuchar.

El problema de las promesas es que resulta muy fácil hacerlas, pero difícil cumplirlas. Proponte el siguiente desafío. Una vez tienes clara la idea central, escribe el título en primer lugar. Después crea tu presentación de manera que cumpla la promesa encerrada en ese título. Te verás obligado a esforzarte más. Te llevarás al límite de tu creatividad.

Los títulos débiles suelen ser vagos, generales y asépticos

Consideremos varios ejemplos de posibles títulos débiles:

  • “Números primos y RSA”
  • “Protección en Internet”
  • “La crisis financiera”

Estos títulos no funcionarán por múltiples razones: son demasiado breves y generales, sólo anuncian el tema, pero desconocemos cuál será el enfoque de la charla, el nivel técnico requerido para seguirla, la postura del ponente respecto al tema e incluso el contexto en el que será tratado.

141.titulos

¿Qué debe tener un buen título para atraer a la audiencia?

  • Un buen título debe ser orientativo, es decir, comunicar de qué trata la charla e incluso el tono de la misma. Utiliza palabras clave en el título, evitando generalizaciones. “Una perspectiva macroeconómica de la crisis de mercados financieros en España” apunta a una charla técnica, posiblemente objetiva y neutral, en la que se manejarán conceptos económicos avanzados. “Las mentiras del gobierno de Zapatero sobre la peor crisis financiera de la historia española” apunta a una charla partidista de tintes políticos en la que posiblemente no se haga un uso profundo de tecnicismos económicos. “La crisis financiera” es un título inexpresivo, mudo.
  • Debe ser suficientemente descriptivo como para comunicar una idea aproximada de cómo se tratará el tema y con qué grado de profundidad. “Aplicación del álgebra modular a la selección de números primos para su uso en RSA” apunta a una charla técnica que posiblemente requerirá conocimientos avanzados, mientras que “Secretos de familia: Por qué todos los primos no son iguales y su impacto en la seguridad de las claves RSA” promete una charla divulgativa y posiblemente muy entretenida sobre el mismo tema. “Números primos y RSA” no apunta a ningún sitio.
  • El título debería ser conciso a la hora de determinar qué tema se va a tratar. Cuanto más específico, mejor. De esta manera se evita que muchos oyentes acudan a tu presentación atraídos por un título que promete un enfoque más general y resulta que te centras en un tema muy concreto (o al revés). “Herramientas gratuitas de protección en Internet para el hogar: configuración y uso del cortafuegos personal” no ofrece ninguna duda sobre el tema, el alcance, el enfoque, el nivel de conocimientos y el público destinatario. ¿Acaso te meterías por error en esta presentación? Sin embargo, “Protección en Internet” no dice nada: ¿está orientada a empresas?, ¿al particular?, en realidad, ¿de qué va a hablar?
  • Finalmente, un buen título debería ser tan corto como sea posible, siempre que cumpla las condiciones anteriores. Lo cual se puede expresar dándole la vuelta: tan largo como sea necesario, pero no más largo.

La calidad del contenido sigue siendo el ingrediente esencial de una presentación. Pero sin un buen título, mucha gente podría perderse el contenido. Aprende a crear títulos atractivos y atraerás más audiencia a tus presentaciones.

Añádela a del.icio.us twitter Publícala en Twitter

ENTRADAS RELACIONADAS

Sun-Tzu y el Arte de Presentar

DIÁLOGO ABIERTO

¿Cómo son los títulos que pones a tus presentaciones?


16 preguntas que deberías hacerte para clarificar la idea central de tu presentación

octubre 20, 2009

Bill Clinton“Si dices tres cosas, entonces no dices nada.”

—James Carville, asesor de Bill Clinton durante su campaña presidencial en 1992

Los mejores discursos y presentaciones están construidos en torno a una idea: una única, buena idea capaz de cambiar la manera como la gente vive, piensa o actúa. La mayoría de las presentaciones fallan incluso antes de empezar, porque no dedicamos el tiempo suficiente durante la fase de planificación a meditar sobre la idea central que deseamos transmitir. Nuestro problema no suele ser la escasez de ideas que contar, sino que volcamos demasiadas y terminamos oscureciendo la idea central, hasta el extremo de que mucha gente saldrá de la sala preguntándose: “¿qué me querían contar?”.

Real Leaders Don’t Do PowerPointChristopher Witt, autor del libro “Real Leaders Don’t Do PowerPoint”, nos proporciona una lista de 16 preguntas que todos deberíamos hacernos y dedicar tiempo a responder antes de abrir PowerPoint y crear la primera transparencia.

1. ¿Cuál es la esencia de la idea? ¿Cómo la resumirías en una sola frase?

2. ¿Qué única cosa necesita conocer la audiencia más que nada?

3. ¿Qué te sorprendió cuando estabas investigando o documentando el tema? ¿Qué encuentras aún intrigante?

4. ¿Qué anécdota o metáfora capta la esencia de la idea? ¿A qué objeto o acción se parece tu idea?

5. ¿Dónde está el conflicto? ¿Qué tipo de conflicto (de ideas, de sucesos, de personas) causó esta idea en primera instancia? ¿Qué conflicto referencia esta idea? ¿Qué conflicto genera o generará?

6. ¿Puedes ponerle cara a la idea? ¿Existe alguna persona asociada con la idea? ¿Ilustra la idea la vida, el trabajo o la historia de alguien? ¿Quién se ve afectado, positiva o negativamente, por la idea?

7. ¿Puede una cita articular esta idea?

8. ¿Cuáles son los elementos centrales de esta idea y cómo se conectan o interactúan?

9. ¿Cuál es la forma de la idea? Si tuvieras que dibujarla sobre una servilleta o sobre una pizarra, ¿qué parecería? ¿Un diagrama de flujo, círculos concéntricos, una escalera, un camino tortuoso, una pirámide, fuerzas en oposición?

10. ¿Cuál es tu punto de vista? ¿Estás a favor o en contra? ¿Eres un escéptico o un creyente?

11. ¿Qué problema soluciona la idea? ¿Qué problema causa? ¿Quién se ve afectado por el problema o por su solución?

12. ¿Qué objetivo alcanza la idea?

13. ¿Cuál es la historia de la idea? ¿Cómo ha sido articulada en el pasado? ¿Cómo ha evolucionado la idea a lo largo del tiempo?

14. ¿Cuál es el suceso central de la idea? ¿Qué hechos dieron lugar a la necesidad de la idea o proporcionaron el conocimiento y percepción que condujeron a la idea?

15. ¿Cuál es el proceso de la idea? ¿Qué condujo a la idea? ¿Cómo se ramifica la idea? ¿Cuáles son las implicaciones futuras de la idea?

16. ¿Qué cuestiones plantea la idea o deja sin responder?

16 preguntas que debes hacerte sobre la idea central de tu presentación

Dedica tiempo a plantearte estas preguntas antes de empezar a crear la primera transparencia y comprobarás cómo tus presentaciones ganan infinitamente.

(Adaptado de la entrada Questions to Ask Yourself con el amable permiso de Chris Witt)

Añádela a del.icio.us twitter Publícala en Twitter

ENTRADAS RELACIONADAS

- Tu gran idea en 5 minutos

- Siete aperturas clásicas para empezar con fuerza tu presentación (y ganar la partida)

Maximiza la relación señal a ruido en tus presentaciones

- La mucha información confunde más que orienta

DIÁLOGO ABIERTO

¿Qué preguntas te haces antes de la presentación para clarificar tu idea central?


Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 218 seguidores