Aprende a gestionar los cuatro territorios de la comunicación

julio 5, 2011

Proxemia y los territorios de la comunicaciónLa reciente entrada de Chema Cepeda (@EPigmalion) sobre la proxemia me ha inspirado este texto, centrado en el Arte de Presentar.

En las relaciones interpersonales es muy importante el manejo de las distancias o territorios de la comunicación. Según la Wikipedia:

“El término proxemia se refiere al empleo y a la percepción que el ser humano hace de su espacio físico, de su intimidad personal; de cómo y con quién lo utiliza.”

Existen cuatro distancias o territorios de la comunicación

Aunque pueden variar de una cultura a otra y de unos individuos a otros, en términos generales estas distancias son:

  • Espacio íntimo (entre 15 y 45 centímetros): La reservamos para personas de nuestra máxima confianza: pareja, familia y amigos más íntimos.
  • Espacio personal (entre 46 y 120 centímetros): La manejamos en la oficina, reuniones, asambleas, fiestas, conversaciones amistosas o de trabajo. Viene a poseer el radio de nuestro brazo extendido.
  • Espacio social (entre 120 y 360 centímetros): La que nos separa de los extraños y de la gente con la que entablamos contacto por primera vez.
  • Espacio público (a más de 360 centímetros y no tiene límite): Es la distancia idónea para dirigirse a un grupo de personas: el territorio del orador, utilizado en presentaciones.

La amplitud de estos espacios en nuestras interacciones es un indicativo de nuestro grado de timidez y de la confianza en nosotros mismos. Sentimos un cierto control de las tres primeras distancias, mientras que nos sentimos más inseguros al tratar con el espacio público.

Aprende a gestionar los cuatro territorios de la comunicación

Nuestro cuerpo no debe ser nuestro escudo

Cuando nos enfrentamos a una audiencia nos sentimos inseguros y hasta agredidos por sus miradas. Fíjate que con toda deliberación he usado la micro-metáfora “enfrentarnos”, que ya de por sí identifica las suposiciones o presuposiciones limitantes de quien así se expresa: el público como un enemigo.

¿Cómo superar esa tensión que produce situarse ante una audiencia más allá de nuestro control corporal? Cerrando el territorio de la comunicación: se usan las manos y brazos como un escudo. El orador víctima, por timidez o vergüenza, se coge las manos, cruza los brazos, se toca la cara o barbilla, mete las manos en los bolsillos, mantiene los brazos pegados al cuerpo, agacha la cabeza. El orador inseguro cierra y protege su espacio público. Reduce así su capacidad de actuación. Todos estos comportamientos inconscientes restan fuerza y energía a su presentación.

El orador adulto, con confianza en sí mismo y que valora y estima a su audiencia, adopta en cambio una postura abierta, que invita a compartir y entrar en su espacio público. Esta apertura del espacio público requiere una gran confianza en sí mismo.

No puedes no comunicar

Cuando subes al escenario y antes de que empieces a hablar, tu cuerpo ya está comunicando. Los primeros mensajes los transmites a través del control de tu postura corporal. Concretamente, por la forma como gestionas el territorio público.

Si quieres transmitir firmeza y credibilidad, ¡abre tu espacio público!

ENTRADAS RELACIONADAS

- Sinfonía verbal y no verbal 7/38/55

- ¿Cuál es el estado emocional que quieres para ti y para tu audiencia?

- ¿Qué nos jugamos cuando hablamos en público?

DIÁLOGO ABIERTO

¿Cómo gestionas tu espacio público? ¿Lo cierras o lo abres?


Las presentaciones mágicas de Jorge Blass

junio 2, 2011

"La fuerza de la ilusión" de Jorge Blass y Fernando Botella en Casa del LibroAyer en la primera jornada de Expomanagement asistí a la charla del joven mago Jorge Blass, presentando su libro “La fuerza de la ilusión“, escrito y presentado mano a mano con Fernando Botella, CEO de Think&Action. A Jorge Blass lo conocía y admiraba desde hacía muchos años, del programa de TV “Nada por aquí”.

Tal y como prometía su pasión por la magia, su charla no fue una presentación al uso. ¡Muy al contrario! Jorge Blass nos deleitó con una conferencia show, fiel al principio de Paul Arden:

“No des una charla, monta un show”.

Entre los dos, con muy buena compenetración, Fernando Botella y Jorge Blass combinaron magistralmente los conceptos teóricos a aplicar en la empresa con la metáfora de la magia, hábilmente ejecutada por el gran mago.

Encuentra una buena metáfora

¿Qué tienen en común la magia y la gestión empresarial? La presentación giró en torno a la magia como metáfora del management. Todo mago debe respetar una serie de principios para llegar a ser excelente, los mismos que toda organización eficaz ha de vivir, transmitir y comunicar a su equipo y a sus clientes.

En tus presentaciones, puedes usar metáforas para conectar lo conocido con lo desconocido, lo familiar con lo nuevo. El conocimiento previo de la audiencia actúa como ancla para el conocimiento nuevo que pretendes transmitir.

Filtra el contenido

Aunque en su libro hablan de diez principios, en su charla sólo explicaron cuatro. Conscientes de la limitación de tiempo a 40 minutos, seleccionaron lo más interesante de entre todo su material y presentaron cuatro ideas en lugar de 10. De esta manera, nos quedamos con ellas, las disfrutamos y no salimos aturullados por exceso de información.

No puedes contarlo todo, así que filtra y sintetiza. Despierta la lujuria por más.

Haz participar a la audiencia

Su presentación no se quedó en una exhibición de sus extraordinarias habilidades como mago. Hizo participar a la audiencia continuamente con pequeños juegos y pidiendo voluntarios. Como colofón, nos hizo tomar parte en un truco de magia colectiva, en el que todos realizamos bajo su dirección un llamativo juego de magia con cartas.

Cuando presentes, busca siempre alguna forma de participación de la audiencia.

Contagia ilusión

Todo el discurso de Fernando Botella y Jorge Blass fue positivo y optimista, transmitió ilusión y esperanza. En palabras de Botella: “Observar en positivo es el lubricante perpetuo de la mente; es la gasolina de la vida, que se alimenta de la alegría, que permite expulsar las tensiones, las preocupaciones y la melancolía.”

Céntrate en la solución y no en el problema. Piensa en lo que puedes hacer con tus recursos en lugar de lamentarte de lo que no puedes hacer con ellos. Transmite esperanza. Habla de tus sueños.

Muestra tu humanidad

Fernando Botella nos contó algunas historias personales de Jorge Blass sobre sus ilusiones y sueños y cómo los fue realizando. Entre ambos se ganaron al público desde el primer momento gracias a su simpatía, sencillez y gran humanidad.

Muéstrate vulnerable sobre el escenario. Como nos sugiere John C. Maxwell en El poder de las relaciones:

“Si quieres impresionar a tu audiencia, háblale de tus éxitos; si quieres que se identifique contigo, háblale de tus fracasos”

Lleva la magia a tus presentaciones

No todos somos magos ni podemos incorporar vistosos trucos y juegos de manos para ilusionar y encantar a la audiencia. Lo que sí podemos hacer todos es crear ilusión, lograr un efecto memorable y único en la audiencia, como hacen los grandes magos.

Cuando presentes, transmite ilusión, esa fuerza tan importante y tan escasa en estos tiempos de crisis.

ENTRADAS RELACIONADAS

 Deja de presentar como siempre y empieza a innovar en todas tus presentaciones

Aperturas heterodoxas que no encontrarás en ningún manual

DIÁLOGO ABIERTO

¿Llevas la magia a tus presentaciones? ¿Cómo?


¿Cuál es tu perfil como orador?

mayo 31, 2011

Hacer una presentación supone una situación con una fuerte carga emocional

“Hablar en público nos desnuda” – Pascale Bang-Rohuet

A lo largo de toda nuestra vida vamos día a día construyendo nuestra identidad. Esta identidad se revela con toda claridad cuando hablamos en público. Para muchas personas hacer una presentación supone una situación con una fuerte carga emocional ante el miedo a ser juzgadas, a ser evaluadas negativamente, a hacer el ridículo, etc. No importa con qué cuidado preparemos el contenido de la presentación, subidos al estrado el lenguaje no verbal nos traiciona. ¡No puedes no comunicar! El cuerpo y la voz emiten mensajes continuamente, a menudo inconscientemente. Los gestos, la mirada, el tono, la postura, el movimiento de la cabeza, los microgestos faciales, ¡todo comunica! Sin darnos cuenta, al subirnos al escenario estamos desvelando parte de nuestra historia personal.

Los cuatro perfiles como orador

En la vida nos movemos entre la inseguridad y la confianza, entre la dependencia y la autonomía, entre la culpa y la responsabilidad, entre el aislamiento y la relación. En función del rol que hayamos elegido en la vida, así seremos sobre el escenario.

En su libro ¿Qué nos jugamos cuando hablamos en público? su autora Pascale Bang-Rohuet diferencia cuatro perfiles de orador en función de nuestro nivel de autoestima:

Los cuatro perfiles de la comunicación

1. El orador que se ve (-) y ve al público (+).

Posee un nivel de autoestima personal bajo y un alto grado de timidez y pudor. Piensa que el público sabe más que él y que lo va a juzgar. Ha elegido un rol de víctima, se ve vencido e incapaz de actuar para cambiar una situación o defender sus ideas. Su dependencia hacia los demás le hace pensar que el público es superior a él.

2. El orador que se ve (-) y ve al público (-).

Posee el mismo perfil que el anterior, pero con una visión todavía más pesimista porque analiza todo en clave alarmista. Ha elegido un rol de víctima y se encuentra siempre en un callejón sin salida, porque no tiene confianza en nadie. Es una persona muy insegura y amargada. Tiene un problema de inferioridad y problemas de relación por su insatisfacción permanente.

3. El orador que se ve (+) y ve al público (-).

Posee un perfil prepotente, se siente superior a su público y en general escucha poco a los demás. Ha escondido su inseguridad bajo un falso rol de dominante. La prepotencia es un epifenómeno de su falta de confianza en sí mismo.

4. El orador que se ve (+) y ve al público (+).

Consigue su objetivo porque posee una visión (++) y tiene una comunicación equilibrada con el público. Es una persona abierta a los demás, con gran facilidad de adaptación. Ha elegido un rol de adulto que confía en sí mismo y en los demás.

Como dice Pascale: “Cambiar de rol requiere una transformación completa de nuestra personalidad y de nuestras relaciones con los demás”. ¡Empecemos a cambiar hoy!

ENTRADAS RELACIONADAS

- Las cinco personalidades de una presentación

- ¿Cuál es el estado emocional que quieres para ti y para tu audiencia?

DIÁLOGO ABIERTO

¿Con qué perfil de orador te identificas? ¿Cuál es el rol que adoptas habitualmente en la vida?


El coaching en el Arte de Presentar

mayo 3, 2011

Fernando Álvarez

Esta entrada ha sido amablemente escrita por Fernando Álvarez, emprendedor desde los 23 años. A través de su blog DesdeLaTrinchera ofrece información y entrenamiento a emprendedores que desean llevar su emprendimiento y su vida a un siguiente nivel de excelencia. Se ha formado en coaching, PNL, hipnosis Eriksoniana y otras habilidades del comportamiento humano con los mejores instructores a nivel mundial como son John Grinder, Stephen Guilligan, Robert Dilts, Anthony Robbins, etc.

El coaching y la gestión del comportamiento humano ayudan de muchos modos al Arte de Presentar y de comunicar. Una de ellas es a través del conocimiento de cómo las personas percibimos el mundo y cómo afecta a la recepción de un mensaje.

Decía Montaigne que en la comunicación eres el responsable del 50% de la misma, y el otro 50% es cosa del receptor. En este sentido para que nuestro mensaje llegue hemos de tener en cuenta cómo tiene por hábito el receptor recibir los mensajes. Esto que a priori puede parecer un tanto ridículo resulta crucial, porque no todos percibimos el mundo de igual forma.

Según la PNL (Programación Neurolingüística), recogemos la información del mundo a través de tres canales perceptivos: el Visual, el Auditivo y el Kninestésico (VAK). Todos utilizamos los tres canales, aunque según cómo seamos y según la situación tenemos más tendencia a unos o a otros. Podemos ser principal y mayoritariamente visuales, kinestésicos y auditivos en este u otro orden, y siéndolo en un 50%, 30% y 20% u en otras proporciones. Además, hay que tener en cuenta que la forma de procesar mentalmente la información también es distinta según cuál sea nuestra forma principal de percibir el mundo.

En este sentido, cuando como emisor te diriges a una persona es importante saber cuál es su canal prioritario o principal de recepción, y comunicarte por él. Y cuando te diriges a una audiencia múltiple, es preciso saber cómo comunicarte en los tres canales.

Para ello hay muchas formas de hacerlo, aunque por lo extenso de su explicación se escapan a un post, pero no por ello dejaré de enumerar algunas de ellas:

  • Utilizando el lenguaje apropiado (“mira” esta canción que buena es: lenguaje visual).
  • Además del lenguaje, también está la voz. Podemos utilizar las distintas posibilidades que nos ofrece: tono, volumen, velocidad, etc. Aquí os dejo un pequeño vídeo donde además de disfrutar de una versión de la conocida canción Bohemian Rhapsody, si vais al punto 0:45-0:52 y al 00:56-1:49 podréis comprobar cómo la misma palabra puede significar muy distintas cosas según sea el tono de voz, volumen, etc. empleados.
  • El cuerpo es tu gran aliado, el movimiento de manos, etc. todo ello transmite imágenes, sensaciones, orden, etc.
  • Por supuesto, el papelógrafo / pizarra, bien utilizado ayuda muchísimo para que las partes importantes del mensaje queden fijadas en la mente de nuestros oyentes.
  • La famosa y tan odiada/querida presentación, mal utilizada puede ser nuestro peor enemigo logrando la total distracción, pero bien empleada, puede convertirse en nuestro gran aliado, que puntualizará, pondrá orden a ideas, dará estructura, etc.

Como la clave para llegar a saber cómo son los demás parte de conocerse uno mismo, ¿cómo eres tú? ¿Qué canales tienes como prioritarios?. Una forma fácil es que respondas a las siguientes preguntas sin pensarlas, olvidándote de lo que hemos hablado, lo escribas rápidamente en un papel o en ordenador:

  • ¿Qué recuerdas de tus últimas vacaciones de verano?
  • ¿Describe cómo fue tu última noche vieja?
  • Háblame de un recuerdo de la infancia

Hazlo con total libertad, sólo lo vas a leer tú, y es muy importante que lo hagas por escrito antes de seguir leyendo. Hazlo ahora.

¿Ya lo hiciste? Si no es así, vuelve atrás y hazlo ahora. Si lees lo siguiente puede influirte en cómo realices el ejercicio y perdería su validez.

Si ya las has respondido, observa cuáles fueron tus respuestas. ¿Qué estas describiendo principalmente? ¿Imágenes? ¿Sonidos? ¿Emociones, sensaciones?

Este ejercicio es un poco más complejo y no es sencillo de realizar por uno solo, aunque sí puede ser un principio para tomar conciencia de cómo somos.

Tienes todo lo que necesitas para realizar una comunicación excelente, sólo precisas entrenarlo y desarrollarlo, está a tu alcance.

ENTRADAS RELACIONADAS

- ¿Cuál es el estado emocional que quieres para ti y para tu audiencia?

- Las cuatro P’s del Pensamiento Positivo

DIÁLOGO ABIERTO

Y tú, ¿qué canales usas principalmente al comunicarte en público?


Las presentaciones mediocres son invisibles

abril 28, 2011

“Sólo tienes cuatro años. Todavía no puedes jugar al baloncesto.”Escuchado a una madre en el parque: “Sólo tienes cuatro años. Todavía no puedes jugar al baloncesto.”

Nos han enseñado a amoldarnos. Desde niños nos susurran cariñosamente al oído o nos gritan con violencia cuál es la historia que debemos vivir. Definen las características de nuestro personaje. Bosquejan el guión que prescribe todas nuestras acciones. Si actuamos conforme al libreto que escriben para nosotros, entonces nos colman de elogios, regalos y caricias. Pero ¡ay de aquel que ose improvisar! Está castigado salirse del papel que nos han asignado. Y lo triste es que con el discurrir de los años interiorizamos ese papel: integramos en nuestra identidad la historia que nos impusieron, aceptamos sus valores y creencias, moldeamos nuestra conducta para ajustarnos a lo que se espera de nosotros. En definitiva, aprendemos que lo más seguro es seguir el mapa que nos han dibujado.

O encajas o destacas

Tememos sobresalir, no nos gusta destacar: preferimos encajar, pasar desapercibidos. Por eso nos refugiamos detrás de transparencias antes que salir a hablar a pecho descubierto. Anteponemos un documento muerto al acto vivo de comunicar. Volcamos datos desde la cabeza en vez de contar historias desde el corazón. Usamos las fotos con timidez, como pidiendo permiso.

Con esta actitud, nuestras presentaciones no descollan ni para bien ni para mal. No serán excelentes, pero tampoco horribles. No llamarán la atención ni en una dirección ni en otra. Serán en definitiva invisibles. ¿Y eso es lo que quieres para ti y para tu empresa? ¿Que nadie se acuerde cuando termine tu presentación? Buscar siempre la seguridad es a la larga la estrategia más arriesgada.

Las presentaciones mediocres son invisibles

¿Quién dibuja tu mapa?

Nos autoimponemos terribles limitaciones. Abrigamos creencias limitadoras. En mis cursos sobre presentaciones los alumnos musitan excusas sin parar:

“Mi jefe no me dejará”.

“Yo soy ingeniero de teleco, yo no sé hacer esas cosas”.

“Aquí las cosas se han hecho siempre así, ¿cómo voy a cambiarlas?”.

“¿Qué pasa si sale mal?”.

“A mí nadie me enseñó”.

“Yo no valgo para eso”.

¿Te suenan? Se están diciendo “NO” antes de empezar incluso. Todo porque les contaron la historia equivocada y han aprendido a vivir conforme a ella. Porque es más cómodo buscar la mediocridad que la excelencia. Porque es menos arriesgado vivir según el mapa que me ha dado mi jefe o mi institución o mi universidad. Porque así nada puede salir mal.

Si quieres alcanzar la excelencia, debes buscar el riesgo

No se puede nadar y guardar la ropa

No puedes querer destacar y jugar sobre seguro. No puedes esperar llamar la atención haciendo lo que todos. No podrás ser excelente sin correr riesgos. Si tu trabajo agrada a todo el mundo, entonces no será grande, será mediocre.

Atrévete a presentar tu trabajo como una historia. Atrévete a usar la multimedia como nunca se ha visto en tu sector. Atrévete a hablar con emoción con el corazón desnudo. Comunica con el diseño, con tu voz, con tu mirada, tus manos y todo tu ser. Arranca lágrimas o aplausos, pero no dejes indiferente a tu audiencia.

La revolución ha llegado a las presentaciones: ¡dibuja tu propio mapa!

ENTRADAS RELACIONADAS

- No dejes que las ruedas de tu carro avancen por los viejos surcos de las presentaciones de siempre

- Tira tus viejas presentaciones en PowerPoint a la basura 

- Las cuatro P’s del Pensamiento Positivo

- Dónde está el arte en tus presentaciones

DIÁLOGO ABIERTO

¿Qué haces para buscar la excelencia en tus presentaciones?



¿Cuántas transparencias debería tener una presentación?

marzo 10, 2011

A menudo me preguntan: “¿Cuántas transparencias debería tener una presentación?”, y yo maliciosamente respondo: “¿Por qué no ninguna?”. ¿Por qué usar transparencias repitiendo con texto todas y cada una de las frases del ponente? Para mucha gente la respuesta es el miedo: las transparencias funcionan como una red de seguridad para nuestras presentaciones.

Idealmente, las transparencias actúan como unos prismáticos. Éstos los usamos cuando queremos ver un objeto lejano, pero jamás los llevamos puestos todo el tiempo. De igual modo, las transparencias deberían amplificar tu mensaje, no repetirlo constantemente. Si no lo mejoran, entonces no aportan nada, sólo distracción, y deberían eliminarse. Cuando tus palabras no alcancen para explicar un concepto o idea, entonces sí, usa transparencias:

las transparencias deberían amplificar tu mensaje,  no repetirlo constantemente

Tú eres el visual número uno de tu presentación

Nos han enseñado desde niños a tomar notas en lugar de prestar atención. Como presentador, tus acciones sobre el escenario deberían demandar atención. Si pones una transparencia llena de texto, estás invitando a la audiencia a leer y tomar notas. Su atención no puede dividirse: o prestan atención a la transparencia o te la prestan a ti, pero es imposible prestar atención a los dos simultáneamente. Sobre el escenario, tú debes ser el protagonista y no PowerPoint.

Si las vas a usar, crea transparencias visualmente atractivas, con poco texto, idealmente no más de 100 caracteres. Si usas frases cortas, serán fácilmente tuiteables. Si el diseño de tu transparencia es impactante, algunos asistentes incluso la fotografiarán y la retransmitirán a través del backchannel. Y asegúrate de que todas tus transparencias pasan el Test de la Mirada. Aprende de maestros de las presentaciones como Steve Jobs. Ellos te enseñarán a abrazar el vacío.

Tú eres el protagonista y no PowerPoint

La pregunta correcta no es cuántas transparencias debería tener tu presentación, sino cuál es la historia que quieres contar. Las presentaciones extraordinarias casi nunca lo son por sus transparencias, sino por la personalidad del orador y la historia que tiene que contar.

ENTRADAS RELACIONADAS

Una presentación no es un documento

Cuánto debería durar una presentación

Si te piden una presentación, no des un documento

DIÓLOGO ABIERTO

¿Cuántas transparencias sueles usar en tus presentaciones?


Cuando das sin tomar, cada presentación es un regalo

enero 27, 2011

JoeDiMaggioUn reportero le preguntó una vez a Joe DiMaggio: “Joe, siempre pareces jugar con la misma intensidad. Corres detrás de cada pelota incluso en los tórridos días de agosto aunque los Yankees lleven la ventaja y no te juegues nada. ¿Cómo lo haces?”
DiMaggio respondió: “Siempre que juego me recuerdo a mí mismo que podría haber alguien entre el público que nunca antes me haya visto jugar.”

Jerry Weissman, “Presenting to Win”

Esta inspiradora anécdota sobre el famoso jugador de beisbol Joe DiMaggio, relatada por el experto en comunicación Jerry Weissman en su libro Presenting to Win pone sobre la mesa una importante cuestión: ¿cómo dar lo mejor de uno mismo en cada presentación?

En tus presentaciones, ¿das o tomas?

El experto en liderazgo John C. Maxwell reflexiona en su magnífico libro El poder de las relaciones sobre la ausencia de sí mismo en las presentaciones.

El orador que presenta desde la necesidad, la inseguridad, el ego, o incluso la responsabilidad, no está dando. La persona necesitada busca la alabanza, algo que la audiencia debe dar. La persona insegura necesita aprobación y aceptación, algo que la audiencia debe dar. La persona egocéntrica busca ser elevada, ser superior, siempre mejor que cualquier otro, algo que la audiencia debe dar. Incluso la persona motivada por la responsabilidad necesita que se le reconozca como el trabajador fiel, que se le vea como responsable, algo que la audiencia debe dar.

El orador que presenta desde el amor, el servicio, la escucha, la pasión y la sobreabundancia está dando. La audiencia no tiene que dar nada, sólo recibe. La presentación se transforma en un presente, en un regalo.

Pon el foco en la audiencia, no en ti mismo

Como sugiere José Manuel Pujol Hernández, “vemos a los demás como escalones o como puentes”. Si los vemos como escalones, los usamos para elevarnos; si como puentes, para conectar.

Cuando en cada presentación das sin esperar tomar, tus presentaciones se transforman en maravillosos presentes para la audiencia.

ENLACES RELACIONADOS

- Habla menos y escucha más

- 8 preguntas sobre la audiencia que debes responder antes de una presentación

- A nuestras presentaciones les sobra cabeza y les falta corazón

- Si sientes pasión por el tema de tu charla, contagiarás entusiasmo en tus presentaciones

DIÁLOGO ABIERTO

¿Das lo mejor de ti mismo en cada presentación?


Las cuatro P’s del Pensamiento Positivo

enero 25, 2011

Napoleon Hill¡Atención: spoiler! En el clásico Piense y hágase rico, el autor Napoleon Hill mantiene el suspense del lector hablando continuamente de un secreto que será revelado al final del libro, pero que nunca revela explícitamente. Este secreto puede resumirse en la siguiente afirmación:

“Te conviertes en aquello sobre lo que piensas la mayor parte del tiempo.”

—Napoleon Hill

Desarrolla el hábito de prestar atención a tus pensamientos

Plantéate el siguiente objetivo para tu próxima presentación: durante los días anteriores a la misma y especialmente en los momentos previos, esfuérzate por ser consciente de tus  pensamientos. El mero hecho de ponerte esta meta y revisarla diariamente te permitirá tomar conciencia de ellos.

Incluso aunque te consideres una persona optimista y positiva, te sorprenderás por la cantidad de pensamientos negativos que rondan por tu cabeza: pensamientos catastróficos, pensamientos de todo o nada, suponer que siempre ocurrirá lo peor, lecturas mentales de los demás, culpas, atención y memoria selectivas, visualización del fracaso, etc.

Cambia tus imágenes mentales en el interior y empezará a cambiar tu mundo exterior

Todo el mundo usamos el poder de la visualización cotidianamente, tanto si somos conscientes de ello como si no. La visualización aporta a nuestras vidas aquello que imaginamos, ya sea bueno o malo. Por desgracia, la forma de visualización que más utilizamos suele ser la preocupación: visualizar continuamente lo que no queremos que suceda, de manera que atraemos a nuestras vidas precisamente eso. Preocuparse es fijarse metas negativas.

¡Cambia tu forma de pensar! Educa a tu mente para generar pensamientos positivos. Piensa constantemente en las nuevas cualidades que quieres adquirir, imagínate ya teniéndolas y acabarás obteniéndolas.

Los pensamientos de tus imágenes mentales deben utilizar las cuatro P’s: deben ser Positivos, deben formularse en Primera Persona y deben conjugarse en Presente, como si ya los hubieras alcanzado.

¿En qué piensas antes de presentar?

Confiere emoción a tus imágenes mentales

Por ejemplo, jamás te repitas antes de la presentación “no voy a quedarme en blanco”, porque es un pensamiento negativo disfrazado: te estás imaginando quedándote en blanco. En cambio, anímate con: “conozco tan a fondo mi tema que mis pensamientos fluyen con facilidad y elegancia”. No te digas: “no voy a ponerme nervioso”, porque ya estás visualizando la imagen de los nervios, los sudores, la cara roja… En su lugar, repítete “me siento confiado hablando con seguridad y fluidez”. No pienses: “no se van a  aburrir”, sino: “Disfruto tanto con mi presentación que  contagio mi pasión al público”. Y así sucesivamente.

Para que el efecto sea aún mayor visualiza con intensidad: busca afirmaciones que despierten sentimiento y emoción.

Visualiza tu éxito, nunca la ausencia de fracaso, que no es lo mismo.

Confiere emoción a tus imágenes mentales

ENTRADAS RELACIONADAS

- Cómo superar la timidez y el miedo a hablar en público

- En qué nos ayuda meditar a la hora de hacer presentaciones

- Cuanto más te preocupes por la audiencia y menos por ti mismo, menor será tu miedo a hablar en público y mejor conectarás

DIÁLOGO ABIERTO

Y tú, ¿en qué piensas antes de presentar?


A nuestras presentaciones les sobra cabeza y les falta corazón

diciembre 1, 2010

A continuación os dejo la transcripción de mi conferencia en el aniversario de Innosfera, titulada ¿Dónde está el corazón en nuestras presentaciones?

Desde preescolar hasta la universidad, durante más de 20 años he estado sentado en aulas. Durante otros 15 años asistiendo a presentaciones, también me han hecho estar sentado. Gran parte de nuestra vida permanecemos sentados en aulas y salas de conferencias. Sólo somos una cabeza bombardeada por información, por datos y por hechos.

Palabras, palabras, palabras.

A pesar del PowerPoint, de la multimedia y de las nuevas tecnologías, la comunicación en las presentaciones sigue siendo de cabeza a cabeza. ¿Dónde está el corazón en las presentaciones?

Por querer aparecer racionales y lógicos inundamos a la audiencia con cifras y datos

Estudié ingeniero de teleco y después me saqué un doctorado en informática. Trabajo en un centro de investigación rodeado de científicos. Mi público ha estado formado habitualmente por licenciados y doctores. Podéis imaginaros que en estas circunstancias siempre he querido aparecer racional, objetivo y lógico. Cuantos más datos, estadísticas y cifras mostraba, más me creía que llegaba mejor a la audiencia, que aumentaba mi capacidad de persuasión, que ganaba credibilidad.

Anestesiado por tantas horas sentado, no me percataba de que cuando hablo de cabeza a cabeza transfiero información y en el mejor caso sólo puedo conducir a la reflexión.

La gente está saturada de información

En mis primeros cursos y presentaciones inundaba a la audiencia con datos y con hechos. Al salir, la gente me decía: “cuánto he aprendido” y yo me sentía muy cómodo con aquella respuesta. Hablar desde la cabeza no compromete. Nos hace permanecer distantes, desapegados y a salvo.

Llega un momento en que la gente no quiere más información. Estamos saturados de información. La gente quiere fe: fe en ti, en tus objetivos, en tu éxito, en la historia que cuentas. Es la fe la que mueve montañas, no los hechos. Nadie ha dejado de fumar por ver las estadísticas de víctimas del cáncer de pulmón. No somos animales tan racionales como nos gusta creernos.

En lugar de preocuparte por ti, preocúpate por la audiencia

Es a través de nuestra historia como movemos a la gente, como ganamos credibilidad y como llegamos a la verdadera persuasión. Cuando hablo de corazón a corazón, contagio emoción y conduzco a la acción.

Cuando comprendí esta verdad, se produjo un cambio radical en mis charlas y cursos. En vez de centrarme en los hechos empecé a centrarme en las personas. En lugar de preocuparme por cómo parecer más inteligente o más profesional, me preocupé por cómo podía ayudar a los asistentes a buscar una respuesta a sus inquietudes. Dejé de pensar tanto en mí: yo, yo, yo; y más en la audiencia: tú, tú, tú.

Ahora al salir me dicen cosas como: “me has ayudado a cambiar”. Porque la verdadera influencia de una presentación se mide por el cambio que es capaz de generar en la audiencia. Cuando cambias tu enfoque, el impacto es brutal.

Pon algo de ti mismo en cada presentación

Claro que contar nuestra historia desde el corazón nos hace sentir incómodos porque sentimos que nos desnudamos ante la audiencia, que nos volvemos vulnerables al poner nuestro corazón en sus manos. Y sin embargo, hay mucha fuerza al mostrar nuestra vulnerabilidad. Hay que ser muy valiente para descender del pedestal del ego y ponerse al nivel de la audiencia. ¿Cómo podemos poner un poquito de corazón en nuestras presentaciones?

Poniendo algo de ti mismo en cada presentación. Si sólo hablas desde la cabeza, cualquiera podría dar la charla por ti. Cuando hablas desde el corazón, nadie podrá suplantarte. Podrán repetir tus palabras, pero no podrán imitar el brillo de tus ojos; podrán usar tus transparencias, pero no la pasión de tus gestos. Porque una presentación no es un documento muerto, es un acto vivo de comunicación con todo el ser delante de una audiencia formada por personas con su propio corazón.

Valora a tu audiencia y podrás aportarle valor

Dice Guy Kawasaki: “Si vas a construir un negocio, no lo hagas por el dinero. Hazlo porque quieres convertir el mundo en un lugar mejor.”

Ante la audiencia, no pienses cómo puedes venderles un producto o un servicio. No pienses sólo en ganar dinero. Piensa en cuáles son las necesidades de esas personas, en cómo puedes ayudarles mejor. Valora a tu audiencia como personas individuales con sus inquietudes y necesidades y entonces podrás aportarle valor. Cuando en lugar de audiencias indiferenciadas veas ante ti a personas con sus propios problemas y sueños, con su propio corazón, podrás hablarles de corazón a corazón.

Tus presentaciones pueden cambiar el mundo

Sé sincero contigo mismo: ¿crees que tu negocio puede cambiar el mundo? ¿Tiene sentido para ti? ¿Sí?

Entonces podrás tomar la palabra delante de la audiencia, porque estarás convencido de que tu presentación puede hacer del mundo un lugar mejor para vivir.

ENTRADAS RELACIONADAS

- Cuanto más te preocupes por la audiencia y menos por ti mismo, menor será tu miedo a hablar en público y mejor conectarás

- Si haces presentaciones habitualmente puedes desarrollar un sentido desproporcionado de tu propia importancia

- Habla menos y escucha más

- 8 preguntas sobre la audiencia que debes responder antes de una presentación

DIÁLOGO ABIERTO

¿Cómo son tus presentaciones? ¿Desde dónde presentas? ¿Desde la cabeza o desde el corazon?


Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 218 seguidores