12 razones por las que adoramos las listas de viñetas

enero 19, 2012

“No vivimos nuestras vidas en listas de viñetas; la vivimos en imágenes e historias.”

—Cliff Atkinson, Beyond bulletpoints

Hay a quien se le llena la boca hablando en contra del PowerPoint y de las listas de viñetas, y hete aquí que luego, cuando les ves presentar, ¡resulta que las usan! Después me vienen con todo tipo de autojustificaciones: que si no me dio tiempo, que si no dominaba el tema, que si total como no me pagaban, … ¡qué sé yo!

Así que me he parado a reflexionar por qué a pesar de que todo el mundo dice que no hay que usar listas de viñetas, lo cierto es que (casi) todo el mundo las sigue usando.

¿Usan tus transparencias esta plantilla?

BUSCANDO SEGURIDAD

1) No me quedo en blanco: Como todo está en las transparencias, acudo tranquilo ya que no necesito ni preparármelo.

2) No me olvido de ningún punto importante: Como todo el texto está en las transparencias, basta con leer.

3) Me siento seguro en otros idiomas: Leo y punto.

4) No quedo como un vago: Mira cuánta letra, está claro que he hecho mis deberes, ¿no?

POR PEREZA

5) No tengo que esforzarme: Puedo crear una presentación en menos de una hora copiando y pegando de aquí y de allá.

6) Mato dos pájaros de un tiro: Creo presentaciones para proyectar en la pantalla y documentos para repartir a la audiencia, todo de una tacada.

7) Puedo reutilizar material de otras transparencias mías o de cualquiera: Bienvenido, Frankenstein.

8) No tengo que pensar: Me limito a añadir transparencias hasta que considere que con el material reunido lleno los minutos que me han asignado.

9) No tengo que saber de diseño: Uso la plantilla corporativa o alguna de las que vienen con el programa y tiro millas.

EN ARAS DE LA UNIFORMIDAD

10) No destaco al hacer lo que todos: No llamar la atención es más seguro. La línea que separa la excelencia del ridículo es muy delgada.

11) No me arriesgo al adoptar el esquema ampliamente aceptado: Nadie la ha cagado por usar listas de viñetas, ¿verdad?

12) Hago lo que todo el mundo: Así quedo bien con todos.

Qué queréis que os diga. Bajo mi punto de vista, las listas son para ir a hacer la compra, no para hacer presentaciones ni expresar ideas.

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Y tú, ¿usas listas de viñetas? En tu sector, ¿todo sigue igual? ¿Hay casos en las que las ves útiles?


Del BulletPoint al GraphicPoint y tiro porque me toca

septiembre 27, 2011

“Las fotografías son las listas de viñetas del siglo XXI”

Martin Fowler

El jueves de la semana pasada participé en el evento StartUpBootcamp apadrinando a la startup Linkovery. Diez empresas en busca de financiación presentaron sus proyectos ante un foro compuesto por mentores e inversores. El tiempo estaba limitado a 7 minutos por empresa, restricción que todas cumplieron escrupulosamente tras numerosos días de repetidos ensayos. Observé complacido que ni una sola de las presentaciones incluía listas de viñetas en sus transparencias. Claro que si no usas listas de viñetas, entonces ¿qué usas? El recurso habitual suelen ser las fotografías. Y la mayoría de las veces, tristemente, se usan mal, como ocurrió en varias de las presentaciones del jueves. ¿Por qué mal? Porque estamos completando un ciclo.

graphicpoint

Ahora que las listas de viñetas están superadas, hay que dejar atrás las fotografías decorativas

La Historia es un constante vaivén pendular: después de completar una revolución volvemos al punto de partida. Todos coincidimos en que las listas de viñetas son ineficaces. Está claro que había que hacer algo, sí, había que empezar una revolución. En un movimiento de reacción muy comprensible y loable en contra de la omnipresencia de las listas de viñetas, éstas comenzaron a ser sustituidas por fotografías.

Al principio las audiencias suspiraron aliviadas refrescadas por el nuevo viento del cambio: ¡por fin visuales sin texto en la pantalla! Rápidamente, la situación ha ido evolucionando hacia el absurdo. ¿Hablas de la misión de la compañía? Hala, vas y pones una diapositiva con una foto de la misión Apollo XIII a la luna y una sola palabra: MISIÓN. ¿Hablas a continuación de los retos por delante? Pues nada, pones una diapositiva con una foto de una carretera norteamericana en mitad del desierto y un bisonte mirándote con cara de pocos amigos, con una palabra en grandes letras: RETOS. Y así sucesivamente. ¿Mejor que las listas de viñetas? Sin duda. ¿Comunica algo? Nada, sólo decora.

Lo confieso. Inspirado por Garr Reynolds y otros gurús, yo soy el primero que ha pasado largas horas buscando fotos en Google, en Flickr  o en sitios de venta de fotografías de stock en pos de la imagen perfecta para representar el concepto de la diapositiva. Ya sabéis de qué hablo: vas seleccionando fotografías de acá y de allá y luego le enseñas a un compañero tu botín: “Oye, Julián, ¿cuál de estas dos fotografías crees que ilustra mejor el concepto de creatividad? ¿El niño pintando con sus pies en la pared o estos ejecutivos saltando en una pradera con cajas de cartón sobre sus cabezas?”. Simplemente ridículo, ¿no crees?

De la decoración a la comunicación

Una buena idea no necesita de ropajes visuales. Cuando Winston Churchill utilizó la metáfora imborrable del telón de acero, no la ilustró con una fotografía de un telón de teatro retocado con Photoshop para darle textura metálica. No uses fotografías a menos que sea necesario ilustrar lo que tus palabras no alcanzarían a expresar jamás. Usa visuales solamente cuando complementen y amplifiquen tus palabras. El resto del tiempo, en lugar de fotografías, usa palabras visuales que dibujen tus conceptos.

Si tus fotografías no refuerzan tu mensaje, ahórratelas. Recuperarás además muchas horas desperdiciadas buscando fotos por Internet que podrás dedicar a mejorar la estructura y a ensayar tu presentación.

Tú eres el visual más importante sobre el escenario, nunca PowerPoint, con listas de viñetas o sin ellas.

[Mañana miércoles 28 de septiembre impartiré un taller gratuito titulado “Más allá del PowerPoint” auspiciado por Iniciador, en la sala Utopic_Us de Madrid, a las 17.00. Consulta todos los detalles. ¡No faltes!]

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Las presentaciones mediocres son invisibles

abril 28, 2011

“Sólo tienes cuatro años. Todavía no puedes jugar al baloncesto.”Escuchado a una madre en el parque: “Sólo tienes cuatro años. Todavía no puedes jugar al baloncesto.”

Nos han enseñado a amoldarnos. Desde niños nos susurran cariñosamente al oído o nos gritan con violencia cuál es la historia que debemos vivir. Definen las características de nuestro personaje. Bosquejan el guión que prescribe todas nuestras acciones. Si actuamos conforme al libreto que escriben para nosotros, entonces nos colman de elogios, regalos y caricias. Pero ¡ay de aquel que ose improvisar! Está castigado salirse del papel que nos han asignado. Y lo triste es que con el discurrir de los años interiorizamos ese papel: integramos en nuestra identidad la historia que nos impusieron, aceptamos sus valores y creencias, moldeamos nuestra conducta para ajustarnos a lo que se espera de nosotros. En definitiva, aprendemos que lo más seguro es seguir el mapa que nos han dibujado.

O encajas o destacas

Tememos sobresalir, no nos gusta destacar: preferimos encajar, pasar desapercibidos. Por eso nos refugiamos detrás de transparencias antes que salir a hablar a pecho descubierto. Anteponemos un documento muerto al acto vivo de comunicar. Volcamos datos desde la cabeza en vez de contar historias desde el corazón. Usamos las fotos con timidez, como pidiendo permiso.

Con esta actitud, nuestras presentaciones no descollan ni para bien ni para mal. No serán excelentes, pero tampoco horribles. No llamarán la atención ni en una dirección ni en otra. Serán en definitiva invisibles. ¿Y eso es lo que quieres para ti y para tu empresa? ¿Que nadie se acuerde cuando termine tu presentación? Buscar siempre la seguridad es a la larga la estrategia más arriesgada.

Las presentaciones mediocres son invisibles

¿Quién dibuja tu mapa?

Nos autoimponemos terribles limitaciones. Abrigamos creencias limitadoras. En mis cursos sobre presentaciones los alumnos musitan excusas sin parar:

“Mi jefe no me dejará”.

“Yo soy ingeniero de teleco, yo no sé hacer esas cosas”.

“Aquí las cosas se han hecho siempre así, ¿cómo voy a cambiarlas?”.

“¿Qué pasa si sale mal?”.

“A mí nadie me enseñó”.

“Yo no valgo para eso”.

¿Te suenan? Se están diciendo “NO” antes de empezar incluso. Todo porque les contaron la historia equivocada y han aprendido a vivir conforme a ella. Porque es más cómodo buscar la mediocridad que la excelencia. Porque es menos arriesgado vivir según el mapa que me ha dado mi jefe o mi institución o mi universidad. Porque así nada puede salir mal.

Si quieres alcanzar la excelencia, debes buscar el riesgo

No se puede nadar y guardar la ropa

No puedes querer destacar y jugar sobre seguro. No puedes esperar llamar la atención haciendo lo que todos. No podrás ser excelente sin correr riesgos. Si tu trabajo agrada a todo el mundo, entonces no será grande, será mediocre.

Atrévete a presentar tu trabajo como una historia. Atrévete a usar la multimedia como nunca se ha visto en tu sector. Atrévete a hablar con emoción con el corazón desnudo. Comunica con el diseño, con tu voz, con tu mirada, tus manos y todo tu ser. Arranca lágrimas o aplausos, pero no dejes indiferente a tu audiencia.

La revolución ha llegado a las presentaciones: ¡dibuja tu propio mapa!

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Plantillas para lograr consistencia temática en las presentaciones

marzo 31, 2011

Aborrezco las plantillas predeterminadas del PowerPoint que nos son sugeridas al crear una nueva presentación por numerosos y variados motivos:

  • Las plantillas basan su diseño en el uso de listas de viñetas, la peor forma posible de transmitir información durante una presentación.
  • Las plantillas, especialmente los diseños creados por la propia empresa, suelen presentar una desafortunada elección de fondos que lucen muy bien en el portfolio del artista que los creó, pero que normalmente se interponen entre el presentador y la audiencia al incluir gráficos que destacan en exceso y capturan la atención, volviendo difícil el discernimiento entre el texto y el fondo y confundiendo a la audiencia haciéndola creer que existe contenido donde sólo hay decoración sin significado.
  • La mayoría de plantillas presenta una relación señal a ruido bajísima. Se les puede llamar de todo menos simples.
  • Las plantillas corporativas típicas impiden crear presentaciones con diseño de calidad profesional, por ejemplo con fotografías a sangre, respetando la regla de los tercios, etc.
  • Las plantillas típicas son rígidas e inflexibles, limitan o impiden la creatividad, reduciendo a menudo a extremos absurdos el área útil de una transparencia.

Una buena plantilla dota de coherencia interna a una presentación

¿Significa que no hay que usar plantillas? ¡Claro que no! Yo las uso todo el tiempo, pero las creo yo mismo vigilando siempre no incurrir en los errores de las plantillas predeterminadas. Las plantillas son necesarias para dotar de consistencia a las transparencias de una misma presentación e incluso para transmitir una imagen corporativa consistente a lo largo de varias presentaciones. Una vez creadas, las plantillas facilitan los cambios: basta realizarlos en el patrón y automáticamente se propagarán a todas las transparencias que lo adoptaron.

Sabes que una presentación es consistente cuando al introducir en ella una transparencia tomada de otra presentación canta a la legua. En líneas generales, la consistencia exige usar el mismo fondo, la misma tipografía con tamaños similares, el mismo tema, la misma forma de incluir fotografías u otros elementos multimedia, los mismos colores, la misma alineación de los objetos en una cuadrícula, las mismas animaciones y transiciones, el mismo estilo de imágenes, en definitiva, dotar de un marcado carácter personal al elemento visual de la presentación. Steve Jobs utiliza siempre el mismo diseño de transparencias a través de una plantilla consistente que permite distinguir una transparencia suya entre mil.

Plantilla totalmente personalizada, con un tema unificador basado en la aventura

La misma plantilla dota de coherencia a las presentaciones de la empresa

Igualmente, una empresa puede beneficiarse enormemente del uso de una o varias plantillas para sus presentaciones, siempre y cuando cumplan las directrices anteriores. La plantilla corporativa debería ser asimismo suficientemente flexible en cuanto a colores, temas y composiciones como para dejar lugar a la innovación de los empleados.

Plantilla totalmente personalizada, con un tema unificador a pesar de las diferencias de color

Una plantilla no es un atajo para pergeñar presentaciones en serie en dos patadas a base de escribir listas de viñetas y tirar de exhaustas fotos de stock. El objetivo de la plantilla corporativa debe ser ayudar a los trabajadores a crear diseños elegantes y simples, pero sin constreñir su creatividad.

Es entonces cuando la plantilla se convierte en un arma poderosa de comunicación.

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Lo que deberías saber para crear buenos títulos de transparencias para tus presentaciones

marzo 29, 2011

Cuando aparece una nueva transparencia, se está planteando un rompecabezas a la audienciaCuando aparece una nueva transparencia, se está planteando un rompecabezas a la audiencia: en el instante en que se proyecta, su atención se aparta del conferenciante y se centra en la transparencia, la cual tratarán de interpretar y comprender. Cuando la transparencia no orienta rápidamente a la audiencia, ésta se desorienta, preguntándose cuál es el objeto de esa nueva transparencia. Hay que esforzarse por diseñar transparencias que sean claras y que orienten rápidamente a la audiencia.

Usa frases completas

La regla general en el status quo de las presentaciones consiste en utilizar algunas palabras clave como título. Sin embargo, suele ser más recomendable una frase completa, de no más de dos líneas, por los siguientes motivos:

1. Las frases completas orientan a la audiencia mucho más eficazmente. Mientras que unas palabras clave identifican el tema, una frase completa añade una perspectiva específica sobre el mismo.

2. Una frase completa como título reorienta inmediatamente a la audiencia. A menudo una transparencia da pie a la reflexión. A diferencia de lo que ocurre al leer un texto impreso, donde uno puede interrumpir la lectura para sumirse en reflexiones, en una presentación, cuando uno retorna de su ensimismamiento, ha podido perder completamente el hilo y no saber qué significa la nueva transparencia en pantalla.

3. Un buen título descriptivo define claramente la idea que hay que transmitir sobre la transparencia en cuestión. Las frases completas no sólo reorientan a la audiencia más rápidamente, sino que también reorientan al presentador. Una transparencia sin título o con palabras claves como título no da muchas pistas sobre lo que hay que decir cuando aparece la transparencia, especialmente si tú no las has preparado.

Titula tus transparencias usando frases completas

Consideraciones prácticas para mejorar el impacto de los títulos de tus transparencias

1. Titula cada transparencia de manera que atraiga la atención sobre la información más importante. Plantéate qué es lo que deseas enfatizar e incluye la información más relevante en el título, mencionando lo más importante primero. Evita títulos generales que sólo indican el tema, como “Resultados del análisis”, y utiliza en cambio títulos informativos y significativos: “Los resultados demuestran una mejora del 80% con respecto a los métodos tradicionales”.

2. Haz que el título sea tipográficamente distinto. Debe ser el elemento más prominente de la transparencia para atraer la atención. Sírvete de fuentes, colores, tamaños y estilos para conseguirlo.

3. Presenta el título antes de que el contenido sea visible. Mostrar el título en primer lugar proporciona tiempo a la audiencia para asimilarlo. Este consejo se aplica especialmente a las transparencias muy elaboradas con mucha información o gráficos muy complejos.

4. Sitúa el título en la parte superior de la transparencia. Centrarlo o alinearlo a la izquierda no tiene mayor impacto cognitivo. Eso sí, sé consistente a lo largo de toda la presentación.

Atrae la atención en el título sobre lo más importante

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¿Dónde está el arte en tus presentaciones?

marzo 24, 2011

"La mayoría de los artistas no saben dibujar" - Roy Simmons“La mayoría de los artistas no saben dibujar”

—Roy Simmons

Cuando en mis cursos y conferencias pregunto a la audiencia cuántos saben dibujar, muy pocos levantan la mano. Lo mismo me ocurre cuando les pregunto cuántos saben bailar o cuántos saben cantar. Sin embargo, cuando estas preguntas se plantean a niños de preescolar, ¡todos levantan la mano entusiasmados!

¿Qué nos ocurre por el camino que recorremos desde la niñez hasta la madurez para que perdamos esa fe en nosotros mismos, ese entusiasmo por lo que hacemos? Nos creamos expectativas elevadísimas sobre cómo deben hacerse las cosas: igualamos hacer algo con hacerlo de forma perfecta. Y claro, partiendo de esta premisa, sólo existe un resultado posible ante cualquier nueva empresa: el fracaso.

Porque nunca haremos nada de manera perfecta. En nuestra cultura está estigmatizado el fracaso: se ridiculiza y condena. En consecuencia, tememos fracasar por encima de todo: quedar mal, hacer el ridículo, llamar la atención. ¿Y cómo lo solucionamos? Recurriendo a la mediocridad: jugar según las reglas, hacer lo que todos, pintar sin salirnos de la línea.

No nos vemos como artistas porque tenemos una idea distorsionada de lo que es el arte, distorsión que coarta nuestra creatividad y nos hace sentir trágicamente limitados.

El arte es un regalo personal que cambia a quien lo recibe

El arte es mucho más que pintar cuadros o componer canciones. Como afirma Seth Godin en su libro de lectura obligada para todo emprendedor, Linchpin:

“El arte es cualquier cosa que sea creativa, apasionada y personal. El verdadero arte resuena con el receptor, no sólo con el creador. (…) Un artista es alguien cuyo coraje, intuición, creatividad y valentía desafían el status quo. Un artista se lo toma personalmente.”

Creo con todo mi corazón que el arte, para ser verdadero arte, debe producir un cambio en quien lo recibe. Si no hay cambio, no hay arte. Para mí esa es la medida del arte, y no la pericia técnica o las cualidades estéticas. Si sólo fuera cuestión de técnica, un artista podría ser sustituido por una máquina. El arte es por definición humano. El arte no se crea siguiendo las reglas de un manual. El verdadero artista es original: escribe las reglas del manual que los que vienen detrás siguen.

En el arte es la intención lo que cuenta. Siempre existe un presente, un regalo por parte del artista. Algo que no puede pagarse con dinero. El cambio que produce en quien lo recibe no tiene precio.

"El arte es un regalo personal que cambia a quien lo recibe" - Seth Godin

No temas equivocarte, teme no probar nada nuevo

El arte no está libre de defectos. Las creaciones extraordinarias nunca cumplen las especificaciones porque si lo hicieran, podrían estandarizarse y dejarían de despertar la admiración.

El arte de presentar no tiene que ver tanto con crear transparencias bonitas como con lograr a través de tu historia, tu pasión y tu diseño comunicar ideas que cambien el mundo. Una presentación no tiene que ser decorativa: será puro arte en la medida en que cambie a la audiencia.

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¿Cuántas transparencias debería tener una presentación?

marzo 10, 2011

A menudo me preguntan: “¿Cuántas transparencias debería tener una presentación?”, y yo maliciosamente respondo: “¿Por qué no ninguna?”. ¿Por qué usar transparencias repitiendo con texto todas y cada una de las frases del ponente? Para mucha gente la respuesta es el miedo: las transparencias funcionan como una red de seguridad para nuestras presentaciones.

Idealmente, las transparencias actúan como unos prismáticos. Éstos los usamos cuando queremos ver un objeto lejano, pero jamás los llevamos puestos todo el tiempo. De igual modo, las transparencias deberían amplificar tu mensaje, no repetirlo constantemente. Si no lo mejoran, entonces no aportan nada, sólo distracción, y deberían eliminarse. Cuando tus palabras no alcancen para explicar un concepto o idea, entonces sí, usa transparencias:

las transparencias deberían amplificar tu mensaje,  no repetirlo constantemente

Tú eres el visual número uno de tu presentación

Nos han enseñado desde niños a tomar notas en lugar de prestar atención. Como presentador, tus acciones sobre el escenario deberían demandar atención. Si pones una transparencia llena de texto, estás invitando a la audiencia a leer y tomar notas. Su atención no puede dividirse: o prestan atención a la transparencia o te la prestan a ti, pero es imposible prestar atención a los dos simultáneamente. Sobre el escenario, tú debes ser el protagonista y no PowerPoint.

Si las vas a usar, crea transparencias visualmente atractivas, con poco texto, idealmente no más de 100 caracteres. Si usas frases cortas, serán fácilmente tuiteables. Si el diseño de tu transparencia es impactante, algunos asistentes incluso la fotografiarán y la retransmitirán a través del backchannel. Y asegúrate de que todas tus transparencias pasan el Test de la Mirada. Aprende de maestros de las presentaciones como Steve Jobs. Ellos te enseñarán a abrazar el vacío.

Tú eres el protagonista y no PowerPoint

La pregunta correcta no es cuántas transparencias debería tener tu presentación, sino cuál es la historia que quieres contar. Las presentaciones extraordinarias casi nunca lo son por sus transparencias, sino por la personalidad del orador y la historia que tiene que contar.

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¿A quién sirven tus transparencias? ¿A ti o a tu audiencia?

enero 18, 2011

“Cuando el padre ayuda a su hijo pequeño, todo el mundo sonríe. Cuando el padre ayuda a su hijo mayor, todo el mundo llora.”

—Anthony de Mello, “Un minuto para el absurdo”

Durante la mayoría de presentaciones, uno tiene la sensación de que las transparencias se proyectan más para ayudar al ponente a salir del paso que para ayudar a la audiencia a comprender mejor el mensaje. Está demostrado por científicos de teoría cognitiva que las transparencias llenas de texto no sólo no ayudan a la comprensión, sino que la dinamitan. Destinar PowerPoint a crear transparencias con letras y letras no es explotar la multimedia sino masacrarla.

¿Por qué entonces se persevera en usar esas monstruosas transparencias? Porque sirven como una muleta para pasar el mal trago de hablar en público. Al volcar en ellas todo el contenido de la charla con frases completas, uno tiene la confianza absoluta de que no se quedará en blanco porque TODO está ahí. No hace falta conocerse al dedillo el tema porque TODO está ahí. No es necesario ensayar la presentación porque TODO está ahí. Basta con leer las transparencias viñeta a viñeta para no meter la pata y salir airoso. Sin embargo, se perderá la conexión con la audiencia, la charla resultará desprovista de vida, no interesará a nadie. Pasará desapercibida y morirá en el olvido. Ni sirven como documento para la audiencia ni como visuales durante la presentación.

Las transparencias no están para servirte a ti sino para servir a tu audiencia

Puedes incluir numerosos elementos visuales en tus transparencias: fotografías, vídeos, animaciones, gráficos, dibujos, viñetas cómicas, etc. Su cometido es expresar ideas o conceptos para los que las palabras resultan insuficientes. Deben estimular el interés, clarificar las ideas, añadir variedad, fomentar la comprensión y el recuerdo. Los buenos visuales ayudan a la audiencia, no son tus muletas.

Si todo lo que vas a poner en tus transparencias es texto y alguna imagen de relleno que no significa ni transmite nada, entonces mejor que no uses PowerPoint en absoluto.

¿Quieres ver un uso magistral de los visuales? No te pierdas esta fantástica charla en TED del físico teórico Brian Greene.

Brian Greene habla sobre la teoría de cuerdas

Atrévete a presentar sin texto en la pantalla

Muestra sólo los visuales cuando hagan falta para ilustrar una idea o hecho: por ejemplo, una gráfica para mostrar la evolución de las ventas, una fotografía para atestiguar cómo quedó el lugar tras el siniestro, un vídeo para ilustrar un complicado proceso, un diagrama de bloques para explicar la arquitectura del nuevo sistema, etc.

Cuando diseñes tus transparencias, asegúrate de que tienen mucha imagen y poco texto. Si necesitas muletas, lleva notas escritas en un papel, pero no hagas sufrir a la audiencia proyectando texto y más texto. Sólo así tus visuales estarán al servicio de la audiencia y no al tuyo propio.

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Galería de grandes presentadores: Guy Kawasaki y el arte del encantamiento

noviembre 17, 2010

Ayer asistí a FICOD 2010 y gocé del privilegio de ver en directo a Guy Kawasaki. Pocos lectores del blog ignorarán quién es. Su fama comenzó a cimentarse hace más de 25 años como evangelista por excelencia de MacIntosh en los 80 durante su lucha por el mercado informático contra IBM y Microsoft. Posteriormente, tras su salida de Apple, se convirtió en referente mundial de emprendedores gracias a Garage Technology Ventures, especializada en poner en relación a inversores y emprendedores. También escribe libros en un estilo cercano y ameno, directos al grano, que rápidamente se convierten en best-sellers, como El Arte de Empezar.

Pero es que además de todo eso, Guy Kawasaki es un magnífico orador, arte que aprendió desde las trincheras, tras ver miles de presentaciones miserables de emprendedores en busca de dinero.

Las grandes virtudes de Guy Kawasaki como ponente

Podría citar muchas razones por las que las presentaciones de Kawasaki son excepcionales:

  • Sabe cómo conectar con la audiencia: se sirve de un estilo próximo y desenfadado, con numerosas bromas que le acercan al público. Durante la mayor parte de sus charlas, una sonrisa queda colgada de los labios de la audiencia. Guy da siempre lo mejor de sí mismo.
  • Sonríe con toda la cara, con lo que se conoce como “sonrisa de Duchenne”, la cual indica una emoción espontánea y genuina. Cuando Guy sube al escenario nos transmite con su sonrisa que no hay otro lugar en el mundo en el que preferiría estar en ese momento. Así demuestra su compromiso total con la audiencia.

  • Presenta un gran contenido, bien estructurado, rebosante de profundos pensamientos y consejos de innegable utilidad. Guy posee credibilidad. De sus charlas nunca te irás con las manos vacías. O mejor debería decir “con la cabeza vacía”.
  • Utiliza un diseño cautivador en sus transparencias, ya desde la de título: por supuesto, huye de las listas de viñetas; usa fotos de calidad profesional, a menudo a pantalla completa; utiliza el slideware sin llamar la atención sobre sí mismo, como una mera herramienta para comunicar mejor su mensaje. En definitiva, sus transparencias exhiben una elevada relación de señal a ruido.
  • Es capaz de reaccionar ante las dificultades con elegancia y rapidez: en FICOD, después de que el ministro Miguel Sebastián lo presentara como Kurosawa, de que le fallara repetidamente el control remoto que le habían proporcionado, ante una desagradable pantalla llena de publicidad y distracciones, e incluso cuando antes de que terminara se empezaron a oír anuncios por megafonía, Guy no perdió la sonrisa ni un solo instante: bromeó repetidas veces sobre los fallos de Windows, convirtió en un espectáculo humorístico las frecuentes desincronizaciones entre sus transparencias y la persona que las hacía avanzar, en ningún momento perdió la compostura ni arremetió contra la organización. La grandeza se demuestra ante la adversidad.

  • Personaliza las presentaciones para su audiencia: al empezar sus presentaciones suele utilizar una foto o alguna referencia a la empresa u organización donde da la charla.
  • Utiliza un formato de lista de 10 elementos. Una de las innegables virtudes de este formato es proporcionar un mapa sencillo de seguir para que la audiencia siempre sepa dónde está y cuánto le queda. En palabras de Guy: “La mayoría de directivos son aburridos, se alargan, se van por las ramas. Después de ver charla tras charla, he descubierto que si hay algo peor que un orador que no hay quien trague, es un orador que no hay quien trague y además no tengas ni idea de cuánto tiempo más habrás de tragártelo. Es una sensación horrible.” Con el formato de “Lista de 10” al menos sabes durante cuánto tiempo más tendrás que seguir tragando.

Las presentaciones de Guy Kawasaki poseen el poder de encantar a la audiencia. No dejes de ver alguna y comprenderás el porqué.

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5 limitaciones que debes tener en cuenta a la hora de usar fotografías de stock en tus presentaciones

noviembre 4, 2010

Y yo me pregunto: ¿todas las teleoperadoras y recepcionistas son divinas de la muerte y pasan el día exhibiendo una preciosa sonrisa Profident? ¿A todas las reuniones de negocios asisten jóvenes apuestos y sonrientes embutidos en cara ropa de marca, con un equilibrio perfecto de género entre hombres y mujeres y de raza entre africanos, asiáticos, nórdicos y caucásicos? ¿Acaso todas las familias viven en casas con salones minimalistas más amplios que toda mi casa y sonríen mientras miran descalzos acariciando un perro de lanas una pantalla tan grande como la pared de mi salón?

Las fotografías de stock no retratan la vida

Las fotografías de stock presentan innumerables ventajas y recomiendo con entusiasmo su uso, pero cuidado: no están exentas de peligros. Exhiben numerosas limitaciones:

  • Falta realismo: Los sujetos que aparecen en las mismas son modelos profesionales, cuyos semblantes y apariencia a menudo nada tienen que ver con la realidad cotidiana de los escenarios que retratan. Busca “oficina” en iStockphoto y entenderás lo que digo: ¿alguna vez en tu vida has visto oficinas así?

  • Falta espontaneidad: El mismo hecho de que la mayoría de fotografías de stock estén tomadas en un estudio resta toda espontaneidad a la situación retratada. Son demasiado perfectas: perfecta composición, perfecta iluminación, perfecta pose, ¡ni un cabello fuera de lugar!

  • Falta exclusividad: Del mismo modo que tú puedes comprarlas para incluirlas en tu presentación o documento, ¡también puede el resto del mundo! Cada vez me resulta más frecuente encontrarme en presentaciones fotos que yo ya había usado o visto usar anteriormente. En algunos casos, el impacto o sorpresa de la foto ser verá resentido. En otro, se puede llegar al extremo de dos libros con la misma portada.

  • Falta originalidad: Cuando escribes una palabra en el buscador de los sitios de venta de fotografías de stock, aparecen muchas imágenes que no son más que clichés: el apretón de manos con una bola del mundo como telón de fondo, el dardo acertando en el centro de la diana, la pareja de hombre y mujer de negocios contemplando el monitor de ordenador, y así sucesivamente. Si te quedas con las imágenes de los primeros resultados, posiblemente te estés quedando con los clichés.

  • Faltan situaciones reales: Puesto que la práctica totalidad de las fotos de stock se realizan en estudio o ambientes artificiales, no encontraremos en estos sitios fotografías de escenarios reales: fiestas populares, conflictos bélicos, movimientos sociales, etc.

Si lo que persigues es algo especial, busca en otro lugar. Te sugiero que empieces por Flickr y que uses Compfight para tus búsquedas.

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