Si te piden una presentación, no des un documento

diciembre 7, 2008

Jesús de NazaretEn aquel tiempo, dijo Jesús a los discípulos:

“¿Qué padre entre vosotros, cuando el hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pez, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión?”

—Lucas 11, 11-12

¿Por qué entonces, si sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, cuando os piden una presentación daréis un documento?

La paradoja de la presentación-documento

Cuando asisto a cursos o a conferencias, resulta frecuente encontrarme con que anticipadamente recibo las transparencias impresas o en CD. El problema radica en que tras el uso abusivo y omnipresente de PowerPoint en aulas y salas de conferencias durante más de veinte años, se ha alcanzado el convencimiento tácito de que es imposible hacer una presentación sin transparencias. Y lo que es peor, no sólo se asume sin reservas que utilizarás transparencias, sino que además éstas servirán a los asistentes para que posteriormente revisen los contenidos de tu presentación y, rizando el rizo, para que les aprovechen a los que no pudieron asistir.

Si te piden una presentación, ¿por qué les das un documento?

Si te piden una presentación, ¿por qué les das un documento?

Se plantea por tanto una paradoja: ¿puede el mismo conjunto de transparencias servir simultáneamente para la presentación oral y como documento? La respuesta es un rotundo y definitivo NO. Ante esta encrucijada se nos ofrecen tres posibles salidas:

  • Crear las transparencias como apoyo para el discurso del ponente, siguiendo los principios de diseño que defendemos en este blog. En tal caso contendrán poco más que imágenes con alguna que otra palabra o frase corta: escaso contenido verbal, alto contenido visual. En consecuencia, no pueden servir como documento para que la audiencia lo lea más tarde porque no hay nada que leer. Cuánto menos servirán al que no estuvo allí.
  • Crear las transparencias con una transcripción fiel del discurso que se pronunciará durante la presentación, con todo lujo de detalles: texto, ejemplos, ecuaciones, tablas completas, gráficos exhaustivos, etc. Qué duda cabe que resultarán de gran utilidad para la audiencia DESPUÉS de la presentación, pero DURANTE la misma serán un estrepitoso fracaso: el público se aburrirá porque el ponente terminará leyéndolas y se desconectará por completo de la audiencia.
  • Tirar por la calle de en medio: ni mucho ni poco texto, ni muchas ni pocas imágenes, … Se intenta crear unas transparencias que sirvan ambos propósitos y al final lo que se consigue es un conjunto de transparencias que ni sirven bien para apoyo de la presentación ni sirven tampoco como documento autónomo.

Toma partido: o Word o PowerPoint

Cuando a Jesús le formularon la pregunta/trampa de si los judíos debían pagar impuestos a Roma, respondió con una de las frases más ingeniosas de la Historia: “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es Dios”. Cuando tengas que presentar, utiliza PowerPoint (o tu slideware preferido) para crear transparencias adecuadas para ello. Cuando tengas que repartir un documento, prepara uno en Word, no en PowerPoint, y reparte un documento. Pero nunca, nunca intentes servir a dos señores. Elige: o Word o PowerPoint.

o Word o PowerPoint

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El vídeo de la presentación “Seguridad en Aplicaciones Web”

diciembre 4, 2008

Ya está disponible para los que lo solicitaban el vídeo con la presentación completa sobre Seguridad en Aplicaciones Web impartida en la II Jornada STIC CCN-CERT. Para facilitar su visualización, ha sido dividido en ocho secciones:

1. Introducción de la presentación

2. La historia de Julián Moreno

3. La tienda electrónica de Julián Moreno

4. Ataques de Cross-Site Scripting (XSS)


5. Ataque de Phishing basado en XSS


6. Ataque de envenenamiento de cookies


7. Ataque de inyección de SQL


8. Conclusiones de la presentación

¡Que disfrutéis de la presentación!

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No existen temas aburridos, sólo presentaciones aburridas

diciembre 3, 2008

¿Podemos imaginar una presentación más aburrida que la de los resultados económicos tras el cierre del ejercicio? Eso mismo pensaba yo hasta que gracias a una referencia en Apuntes de la Red he visto esta increíble presentación de Sony en el E3 del 2008:

Para justificar el hecho de que una presentación haya resultado un verdadero tostón, a menudo se escucha la excusa de que cierto tema es poco atractivo. Sin embargo, debe recordarse que no existen a priori temas aburridos, sino sólo presentadores aburridos. Hasta el tema más interesante del mundo puede ser transformado por un mal orador en una presentación insoportablemente tediosa y carente de interés. Sí que es cierto que algunos temas requieren un mayor esfuerzo de preparación para poder presentarlos de una manera entretenida que enganche y cautive a la audiencia.

Recordemos el vídeo de Virgin. En la misma vena, leo en Made to Stick la siguiente anécdota recogida por uno de los autores sobre cómo una azafata afrontó el reto de interesar a la audiencia para captar su atención durante las instrucciones de seguridad previas al despegue:

“Si prestaran atención durante unos instantes, estaríamos encantados de señalarles estas medidas de seguridad. Para los que no hayan montado en un automóvil desde 1965, la forma correcta de abrocharse el cinturón de seguridad es deslizar la lengüeta en la hebilla. Para desabrochar, levante la hebilla y se abrirá.

Y como dice la canción, puede que haya más de cincuenta maneras de abandonar a tu amante, pero sólo hay seis caminos para abandonar este avión: dos puertas delanteras, dos salidas de emergencia sobre las alas, y dos puertas traseras. La ubicación de cada una está marcada claramente con señales sobre las cabezas y con las luces discotequeras rojas y blancas a lo largo del suelo del pasillo.”

Cuando la azafata terminó su alocución, varias personas del pasaje aplaudieron espontáneamente.

No existen temas aburridos, sólo presentadores aburridos

Nuestro cerebro está diseñado para percibir con agudeza los cambios. ¡Rompe los patrones habituales de la gente! ¡No hagas lo que todo el mundo espera que hagas! La próxima vez que debas presentar sobre un tema potencialmente aburrido, busca la sorpresa, como han hecho Sony con los resultados del ejercicio o Virgin con las instrucciones de seguridad. ¡Atrévete a ser diferente!

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De la brevedad de la vida

diciembre 2, 2008

Séneca fue un destacado filósofo romano del siglo I, oriundo de la ciudad hispana que es hoy Córdoba. Junto al emperador Marco Aurelio y al esclavo liberto Epicteto, representa uno de los máximos exponentes de la corriente moral conocida como estoicismo. Estudioso y conocedor de la naturaleza humana, en uno de sus tratados, titulado “De la brevedad de la vida”, reflexiona sobre el correr del tiempo y el aprovechamiento que del mismo hacemos las personas. Su pensamiento sobre la fugacidad de la vida puede resumirse en la siguiente frase demoledora:

“No es que tengamos poco tiempo, sino que perdemos mucho.”

Igualmente, el tiempo que nos han asignado en una conferencia no es corto; pero malgastándolo, conseguimos que lo sea. Contaríamos con tiempo suficientemente para comunicar nuestra idea fundamental si lo empleásemos bien. ¿De qué manera? Por ejemplo, con un arranque fuerte, claro y al grano. Con demasiada frecuencia, los ponentes se aturullan durante el comienzo de la presentación y sólo consiguen distanciarse de la audiencia.

No es que tengamos poco tiempo, sino que perdemos mucho

Según Javier Reyero, un típico comienzo enrevesado suele incluir todos o muchos de los siguientes elementos:

  • Saludo: No te extiendas innecesariamente en los saludos. Saluda, sí, pero con brevedad.
  • Autopresentación: No repitas el título de tu charla, ni tu nombre, ni datos biográficos que ya haya mencionado quien te introdujo. No nos cuentes a qué se dedica tu institución, tu departamento, cuántos miembros tiene, cuántos diplomas has ganado ni cuántas certificaciones, … No nos interesa. No pierdas el tiempo con presentaciones; que te presente otro.
  • Agradecimientos varios: Cuantos menos, mejor. Hay que ser agradecido, pero también breve.
  • Toque de modestia: Olvídate de la modestia, que no te hará ganar credibilidad y sí distanciarte aún más de la audiencia. “No soy el más indicado…”, entonces, ¿por qué estás aquí? “Es poco lo que sé sobre este tema…”, entonces, ¿qué vas a contar? “No he tenido mucho tiempo para preparar esta charla…”, entonces, ¿vas a presentar una chapuza? Más que modestia parecen excusas para justificar lo mal que lo vas a hacer: “Ya os avisé que no era mi especialidad…”.
  • Marco del asunto que se va a abordar: Es muy recomendable proporcionar una foto general del problema que se va a tratar para luego ahondar durante la charla en algún detalle, pero ¡algunos se quedan dando vueltas y vueltas a la gran foto y parecen no decidirse nunca a sumergirse en el asunto!
  • Preámbulo: También es buena idea comenzar con una cita, un dato estadístico o una anécdota relacionada con el tema de la charla, pero sin perderse en cuestiones irrelevantes que poco o nada tienen que ver con ella. No uses frases absurdas del estilo “Como tenemos poco tiempo intentaré ser breve para que me dé tiempo a deciros todo lo que os tengo que decir” o “Espero no aburriros demasiado con mi charla”. Más breve serías y menos aburrirías si no pronunciaras esas frases.
  • Arranque: Para cuando llega finalmente, la audiencia ha desconectado por completo.

En tu próxima charla recuerda a Séneca. Larga es la presentación, si la sabemos aprovechar. Nunca hables como si dispusieras de tiempo infinito para tu charla. Los tormentos eternos, para el infierno, no para la sala de conferencias.

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Presentaciones con demos que nadie ve más allá de la quinta fila

diciembre 1, 2008

Resulta muy frecuente asistir a presentaciones en las que el ponente en un momento u otro de su exposición realiza una demo con el ordenador. Momento realmente temido por mí si estoy sentado más allá de la quinta fila. Seamos realistas. Los programas de ordenador están pensados para manejarlos sentado delante de un monitor, no para ser observados durante una presentación desde 25 metros de distancia en una pantalla de dos metros de largo con una resolución de 1024×768 píxeles. ¿Resultado? Nadie ve nada más allá de la quinta fila.

Nunca incluyas elementos diminutos

Bajo mi punto de vista, un agravante de las presentaciones con demos se produce cuando el ponente, consciente de la imposibilidad física de la audiencia de distinguir letras y números de menús y gráficos, además comenta en voz alta: “Seguro que los de las últimas filas no pueden ver nada”. ¡Pues claro que no! ¿Para qué incluir algo que prácticamente nadie puede ver? No me canso de repetir en mis cursos sobre presentaciones: nunca incluyas en una transparencia elementos que no puedan distinguirse. Y la culpa no es de los asistentes que se sientan en la última fila, como se defendía a la desesperada en cierta ocasión un conferenciante cuando le recriminé por haber utilizado letra diminuta en sus transparencias. La culpa es única y exclusivamente del ponente. Yo siempre intento sentarme en las primeras filas para no perder detalle, pero ¿qué pasa si sólo quedan huecos al final? ¿No tienen derecho los últimos ocupantes de ver lo que se proyecta en la pantalla?

En el caso de las presentaciones con demos, en las que se utiliza un programa que a menudo no permite aumentar el tamaño de las fuentes o de los elementos gráficos, existe una solución muy sencilla y eficaz: hacer zoom. Para el caso de presentaciones en Windows, Microsoft ofrece gratuitamente la herramienta ZoomIt. No sólo permite hacer zoom sobre cualquier posición de la pantalla pulsando una combinación de teclas configurable por el usuario, sino también dibujar a mano alzada sobre la pantalla con lápices de varios colores; crear formas geométricas sencillas como líneas, elipses, rectángulos y flechas; escribir texto de cualquier tamaño; volver la pantalla de color blanco o de color negro; e incluso crear temporizadores. ¡Una herramienta imprescindible! Sólo tiene un inconveniente: pixela en exceso, por lo que se echa en falta un filtro antialiasing para que los contornos de las imágenes se perfilen con suavidad.

Zoom en la pantalla

Zoom en la pantalla

La posibilidad de hacer zoom durante la presentación viene integrada de serie en los Mac: basta con pulsar una combinación de teclas y utilizar la rueda del ratón para hacer zoom. El zoom está muy cuidado, de manera que la imagen no pixela.

La próxima vez que debas hacer una demo en tu presentación, piensa en los asistentes sentados más allá de la quinta fila. Utiliza una herramienta de zoom y todos verán tu demo.

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