Punteros láser y el Lado Oscuro de la Presentación

octubre 7, 2008

Hace mucho, mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana, los presentadores usaban transparencias simples y claras y hablaban mirando al público a los ojos. El Emperador Palpatine, celoso del éxito de las presentaciones de la Alianza Rebelde, llamó a la Estrella de la Muerte a su discípulo Darth Vader y le consultó sobre cómo atraer a los presentadores rebeldes al Lado Oscuro de la Presentación. Darth Vader meditó largamente y finalmente llegó a la solución ideal: “¡Les repartiremos punteros láser!”

Pocas herramientas después del propio PowerPoint resultan más abusadas que estas minúsculas espadas láser, para nada inofensivas.

Por qué no utilizar puntero láser en una presentación

  • El Reverso Tenebroso de la Presentación es poderoso. Debido a su facilidad de uso, uno se siente tentado de utilizar el puntero innecesariamente para señalar cada boliche y cada elemento que aparece en pantalla, especialmente cuando se está nervioso, provocando tedio y fatiga en la audiencia. Con un puntero en la mano, debe ejercerse un poderoso autocontrol para no caer en este vicio irritante.
  • Cuando se está señalando compulsivamente cada elemento de la pantalla, el ponente se desvanece, transformándose en una voz en off que narra cada boliche o, mucho peor, los lee. La pantalla pasa a cobrar todo el protagonismo, ya que el ponente termina dando la espalda al público, limitándose a señalar y leer lo que aparece en pantalla. El puntero funciona como un ancla que amarra ponente y audiencia a la pantalla, destruyendo la magia de la presentación. ¿Se imaginan a un actor del Club de la Comedia dando la espalda al público y hablando para sí mismo?
Si señalas todo con el puntero, das la espalda al público

Si señalas todo con el puntero, das la espalda al público

  • Si la mano tiembla, el puntero amplificará estos temblores en la pantalla. El público lo percibirá y si el ponente también se da cuenta del temblor, se pondrá más nervioso todavía. Si el temblor ocurre, hay que tratar de apoyar el puntero en el cuerpo, de manera que se disminuyan los movimientos. O mejor aún, apagar el puntero y olvidarse de él.
  • Algunos oradores mantienen el botón presionado todo el rato y pasean inadvertidamente el haz por toda la sala, obligando al público a seguir hipnóticamente sus evoluciones por techo y paredes o a esquivarlo cuando se dirige a sus ojos.
  • Resulta casi imposible sustraerse a la tentación de juguetear con los objetos que tenemos en la mano. Sobre todo si se está nervioso, uno puede involuntariamente darle vueltas entre las manos, estrujarlo o, en el colmo del paroxismo, hacerlo girar al extremo de la cadenita.
  • Por último, si el ponente justificadamente necesita un puntero para señalar las distintas partes de una transparencia, entonces ésta es demasiado complicada y no se ha hecho un uso correcto de la simplicidad, la animación, la segmentación u otros principios básicos de diseño que garantizan la fácil comprensión de las transparencias y vuelven innecesario el uso de punteros.

No uses puntero láser. Y si de verdad crees necesitar uno puntualmente, tómalo, úsalo y déjalo donde estaba.

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La fuerza visual de la campaña “Ante el maltratador, tolerancia cero”

octubre 3, 2008

La inspiración para el diseño de presentaciones con gancho puede encontrarse en los lugares más insólitos. Esta mañana, al acceder al andén del metro, me han mirado desde carteles de más de tres metros de altura los rostros severos y trágicos de seres maltratados. El Ministerio de Igualdad de Bibiana Aído Almagro ha lanzado una campaña contra el maltrato en el hogar. Los carteles me han llamado la atención por su gran fuerza visual, su simplicidad de diseño y su capacidad de transmitir emoción. Ponen rostro a la violencia. El mensaje es claro, sencillo y llega directamente al corazón de la audiencia. Todo un ejemplo de comunicación.

Del mural al PowerPoint

No resulta difícil imaginarnos esos carteles como transparencias impactantes para una presentación sobre la situación del maltrato en España. Contrastemos esas hipotéticas transparencias, con estas otras al uso, inspiradas en las plantillas habituales de PowerPoint.

Se ha aumentado el contenido textual en detrimento del visual. Como resultado, se ha perdido la sencillez, la emoción y toda la fuerza. El mensaje se diluye y la presentación se vuelve mediocre por muy bueno que sea el ponente. El objetivo, comunicar con el público, ya no se alcanza o sólo parcialmente.

La próxima vez, cuando diseñemos nuestras transparencias con el fin de llegar al corazón de la audiencia, debemos reflexionar si éstas son visuales, simples y comunican emoción. Sin una historia que contar, nuestra presentación se reduce a una mera transmisión de información y perdemos la oportunidad de inspirar a la acción.


Cuando las presentaciones se animan

octubre 1, 2008

El vídeo es un recurso socorrido para llegar allí donde el ponente no puede. Y a veces uno tiene la fortuna de encontrarse con vídeos de factura impecable: imágenes poderosas, mensajes claros y directos, diseño simple y elegante, en definitiva, comunicación en plena forma.

El Laboratorio del Procomún, iniciativa impulsada desde el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, ha editado un vídeo que esconde valiosas lecciones sobre el arte de presentar:

Del vídeo a la presentación

A continuación muestro algunas capturas del vídeo que podrían perfectamente constituir transparencias en sí mismas:

Puede comprobarse cómo el vídeo constituye en esencia una presentación animada. Si se capturasen sucesivamente todos los fotogramas donde aparecen textos y se preparase con ellos una presentación, se transmitiría el mismo contenido. Pero, ¿se comunicaría el mensaje con la misma fuerza? Esa fuerza que el vídeo confiere a imágenes estáticas es la que proporciona la presencia del ponente.

¿Qué lecciones hemos aprendido que puedan aplicarse directamente a nuestras presentaciones?

Una presentación debe ser:

  • Visual: Los textos deben ser cortos y concisos, fáciles de comprender, con un tamaño y tipo de fuente que facilite la lectura. Debe dominar el componente gráfico sobre el textual. Si esta regla es evidente en un vídeo, ¿por qué no en una presentación?
  • Simple: En este contexto, simple puede utilizarse como sinónimo de claro, directo, sutil, esencial y minimalista. Los mejores elementos visuales son aquellos diseñados con vistas a la simplicidad. La próxima vez que diseñes tus transparencias, reflexiona: eliminando más elementos, ¿puedes conseguir un impacto aún mayor?
  • Elegante: Menos colores, menos abigarramiento, menos elementos superfluos. Menos es más. El diseño elegante atrae por sí mismo y polariza la atención. Cuando el orador es bueno y el contenido interesante, es doblemente frustrante que las transparencias no estén a la altura. Al final, la charla queda deslucida y el público se marcha con mal sabor de boca, con la sensación de que algo faltaba. Efectivamente, un diseño elegante es lo que se echaba de menos.
  • Breve: Si ya es suficientemente difícil captar la atención de una audiencia sumergida en un océano de información y estímulos visuales, más difícil aún es mantenerla durante largos períodos. Lo bueno, si breve, dos veces bueno. Si el mensaje es importante, seguro que puede comunicarse en menos tiempo. Intenta acortar tus presentaciones.

La próxima vez que prepares una presentación, pregúntate cuando mires cada una de tus transparencias: ¿es visual?, ¿es simple?, ¿es elegante?

Y como prueba final, plantéate el siguiente reto: ¿podría elaborarse fácilmente un vídeo cautivante a partir de esas transparencias?

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